Preocupa en Bariloche la caída de planes sociales

En los barrios marginales el rigor del frío y la baja temporada turística se ven agravados por el drástico achique en los programas laborales. El municipio ofrece paliativos insuficientes.

Redacción

Por Redacción

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La drástica reducción de los planes de empleo y los tropiezos y carencias de la asistencia alimentaria en los barrios más humildes parecen estar gestando en Bariloche una verdadera bomba de tiempo.

Ese es el cuadro de situación que describen los agentes comunitarios que trabajan en los barrios más golpeados por la crisis, quienes alzaron su voz alarmados por la escasa ayuda oficial para enfrentar los crecientes índices de pobreza.

Los meses que se avecinan ofrecen un futuro sombrío para quienes padecen la desocupación y la marginalidad, ya que al frío propio de la época se sumarán los efectos de la baja temporada en la actividad turística y en la construcción.

Desde el gobierno municipal, el secretario de Desarrollo Social, Roberto Mariani, reconoció que hubo una supresión importante de cupos en los programas laborales «porque es lo que está ocurriendo en todo el país».

Respecto de los comedores barriales aseguró que están entregando raciones para que coman diariamente 4.000 personas y que las protestas se deben a que los responsables de los centros «no administran bien los recursos».

Aún así, Mariani reconoció que «se vienen meses difíciles» y que desde su área procuran no sólo atender la demanda alimentaria sino tener con qué enfrentar una emergencia, disponiendo para ello un stock de chapas, colchones, ropa y otros insumos.

Los barrios más necesitados se encuentran en el sur y el sudoeste de la ciudad, no obstante cada día aparecen nuevos reclamos. A modo de ejemplo, el presidente de la Comisión de Acción Social del Concejo Municipal, Alberto Icare, reconoció que el jueves último le pidieron la creación de un nuevo comedor en el barrio Don Bosco.

Dijo que su preocupación es que «de una vez por todas se normalice la provisión de alimentos» y que aparezcan alternativas para compensar «los planes Trabajar que se cayeron».

En algún momento del anterior gobierno municipal llegó a haber un millar de beneficiarios de distintos planes de empleo, sumando el Trabajar (de la Nación), el Madres Cuidadoras, el de Emergencia Ocupacional y el Manos a la Obra, del municipio. Hoy, según confesó el propio Mariani, el beneficio llega apenas a unas 450 personas.

Jorge Vallazza, quien fuera dos veces secretario de Desarrollo Social durante gobiernos del PJ, opinó que el impacto que dejará el recorte de los planes sociales «va a comenzar a notarse por el lado de la violencia familiar y la violencia juvenil».

«Va a haber hambre en Bariloche, pero difícilmente haya toma de edificios o cortes de ruta como pasa en Sierra Grande», vaticinó. A su juicio, quienes tienen el poder deben plantearse «en serio» la problemática social y no seguir armando «efímeras comisiones cuando la sangre llega a la calle Mitre».

A ese respecto, el responsable del grupo Encuentro (que trabaja con chicos marginales), Luis Fernández, alertó sobre el mayor número de «pibes y familias enteras que andan por el centro dando vueltas, porque están descontenidos laboralmente».

En su sede, el grupo Encuentro también cuenta con un comedor para 200 personas, abastecido por los planes que administra el municipio. Pero según Fernández «desde hace tiempo la provisión no llega a tiempo y no tiene la calidad adecuada», por lo cual sólo lo mantienen abierto todos los días «gracias a la solidaridad de otra gente, si no habría que cerrarlo».

Recorriendo barrios como el Unión, el 2 de Abril o el Arrayanes las caras de la pobreza son ya una parte del paisaje. Ese paisaje que interpela a quienes, al decir de Vallazza, caminan en la disociación entre los que «tenemos el poder y las posibilidades» y quienes ya nacen para «ser discriminados de las bondades de esta vida».

Para la falta de trabajo no hay remedio

Las estimaciones que manejan distintas consultoras e incluso las entidades empresarias de Bariloche ubican en un 30 por ciento la proporción de personas sin trabajo.

Jorge Vallazza aceptó que los planes de empleo no son la mejor solución, pero al eliminarlos «habría que ofrecer de inmediato otra salida». En ese sentido, criticó al vicepresidente Carlos Alvarez, quien días atrás dijo aquí que los planes Trabajar no eran dignos y que habrá más empleo cuando haya crecimiento económico.

Para el presidente de la fundación Gente Nueva, Gustavo Gennuso, la caída de los planes que pagan 200 pesos «deberían ser reemplazados por otro paliativo» para la desocupación. El de esa ONG es un caso paradigmático, porque en años anteriores llevó adelante con éxito un plan de construcción de viviendas en las 34 Hectáreas consiguiendo los materiales y aprovechando los planes Trabajar para la mano de obra.

Hoy esa fórmula «que funcionó bien y fue evaluada con la más alta calificación» fue clausurada de cuajo cuando el programa ya logró levantar 16 casas y todavía tiene materiales para construir otras 8 unidades.

La explicación oficial fue que los planes de empleo destinados a Bariloche serán centralizados por el municipio. Pero aportando otro dato al sin sentido, Roberto Mariani reconoció que «será muy difícil obtener nuevos cupos por los incumplimientos del gobierno anterior, y para levantarlos se necesitan unos 700 mil pesos». (AB)


SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La drástica reducción de los planes de empleo y los tropiezos y carencias de la asistencia alimentaria en los barrios más humildes parecen estar gestando en Bariloche una verdadera bomba de tiempo.

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