Plazos que se agotan

Más allá de las posturas encontradas, ya no hay tiempo para demoras en una decisión que afecta la salud de las personas. Después de tantos años de comprobarse la contaminación y sus daños, es inaceptable que una comunidad –y en particular sus niños– continúe expuesta a los riesgos de la presencia de plomo, arsénico y otros contaminantes que afectan la salud y el medioambiente. Pero, además de la salud de la población, a las razones de la urgencia de las tareas de remediación se suma una de carácter económico. El reclamo mancomunado de los sanantonienses y la confirmación de la afectación sanitaria permitieron que la localidad fuera incluida en el plan de remediación que financia el BID. Los plazos para llevar adelante la tarea con esos fondos se vencen en noviembre del año próximo. Existe temor de que, en virtud del tiempo transcurrido, el dinero pueda perderse. Es por eso que ya no hay margen para nuevas dilaciones. La comunidad debe elegir mañana la mejor opción y definir el destino de los fondos necesarios para que finalmente la escoria contaminante depositada desde hace más de 50 años deje de generar efectos adversos en los pobladores del lugar y la oscura historia de Geotécnica pase definitivamente a formar parte del pasado.


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Ver planes ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora