Policía ayudaba a la competencia de los Montecino
Investigó a una banda, pero filtraba datos a otra.
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En la “causa Nacimiento” hallaron 192 kg de droga y dinero, en septiembre del 2011, y detuvieron a los cipoleños.
CIPOLLETTI (AC).- En agosto comienza el juicio que tiene como imputados a integrantes de la familia Montecino en la llamada “causa Nacimiento”. El primer testigo citado al debate es un expolicía de Neuquén que tuvo una predominante participación en la investigación pero que después fue apartado de la fuerza y procesado por “filtrar información” para otra banda narco, competencia de los Montecino. Incluso se corroboró su vínculo amoroso con la jefa del llamado clan Díaz, de Centenario. La investigación que terminó desbaratando a una de las bandas narco más organizadas de la región comenzó el 10 de marzo de 2011 en Centenario y luego la pesquisa se amplió a Cipolletti, donde reside la familia Montecino. El 23 de septiembre de ese año, la Policía de Neuquén allanó sus domicilios y secuestró 172 kilos de marihuana y más de 20 de cocaína, además de dinero. La causa se elevó a juicio con 23 procesados y el debate se realizará los días 6, 7 y 8 de agosto en el salón de la mutual universitaria de Neuquén. El testigo 1, ofrecido por la Fiscalía, es un expolicía neuquino que integró la división especial de Toxicomanía. Se trata de Johnatan Gustavo Gómez, quien tuvo reconocida participación en la causa Nacimiento. Sin embargo, tiempo después fue procesado por los delitos de “violación de secretos en forma reiterada en concurso ideal con el delito de tráfico de estupefacientes en las modalidades de distribución y suministro oneroso y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en calidad de partícipe secundario”. La Justicia Federal corroboró que Gómez mantuvo muchas comunicaciones con Lucía Conrado, esposa de Diego Díaz. Este último era el líder de la banda de Centenario y operaba desde la cárcel de La Pampa, donde estaba preso. En julio de 2012, la Justicia Federal desbarató al clan Díaz, que comercializaba estupefacientes con la colaboración de dos hermanos, las cuñadas, la madre y la esposa de Diego Díaz. Luego se comprobó que recibían ayuda externa de los policías Gómez y Rubén Martínez. El último uniformado también fue procesado, pero como partícipe necesario. De la investigación surgió que entre Conrado y Gómez “existen muchas comunicaciones que denotan, con absoluta nitidez, la naturaleza amorosa de su vínculo”. Incluso surge de las escuchas telefónicas que Gómez llamaba a una amiga de Conrado para alertarla sobre investigaciones en su contra. Ante la sospecha de fuga de información, Gómez pasó de Toxicomanía a la división de Delitos Sexuales y Trata de Personas. Incluso estando en ese área se comunicaba con allegados a Conrado. Luego fue expulsado de la fuerza. Dice el procesamiento: “pese a haber sido removido de la división Toxicomanía siguió brindando información a la organización, al extremo que prometió hablar con alguien de su confianza para que le siguiera proveyendo datos de interés y de ese modo colaborar con ella, asunto éste que se refleja de los dichos de Lucía Conrado a Díaz cuando le relató, después de señalarle que el “Flaco” precisaba mejorar su imagen en la fuerza y por ello necesitaba números o datos sobre lugares en los que se ejerciese la prostitución, que ‘me decía que igual él le habló a un amigo que cualquier cosa le iba a chiflar’…”.