“Pichetto arrastró al PJ a la peor elección”
Nunca se vio una campaña política tan irresponsable y desacertada. Pichetto no escatimó oportunidad para despreciar al electorado. No se privó de decir frases infelices hasta último momento, como su burla a Juan Carr, director de Red Solidaria. Pero fundamentalmente, no tuvo conciencia de que con su vergonzante derrota también arrastraba a muchos intendentes, concejales y legisladores que trabajaron duro para cumplir con los sueños que abrazamos en el 2011. En su caprichosa estrategia embarcó a todo el gabinete nacional, a dos candidatos presidenciales y a nuestra conductora, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Nos hizo perder a todos de una manera estrepitosa (sólo comparable con la derrota de su amigo Sodero Nievas). Mientras el senador Pichetto y su séquito de empleados nacionales ensaya una excusa elegante a semejante paliza, podemos ir reconociendo que básicamente hizo lo imposible para perder. De hecho, algunas situaciones durante la campaña parecen hechas a propósito. Incluso sospechosas. Como la fraudulenta renegociación de los contratos petroleros en diciembre del 2014, cuando le prestó a Weretilneck los legisladores necesarios para alcanzar el quórum y así lo ayudó a conseguir 1.600 millones de pesos que todos sabíamos serían usados para la reelección de su contrincante. Llevar a su hijo de candidato a intendente de Viedma para perder un mes antes de la elección a gobernador es innegablemente torpe, pero sacar menos votos que él es imperdonable. A todo esto le sumamos su obstinación por librar de responsabilidad a Weretilneck en la crisis frutícola. Todo el costo del malestar social por los cortes de ruta fogoneados por el gobernador se los hizo pagar al gobierno nacional y al Frente para la Victoria. Su conducción del PJ como presidente del partido no tiene explicación. Como máxima autoridad partidaria dejó que se vencieran todos los mandatos, no convocó nunca a un Congreso y, cuando por fin lo hizo, llenó de gendarmes la ciudad de El Bolsón mostrando una imagen deprimente de nuestro partido. Tampoco se animó a echar a los traidores como lo hizo el “Gringo” Soria. Todos sabemos que no le gustan los actos con militantes, los bombos le dan jaqueca y cantar la marcha lo aburre. Esas cosas de nuestro pueblo peronista que, según usted, “atrasan”. Pero si algo atrasaba, a no dudarlo, fue la pésima elección de su compañera de fórmula. Ni hablar de la escasa y mediocre comunicación de campaña del FpV, con un jingle que daba risa, unos folletos grises horribles y los carteles ruteros incendiados que nunca fueron repuestos. Por último, su “actitud no confrontativa” y sus “ideas propositivas”, de las que nunca dijo nada, permitieron que Weretilneck cómodamente continuara paseándose prometiendo mentiras. El justicialismo y el Frente para la Victoria en Río Negro necesitan un liderazgo que nos conduzca. Sólo una nueva generación estará legitimada para lograrlo. Aún seguimos esperando su autocrítica y su paso al costado. Néstor Soto DNI 28.947.990 Regina
Néstor Soto DNI 28.947.990 Regina