La ley contra la violencia en salud «no resuelve, pero acompaña», dijo el personal del hospital Cutral Co
El director y parte de su plantel expusieron en la comisión de Trabajo de la Legislatura. Afirmaron que las agresiones que reciben se producen en un contexto de "sobrecarga asistencial", "sufrimiento social" y "desgaste de los equipos".
Entra por la rampa del hospital Cutral Co-Plaza Huincul un herido con arma de fuego, sin signos vitales. Según describieron es «del ambiente delictivo». Muere de inmediato. Cuando el personal de salud sale a informarle a la familia, se desata la violencia: patean puertas, revolean sillas. Casi al mismo tiempo ingresa una mujer en trabajo de parto.
La vicedirectora del establecimiento, Vanesa Riveros, contó este episodio ayer en la comisión de Trabajo de la Legislatura de Neuquén para explicar que «cuando una agresión estalla, no afecta a una sola persona».
El hospital tiene 850 agentes y cubre una población de 120.000 habitantes. Comprende las ciudades de la comarca, pero también es cabecera de Rincón de los Sauces, Añelo, Chocón, Picún y Piedra del Águila. Cuenta con 85 camas, incluidas las de adultos, pediatría y UTI. Realizan por año 50.000 atenciones en guardia de emergencia, 1.200 cirugías y dispensan por farmacia 1.793.550 unidades.
Gastón Zúñiga, su director, fue invitado a la comisión que discute un proyecto para prevenir y sancionar la violencia contra el personal de salud impulsado por el gobierno provincial. Lo escoltó gran parte de su plantel, entre ellos Nelson Sanz, jefe de Servicios Generales, que enumeró las principales causas relacionadas con las agresiones hacia los trabajadores: consumo problemático de sustancias, enfrentamiento entre bandas, pacientes con padecimientos de salud mental, disconformidad de los usuarios con el servicio.
Mencionó además «la violencia ejercida desde el efector», la que nace del propio sistema.
Las principales áreas donde se producen estos hechos son la guardia de emergencia, las salas de internación, los sectores de salud mental y servicio social, el hall de ingreso en la planta baja y algunas zonas de la ciudad a las que van las ambulancias custodiadas por la policía y seguridad privada.
La vicedirectora destacó que el proyecto de ley reconoce el derecho al «reclamo legítimo» de la población respecto del servicio. Sostuvo que no «funciona de maravillas el sistema de salud» y hay «cosas por mejorar». Subrayó el contexto de la violencia: «la sobrecarga asistencial», «el sufrimiento social» y «el desgaste de los equipos». Afirmó que esto no justifica las agresiones «pero sí obliga a prevenirla».
Incluso manifestaron que en la guardia del hospital se han «polarizado» los vidrios ya que en ocasiones recibieron amenazas del tipo: «ya sé dónde vivís, yo te conozco».
El diputado Andrés Blanco (PTS-FIT) les preguntó si creían que esta iniciativa resolvía el problema de fondo o era apenas «un parche». El director respondió que «no resuelve, pero a la discusión hay que agregarle variables«. Aseguró que el desfinanciamiento nacional del PAMI provoca que los 7.000 afiliados de la comarca sean atendidos en el hospital. Dijo que «el sector privado no está aportando nada, descansa en salud pública».
Planteó que una vez que se implemente la regionalización habrá parte de la población que ya no dependerá de Cutral Co-Plaza Huincul, como es el caso de Rincón.
«No resuelve, pero acompaña, a veces el acompañamiento es un montón», agregó la jefa de enfermería, Andrea Oviedo.
Entra por la rampa del hospital Cutral Co-Plaza Huincul un herido con arma de fuego, sin signos vitales. Según describieron es "del ambiente delictivo". Muere de inmediato. Cuando el personal de salud sale a informarle a la familia, se desata la violencia: patean puertas, revolean sillas. Casi al mismo tiempo ingresa una mujer en trabajo de parto.
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