Piden precaución para transitar hasta La Baliza
El camino de ripio no está en buenas condiciones a pesar de los continuos trabajos municipales.
Los propios usuarios del camino a La Baliza piden precaución
Una serie de pequeños incidentes pero que pueden empañar una jornada de pesca en dirección a La Baliza se conocieron en los últimos días como consecuencia del riesgoso trayecto de casi 30 kilómetros entre ese paraje y Carmen de Patagones.
Una vecina que usualmente atraviesa el tramo de tierra, serruchos y suelo medanoso advirtió que cada vez que se hace un repaso con una máquina vial hay que tener sumo cuidado ya que remueve todo lo que hay sobre el piso.
Dijo haber averiado varias cubiertas de su vehículo y recomendó prestar mucha atención en el sector del guarda-ganado cercano al campo de la familia Zabaleta dado de que, al parecer, la máquina lo enganchó y en consecuencia quedó expuesto un trozo de hierro que puede dar lugar a una eventual rotura de un neumático.
Otro pescador brindó su testimonio en torno a la situación de precariedad de la ruta señalando que un trozo de hierro quedó incrustado en el estribo de su camioneta, salvando de milagro otras partes del vehículo que le pudo generar un mayor perjuicio.
Al respecto Hernán Quevedo, subsecretarío de Coordinación de Servicios Viales del municipio de Patagones precisó que “la sequedad de la zona, el fuerte viento y la gran afluencia de vehículos no ayudan a mantener los caminos de manera óptima como nos gustaría”.
El funcionario indicó que los equipos trabajaban con mayor intensidad en las zonas turística. Aquí señaló que se realizan tareas de mantenimiento en el Camino Provincial 079-01 que une Patagones con la Villa 7 de Marzo. En el lugar, una motoniveladora lleva a cabo tareas de repaso desde el Puente Ferrocarretero hacia la villa balnearia, pasando por el paraje de Laguna Grande.“Priorizamos el camino mencionado debido a que transita gran cantidad de vehículos”, aseveró
Finalmente manifestó que “lo que no favorece al mantenimiento de los caminos es el viento constante que provoca que se limpien los caminos recientemente trabajados, la sequedad y la gran afluencia de unidades motoras, dejando a la vista los clásicas deformaciones que llamamos “serrucho”; sumado a la sequedad, la escasez de agua y la afluencia de vehículos que provocan que el material dure muy poco sobre la traza”.