¿Por qué las ciencias se fijan tanto en la obra de Borges?
Bajo un corpus de tramas que fusionan la curiosidad con el artilugio narrativo, Jorge Luis Borges ensayó desde la ficción una serie de hipótesis sobre la lógica del tiempo o el espacio que desafiaron su componente antojadizo y anticiparon algunas ideas que más tarde tomaría la ciencia, un ejemplo de que el conocimiento y la imaginación no se contraponen, se complementan.
El carácter anticipatorio de la literatura de Borges habla tanto de su genialidad como del sustrato imprevisible de la ciencia y delimita una zona de interacción que visibiliza tanto las marcas del imaginario científico sobre su prosa como la manera en que el universo borgeano abasteció la formulación de teorías y hasta prefiguró el surgimiento de la física cuántica.
“Los científicos, atareados en ligar causas y efectos, se sienten cercanos al Borges indagador de las causalidades. Con los insumos de la filosofía y la lógica matemática y a través de su agnosticismo, Borges construyó un pensamiento poético, recurrente en la causalidad y la incerteza, que provee elementos para la inspiración del pensamiento científico”, sostiene el investigador y docente Alberto Boveris.
¿El escritor fue consciente alguna vez del componente científico de su obra? “Creo que no. Y no sólo porque me lo dijo –analiza el músico y físico Alberto Rojo–. Borges no se propuso hacer una literatura de anticipación. El no sabía nada de ciencia y esa ignorancia fue una puerta de libertad para convertirse en el escritor de los científicos, para saltar alegremente los corrales artificiales que separan el arte de la ciencia”.