“¿Por qué el afiliado debe enfrentarse a funcionarios insensibles?”



A la delegada del Ipross en Cipolletti. Nuevamente debo presentar un recurso administrativo para pedir que se revea la disposición por la que se autorizó parcialmente la realización del acto bioquímico de investigación que se efectúa solamente en Bahía Blanca. Ello no responde a una decisión unilateral y caprichosa. El médico actuante –reconocido profesional en la especialidad, miastenia gravis, con antecedentes en la Universidad de Harvard, Estados Unidos– recomienda que se proceda con la responsabilidad específica que requiere el diagnóstico y sólo ese laboratorio puede garantizarlo. Cabe aclarar, además, que ya se efectuó uno local que no cumplió el cometido. Por lo tanto, la seguridad del tratamiento no debe depender de un costo económico, sino de la correcta valorización de la circunstancia que exige la enfermedad para un tratamiento adecuado. Se trata, entonces, de valorar la enfermedad, interpretar su gravedad y tener en cuenta la dignidad del ser humano que atraviesa tal problema de salud, ya que se trata de su calidad de vida –esto con carácter general, puesto que la salud es un derecho constitucional y no una prebenda graciable–. Tener que presentarme ante usted y como consecuencia a la auditoría médica me agota a tal extremo que despierta en mí reacciones de protesta innecesarias. Si se tomara conciencia de la gravedad de la enfermedad, respaldada por una ley nacional para su atención total… que en mi institución sea sometida a vericuetos burocráticos desacredita el verdadero origen y los fundamentos filosóficos y sociales por los que se creó –y tengo razón de ello por haber sido partícipe entre los responsables de su creación–. Uno de los principios es reconocer que el organismo actúa como administrador en representación de sus verdaderos dueños, los afiliados, que pagan el sueldo a quienes se ocupan de esa tareas que les es delegada. Pero las intromisiones políticas lo desvirtuaron y los funcionarios toman un carácter de propiedad que no les corresponde, amparados por un poder que distorsiona su origen. ¿Por qué el afiliado debe enfrentarse a funcionarios insensibles, faltos de sentido social e indiferentes a la problemática de atención al enfermo, que es la premisa del organismo? ¿Por qué nos tratan como a ovejas a las que se dirige para un solo lugar, si no todos padecen una sola tipología y circunstancia? En ello hay que poner el interés y la calidad humana que atiende ese problema. Pero los funcionarios miden más la permanencia en el cargo (obediencia debida) que el dolor del enfermo. La contrapartida de este desaguisado es ver cómo los empleados, que sí saben, que sí tienen sensibilidad social, que sí conocen los principios funcionales, que sí sienten respeto por el que sufre, están congelados sin poder siquiera proponer otro camino. Si la acción de exigir presupuestos para evaluar el gasto es un requisito, también es una traba burocrática que entorpece la dinámica de la atención médica, porque el enfermo no debe ni puede esperar que el empleado superior de turno valorice lo que es claro y correcto, cosa que además ya debería tener apuntada en su protocolo de gestión puesto que estos análisis no son de rutina. Hay un delegado y una auditoría médica, ¿quién de los dos tiene poder de decisión? ¿O hay doble jefatura? Lamentablemente, se llega a la conclusión de que nuestro instituto es sólo el celoso custodio de sospechas de sobreprecio y no ve al enfermo. Más bien, por lo que se conoce y se denunció, está en los que deberían con capacidad profesional y espíritu público cuidar con eficiencia las finanzas, que en definitiva es el dinero del afiliado y no del patrón de turno. Refugio de muchos frustrados y pocos virtuosos. Por ejemplo, ¿qué se hace para no abonar el plus por consulta médica? Eso sí es prevención. Por último, pongo en su conocimiento que absorberé el 20% del análisis porque la urgencia lo exige y dejaré a la buena voluntad del responsable de turno la devolución de dicho importe, lo que ya he puesto en conocimiento legalmente, como debe ser. Oscar Pablo Gaviglio DNI 4.192.754 Cipolletti

Oscar Pablo Gaviglio DNI 4.192.754 Cipolletti


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