Postales sonoras e inolvidables

La posibilidad de asistir a shows irrepetibles.

Por Redacción

Son las tres de la tarde en punto pero Marc Jacoby, Chris Hanning y Víctor Valdevenito acaban de inaugurar la “noche” en la Ciudad de las Artes. Una noche excitante donde se entremezcla el jazz con los ritmos latinos.

Cada uno a su tiempo se encarga de sacarle el brillo dormido a su instrumento. Las consecuencias son contagiosas. Aplausos, sonrisas, movimientos pélvicos apenas frustrados por la geografía de la butaca.

Ésta bien podría ser una postal simbólica, una imagen aglutinante, macro, de lo que significa y logra durante una semana el Festival Internacional de Percusión, el encuentro organizado por Fundación Cultural Patagonia (FCP), que este año cumple una década. Mueve los cimientos del público, amplifica el sonido de los artistas más allá del escenario. Transforma el tiempo en otra cosa que se nos escapa mucho más rápido de las manos.

Año tras año el evento ha ido superando sus propios límites. Una progresión que merece ser subrayada.

“Hay alumnos, exalumnos, gente muy variada que lo único que pretenden es colaborar, y no es que se les pague un dinero, lo hacen porque desean que esto suceda y sin ellos no ocurriría, es así de simple”, le dice a “Río Negro” su director artístico, Ángel Frette.

Música que invita

al mantra

El jueves por la tarde Sanjay Bhadoriva, Iván Sinay y Camila Bendersky ofrecieron un increíble recital de música hindú. Increíble por más de un motivo. En principio, la musicalidad de Oriente no tiene un desarrollo narrativo: inicio, medio y final. Es un continuo sin mancha pero con altercados.

Es música que invita al mantra. O un mantra que invita a la música.

Bhadoriva ocupó alrededor de media hora en su primera obra y unos 15 minutos en la segunda.

El público, que no estaba advertido, se sorprendió. Una señora miraba con cierta extrañeza a su compañera. Mientras, algunos chicos se levantaron y se fueron con una sonrisa pálida en los labios.

La gran mayoría permaneció sentada o atrapada por la originalidad del acto al cual estaba asistiendo.

Justamente éste es uno de los sentidos que posee el evento: la oportunidad de exponerse a la diferencia. A las concepciones ajenas de la realidad.

En la era de los encuentros digitales, los escenarios, aulas y pasillos del Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) y de Fundación Cultural Patagonia se transformaron en foros para gente de carne y hueso, espacios donde los protagonistas intentaron encontrar un lenguaje en común.

Sobre el proyecto de un festival que desde la Patagonia sea capaz de representar los sonidos del mundo otros sueños se gestan. Hoy, decenas de jóvenes buscan su destino en la música.

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

X festival de percusión de Fundación Cultural patagonia