Preocupación por los cambios que puedan afectar al Mercosur



La renovación del Mercosur parece un camino sin retorno tras la cumbre entre el flamante presidente brasileño Jair Bolsonaro y su par Mauricio Macri. La sintonía entre ambos mandatarios se centró en la apertura gradual del bloque, una medida que llevó algo de tranquilidad a los industriales argentinos, preocupados por las posturas un tanto extremas del equipo económico del mandatario del país vecino que hablaba de abrir las fronteras, sin aranceles, a productos de terceras naciones.

¿Pero cómo impactarían las medidas que se pretenden definir a partir de febrero? “Pese a la magra performance del Mercosur en los últimos años, la flexibilización inmediata del bloque no sería una buena noticia para nuestro país, en un contexto de demanda interna anémica y cuando la competitividad en precio de la economía se encuentra en su nivel más alto de los últimos años”, sentenció en un reciente estudio la consultora Ecolatina.

La región de la Norpatagonia no queda fuera de este esquema teniendo en cuenta que este socio estratégico importa de los valles de Río Negro y Neuquén todos los años cerca de 130 millones de kilos entre peras y manzanas. Un volumen que representa unos 150 millones de dólares por temporada.

La consultora destacó que “las exportaciones argentinas lucen como una importante salida contracíclica” y con la flexibilización “se perderían accesos privilegiados –sin aranceles– de forma inmediata, a la par que no se ganarían otros en el corto plazo”.

En este contexto, la Unión Industrial Argentina (UIA) comenzó a elaborar un documento que dirigirá en breve al ministro de Producción, Dante Sica, en el que detallará las propuestas del sector manufacturero ante las reformas que se prevén sobre el Mercosur. El texto definitivo surgirá luego de concluirse la ronda de consultas sobre el impacto que tendría para cada rama fabril la rebaja propiciada del arancel externo común, según anticiparon fuentes de la central empresaria.

Esos análisis considerarán además la relevancia de otros cambios normativos, a partir de distintas hipótesis sobre el alcance de los cambios en ciernes.

El documento resumirá también las demandas fiscales, crediticias y de otro tipo, tanto de corto como de mediano plazo, para reforzar la competitividad sistémica de la actividad industrial frente a los desafíos de una mayor apertura aduanera.

La plana mayor de la UIA, comenzando por su titular, Miguel Acevedo, busca en estos días agilizar los contactos con el ministro Sica, a cargo de las tratativas que se llevarán a cabo durante las próximas semanas con los funcionarios brasileños a fin de “flexibilizar” y “modernizar” el bloque regional.

“El sector industrial necesita definiciones, ya que Brasil es el principal destino de los productos manufacturados que exporta el país y cualquier cambio en los términos de la relación tiene que medir el impacto en un sector que ya viene golpeado por la crisis económica”, advirtió días atrás el vice de la Unión Industrial, José Urtubey.

En la central advierten también que una eventual degradación del Mercosur a una unión aduanera, para que sus miembros puedan firmar por separado acuerdos comerciales con terceros países o bloques, obligaría a la Argentina a acelerar las reformas estructurales que requiere el sector industrial para ser más competitivo.

Los empresarios nacionales advierten sobre “el peligro de una profundización de las asimetrías” si Bolsonaro consigue plasmar sus planes de reforma previsional y fiscal, que incluyen por ejemplo la reducción de las cargas patronales.

La desventaja argentina, considera la UIA, ya es amplia en los costos logísticos, la carga impositiva (recientemente reforzada por la urgencia fiscal), la carga laboral no salarial y el costo del financiamiento, entre otros factores.

El documento de la central fabril actualizará la treintena de propuestas concretas ya formuladas a fin de fomentar la productividad y las exportaciones, a partir de seis ejes: las pymes, el financiamiento, el esquema tributario, el consumo en el mercado interno, la internalización de empresas y los costos energéticos.

Vale recordar que, previo a asumir la presidencia en Brasil, Jair Bolsonaro lanzó declaraciones en contra del Mercosur, amenazando con su disolución. Señaló que es necesario virar rápidamente hacia un esquema de mayor libre comercio, con menores restricciones y políticas proteccionistas. “Considerando la hegemonía de nuestro país y del gigante sudamericano en el bloque (representan más del 90% de su PBI y cuatro quintos del intercambio intrazona), esto implicaría enfriar las relaciones bilaterales entre ambos”, consideró Ecolatina. Tras la reunión entre Bolsonaro y Macri se anunció que la flexibilización será más paulatina que la planteada originalmente.

Desde el 2011 las exportaciones argentinas pasaron de u$s 83.000 millones a menos de u$s 60.000 millones en el 2017 (-30%), por la contracción en precios (-19%) y cantidades (-13%), explicó Ecolatina. “Pese a que las ventas en la región cayeron el 40%, el bloque sigue representando un quinto de nuestros envíos al exterior, de modo que no es posible estimular la inserción comercial sin considerar su centralidad”, precisa el estudio.


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