Petróleo y algo más

Los resultados adversos de la última interna están llamados a producir algunos cambios en el gobierno.

Por Redacción

hÉctor mauriño vasco@rionegro.com.ar

Cuando este comentario llegue a los lectores, el gobernador de la provincia estará en Kassel, Alemania, cerrando un negocio considerado por el oficialismo como poco menos que trascendental para Neuquén. GyP, la petrolera provincial, se apresta a asociarse con la empresa Wintershall, el mayor productor de petróleo y gas de Alemania, para explotar el yacimiento no convencional de Aguada del Chañar, en la ya mítica formación Vaca Muerta. Los alcances del acuerdo fueron guardados en los últimos días bajo siete llaves, pero lo que se pudo saber es que sólo con este acuerdo GyP pasará a jugar en las grandes ligas petroleras. Aunque la empresa local es todavía muy nueva en el mercado, posee áreas transferidas por la Provincia que se han vuelto potencialmente muy ricas a partir de que Vaca Muerta se confirmó como uno de los mayores reservorios mundiales de no convencionales. Y Aguada del Chañar es algo así como el jamón del medio de la formación estrella en el firmamento petrolero internacional. “Queremos fortalecer a GyP y además del acuerdo con Wintershall estamos en tratativas con Enarsa por una inversión, también en Aguada del Chañar, de entre 90 y 100 millones de dólares para extraer gas convencional”, confió una fuente oficial. Es notable observar cómo la firma del acuerdo entre YPF y Chevron, que tanta polvareda ha levantado, está comenzando a obrar como la ruptura de un dique en relación con el interés de otras empresas argentinas y multinacionales por invertir en la vaca feliz. Al punto que la danza de millones marea un poco. El gobierno sapagista, que ha cometido el pecado de hacer del petróleo su casi exclusivo leit motiv, vive una suerte de sobresalto permanente que podría sintetizarse en el lema “más producción, más impuestos, más regalías”. Claro que, aún desbocado por su fiebre hidrocarburífera, el gobierno ha tomado también debida nota de la reacción generalizada que genera la tan mentada explotación por fractura hidráulica. No por nada Sapag ha pasado a esgrimir por estos días un discurso que ensalza la cuestión ambiental como nunca lo había hecho antes. Es que, en tren de hacer psicologismo barato, el gobierno había mostrado hasta aquí una actitud culposa con este tema tan sensible para la sociedad, y recién ahora comienza a darse cuenta de que el debate es absolutamente ineludible. Así, por ejemplo, acaba de detectar en una encuesta –otra de sus grandes pasiones– que cuando se indaga sobre el fracking el 70% de la gente admite que no está informada, pero de todas formas se opone. Lo cual no debería sorprender a nadie en una sociedad que ha aprendido a sospechar como ejercicio de autodefensa. Como síntesis de esta inflexión en la conducta oficial se advierte una tendencia saludable a aceptar lo que dicta el sentido común: el país y la provincia no se pueden privar de los hidrocarburos, pero tampoco pueden obviar el problema ambiental. Lo contrario, en el primero de los casos sería renunciar al desarrollo; en el segundo, hipotecar a las generaciones venideras. ¿Qué más? Que en el plano de la gestión, allí donde el gobierno tiene quizá sus mayores flaquezas, los resultados adversos de la última interna están llamados a producir cambios que se verificarán sobre todo a partir de octubre, cuando los espíritus exaltados por la puja electoral se hayan pacificado. “Cambios en el gabinete no habrá tantos, pero se está pensando en reorganizar tareas de gobierno y producto de esa reorganización funcional pueden surgir nuevas figuras”, admitió una fuente muy cercana al gobernador. Eso sí, destacó que desde ahora –y seguramente mucho más después de la elección general– el gobierno se abocará a profundizar el “trabajo de equipo” en todas las áreas y “con mayor énfasis en las sociales”. Que son –agrega el cronista– las que tal vez más ha descuidado. “A pesar del resultado de las PASO estamos bastante bien. En los sondeos, la percepción que tiene la gente del gobierno provincial suma 47% entre valoración positiva y regular. Lo que nos falta es trabajar más fuerte estos dos últimos años”, sintetizó. Un referente partidario que sabe contarle las costillas al sapagismo lo expresó de otro modo: “No es que no hagan, sino que les falta cultivar esa cualidad que tenía Felipe Sapag de hablar con la gente, de escucharla y explicarle las cosas”. Volviendo a los desvelos del gobierno, Sapag busca fortalecerse de cara a dos años cruciales para sostener su proyecto de poder, ahora amenazado fuertemente por la figura creciente de Pereyra. Abandonada la quimera de la re-re, apunta a lograr un saldo positivo en la consideración pública que le permita imponer con posibilidades de éxito a un heredero. Un aspecto decisivo de esa lucha es acceder a la conducción del MPN en las próximas internas para renovar autoridades partidarias, que seguramente tendrán lugar en abril o mayo próximos. En el oficialismo no lo dicen pero esa estrategia lleva implícita una autocrítica respecto de lo actuado hasta ahora. Fue un grave error dejar un resorte tan importante en manos de un adversario como Sobisch, que ya no tiene posibilidades de volver pero conserva una gran capacidad de hacer daño, como lo demuestra lo ocurrido en la última interna donde su gente pateó para el equipo del “Caballo”. Desde luego, esta pulseada no será fácil porque lo más probable es que el año próximo Pereyra, ungido candidato a gobernador como se supone que estará, puede presentar batalla. Pero en el sapagismo se consuelan pensando en que ésa será una interna abierta no obligatoria, donde pesará no sólo la imagen del gobierno –que aspiran a mejorar– sino los aparatos, y Sapag –deslizan– “seguirá siendo gobernador y como tal seguirá manejando una gran cantidad de recursos”.