“Podría haber perdido mi vida”
testimonio
Pidió que lo llamáramos Carlos. Hace tres años llegó a Transitar después de haberlo perdido todo por su adicción a las drogas. Hoy hace proyectos, sintiendo que nada domina su vida más que su deseo de no volver atrás. –¿Cómo te afectó laboralmente el consumo de drogas? –Me trajo muchas consecuencias. Estuve tres años viviendo en adicción a la cocaína. Me afectó el estado de ánimo laboral, pasaron un montón de cosas, tuve accidentes de auto. Volqué dos veces por estar consumido. No fue sólo cocaína sino también alcohol. Hasta que decidí venir. Me pasó algo muy feo y tuve que recurrir a Transitar. Van a hacer tres años que no consumo nada. A veces me siento mal, pero no alcanzo a tocar fondo porque puedo tomar conciencia de la enfermedad. –¿También te afectó con los demás? –Me afectó a nivel familiar. Yo era muy cerrado. La cocaína es celosa, y quiere que le prestés atención a ella y nada más. Sos vos, la sustancia y nada más. No hablaba con mi mamá, jamás un ‘te quiero’. Te volvés duro, frío. Perdí mi novia por eso, que llevaba cuatro años con ella. Se cansó. Las personas tienen un límite. Perdí todo. –¿Cómo era tu consumo? –Dependía. A veces te dicen que consumen sólo el fin de semana y que no son adictos. Pero la sustancia en el cuerpo dura un mes. El efecto dura unas horas pero la sustancia queda. –¿Te diste cuenta que estabas en un problema pero solo no podías salir? –No, no podía salir. Trataba, pero por no cambiar mi red social, volvía otra vez. El sí lo tenía fácil. Busqué ayuda en mi familia que me acompañó y me comprendió. Es fundamental el acompañamiento. Estuve internado un año y después estuve viniendo todos los meses con la psicólogo, todos los meses reveo la medicación. Estoy tomando medicación, pero menos. Y en cualquier momento ya los voy a poder dejar. –¿Hoy te sentís fuerte? –He pasado muchos problemas desde que dejé la adicción. He tenido discusiones con mi papá y con mi futura señora también. Pero siempre pensando antes de actuar. Hubo momentos en que se me secó la garganta, tuve unas ganas inmensas de tomar una cerveza pero me sonó una alarma adentro y llamé a la psicóloga para hablar. Esta es mi contención. Es que algunos vienen, hacen el tratamiento y dicen que están acá por el consumo de cocaína y que, entonces, pueden tomar cerveza. Pero si uno está por una cosa está por todas. Porque una sustancia se reemplaza por otra. –El problema no es la sustancia sino tu relación con ella… –Un adicto se siente fortalecido cuando consume, y es porque tiene un montón de problemas y cree que consume y se pasa todo. Pero los problemas siguen ahí. Siguen ahí y peor. –Hay personas que opinan que las comunidades terapéuticas retienen a la gente a la fuerza. –No, para nada. Con todo respeto, esas personas son ignorantes. Yo jamás estuve a la fuerza. En una internación pasan muchos altibajos. En uno de mis bajos yo me frustré. Estás internado, conviviendo con 30 personas… Pero ellos trataron de hacerme ver los efectos negativos que me iba a traer si yo me iba de ahí. No me retuvieron a la fuerza. Tarda no menos de 90 días hasta que uno empieza a razonar diferente. –Pero no fue fácil… –Hacer un año de tratamiento a cambio de toda la vida, para mí es un gran negocio. Pero haciéndolo con el corazón. Hay muchos pacientes que se mienten a sí mismos todo el tiempo, hacen un tratamiento modelo y cuando salen duran dos meses y caen otra vez. –¿En lo económico también te afectó? –Mucho, pero para mí fue lo de menos. Yo era petrolero, y estoy agradecido a mi familia. Al mes de estar internado me avisaron que no iba a cobrar más el sueldo. Porque antes, como no sabía dónde pedir ayuda, pasé seis meses con un psicólogo y nada más. Consumía y no consumía. Sin el sueldo, las deudas que yo tenía afuera no las podía pagar. Eran como 7.000 pesos. Yo no quería dejar el tratamiento pero también quería pagar la tarjeta de crédito, cuentas bancarias… Mi familia me dijo que se hacían cargo. Perdí mucha plata en esto. Pero desde que estoy en la comunidad todo lo que hago es ganar. El tratamiento es un mal necesario pero podría ser peor. Podría haber perdido algo peor. Podría haber perdido mi vida. –¿En la actividad petrolera es frecuente el consumo de drogas? –Si, lo veía entre mis compañeros. Los boca de pozo consumen porque son gente que va a Rincón o donde sea, lejos de su casa y de su familia, y en la soledad se aferran a la joda. Sienten el desarraigo, salen a joder de noche y al otro día tienen que trabajar y por eso consumen cocaína. Pero no sólo en el petróleo, es en todos los ámbitos. Yo lo veo. Ahora que estoy libre de intoxicación me doy cuenta cuando una persona está intoxicada. Donde hay plata hay drogas. Te ofrecen de todo. –¿Qué le dirías a alguien que tiene un problema de adicción? –Que se aferre a la persona que está a su lado y que trate de luchar contra eso porque es una lucha muy grande. En la vida uno se va a topar con personas que tienen muchas motivaciones al ofrecerte la Biblia, o marihuana, o lo que sea. Pero no se den por vencidos porque tiene solución. Lo único que no tiene solución es la muerte. Eso y nada más.