Bariloche busca poner fin al basural a cielo abierto

El Ejecutivo municipal presentó un proyecto con el pliego de licitación para remediar el vertedero actual y hacer un relleno sanitario. “Un cambio de paradigma”, aseguran desde el Gobierno. Esperan que se convoque a sesión extraordinaria en febrero.

El basural de Bariloche recibe un promedio de 250.000 toneladas de residuos diarios. Foto: Archivo/Alfredo Leiva

Un nuevo intento por terminar con el basural a cielo abierto de Bariloche está en debate. El intendente Walter Cortés espera que en febrero el Concejo Municipal trate el pliego de licitación para remediar el vertedero actual y realizar un relleno sanitario.

“Es un cambio de paradigma, salimos del basural a cielo abierto y vamos hacia un relleno sanitario”, afirmó el asesor municipal Martín Domínguez a Diario RÍO NEGRO.

Bariloche recibe unas 250.000 toneladas de residuos a diario en el predio ubicado a la vera de la Ruta 40, frente al ingreso al barrio El Pilar. Allí el manto este verano se prendió fuego en varias oportunidades y el origen es incierto, aunque en el Gobierno crece la sospecha de que se trata de hechos intencionales.

En la gestión anterior ya se propuso una celda de transición para avanzar hacia un relleno sanitario, pero no se logró el respaldo político. Ahora el Ejecutivo de Cortés apela a sumar los ocho votos necesarios -a pesar de las críticas de ediles opositores que ya asoman- para aprobar el pliego que establece la remediación del vertedero actual y la operatoria por 10 años, a la espera de que la Provincia concrete el sitio de disposición final regional anunciado años atrás.

El asesor municipal, Domínguez, se mostró entusiasmado con el proyecto que -según destacó- “tiene características similares al Cinturón Ecológico del Área Metropolitana (Ceamse) de Buenos Aires”, aunque admitió que “no es la solución definitiva, es un paso por 10 años con la idea de irnos de este lugar cuando la provincia tenga el sitio regional”.

El abogado recordó que hay una orden judicial para cerrar y sanear el vertedero actual, como parte de medidas impartidas a raíz de un amparo colectivo, y afirmó que se trasladó el proyecto al juez del amparo Emilio Riat para su conocimiento.

“El relleno sanitario se va a abrir en el mismo predio, se va a cerrar y sanear el actual, y va a tener un sistema de drenaje de lixiviados con tecnología”, señaló Domínguez quien remarcó que la empresa adjudicataria deberá determinar cuál es el pasivo ambiental actual y realizar un cerco perimetral (de 2,4 metros de altura) como primera medida y forestación a su alrededor.

Estimó que “el cierre definitivo del vertedero a cielo abierto puede tardar 2 o 3 años, pero tenemos los recursos, los números cierran y es una decisión política del intendente terminar con esta situación”, afirmó el asesor. El pliego establece 3.565 millones de pesos para la obra y 39.925 millones de pesos para servicios integrales (operación).

Los detalles del pliego de licitación


El pliego de licitación que presentó el Ejecutivo el 29 de diciembre, establece que la contratación de “obra y servicio de gestión integral de residuos sólidos urbanos y asimilables generados en la ciudad de San Carlos de Bariloche y áreas de influencia, comprendiendo su tratamiento y disposición final en un relleno sanitario, así como la gestión diferenciada de los residuos”. Incluye en la iniciativa los residuos que genere el municipio de Dina Huapi, que no cuenta con su propio basural, y el parque nacional Nahuel Huapi.

Quedan excluidos del contrato el tratamiento o depósito de residuos peligrosos, patológicos, radioactivos, entre otros que requieren una condición diferencial.

El proyecto detalla que la contratista deberá presentar al municipio su plan de trabajo y contar con la autorización, cumpliendo los plazos establecidos, además de crear un registro y control de todos los residuos que ingresen.

El basural de Bariloche acumula residuos en el manto, que este verano se prendió fuego varias veces. Foto: Archivo/Chino Leiva

“La contratista deberá proponer un plan de transición de un método de disposición final al otro, donde se incluyan recomendaciones y criterios de operación”, menciona el pliego que establece un diseño con módulos, celdas, terraplenes, caminos internos, drenajes, sistemas de captación y tratamiento de lixiviados, cobertura final y otros componentes operativos.

La iniciativa detalla que se debe contar con ventilación de gases e impida la migración de los líquidos lixiviados hacia el exterior; el suelo debe tener membranas plásticas de un espesor determinado; se deberá “lograr el mayor grado de compactación, desgarramiento, desmenuzamiento de los residuos”; y se realizará un cobertura que evite filtraciones de olores y dispersión de residuos, con tareas de tapadas semanales y compactación.


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