“Pienso, luego soy responsable”

Por Redacción

El 12 de julio de 2013 el papa Francisco, a cuatro meses de asumir, modificó una conducta del Padre Nuestro por pedido de un movimiento católico francés, que lo pedía desde hacía 50 años. Ahora en vez de decir la cuarta conducta humana que había en la oración del Padre Nuestro: “No nos someta a la tentación…”, a partir del 22/11/2013 se debe decir: “No ‘dejarnos’ entrar en la tentación…”. Afirmó así la responsabilidad moral en el orante al saber distinguir el bien del mal desde los ocho años, cuando se enseña la oración en el catecismo, y deberá tener influencia sobre 1.200 millones de católicos, ya que el papa en la Iglesia Católica es autoridad máxima en el ejercicio de la fe. El cambio parece insignificante, pero es revolucionario, ya que si expresamos “no nos deje” la responsabilidad es de otro, en este caso de Dios, pero en la nueva frase que fijó el papa, “no dejarnos”, la responsabilidad es también nuestra y tenemos que hacernos cargo de las consecuencias y perjuicios propios y a terceros. Es importante la palabra: la misma forja el carácter y el carácter hace al destino de una persona. Si otro siempre tiene la responsabilidad de nuestras acciones, vamos a vivir en un eterno infantilismo. La naturaleza y el clima templado en América Latina nos dieron elementos salvadores: oro, café, algodón, soja, etc., y salvadores con controvertidas promesas. Lo que define al populismo es más su carácter antipolítico, es decir la controvertida promesa de satisfacer las necesidades populares inmediatamente sin necesidad de cumplir las leyes naturales o teológicas. La expresión que el papa Francisco fijó ahora a todos los miembros de la Iglesia Católica es para salir del eterno infantilismo, similar a la del filósofo francés Descartes (S. XVII) “Cogito ergo sum” (pienso, luego soy), precursor del Renacimiento. Aquí el papa Francisco expresa: pienso, luego soy responsable. Tenemos que cumplir las leyes naturales y teológicas para ser ganadores y decir bien fuerte (como nos enseña) no a las tentaciones, para no sufrir los daños. José Francisco Imaz, DNI 6.563.303 Neuquén