Prevenir la neumonía

Por Redacción

La neumonía es una infección del tracto respiratorio inferior que cada año mata en el mundo a 1,6 millones de personas mayores de 59 años.

En Argentina las estadísticas indican un incremento sostenido de la tasa de mortalidad, con cifras que rondan los 19.000 fallecidos en 2011 y 2012, in crescendo de 23.000 en 2013 hasta 24.000 en el 2014 y 27.000 en el 2015. Un dato importante es que el sexo femenino resulta el más afectado, con una mortalidad en el 2015 de 14.833 versus 12.900 varones.

Según el agente causal la neumonía es:

1) Infecciosa extrahospitalaria o de la comunidad. En personas que no están ni estuvieron internadas. Es un cuadro agudo que puede ser causado por numerosos gérmenes; en un 10% de los casos se aíslan virus influenza y sincicial respiratorio. Cuando se diagnostica una neumonía el paciente debe ser valorado según una escala de puntuación que tiene en cuenta la edad, el estado mental, la frecuencia respiratoria y la presión arterial, que permite clasificar la severidad del cuadro para decidir si el tratamiento puede ser realizado en forma ambulatoria, con antibióticos por vía oral, o bien debe ser internado.

2) Infecciosa adquirida en el hospital o intrahospitalaria, que aparece más de 48 horas después de la internación y hasta dos semanas después del alta. Se trata con antibióticos pero su pronóstico es más grave dado que afecta a pacientes con enfermedades debilitantes (diabetes, alcoholismo, enfermedades respiratorias de pase, posquirúrgicos, etc.), con asistencia ventilatoria mecánica, y son causadas por gérmenes más agresivos con resistencia a los antibióticos.

3) No infecciosa-aspirativa, por ingreso de una sustancia extraña, como alimento o líquido que llega a los pulmones (se produce en pacientes inconscientes que no pueden eliminar las secreciones pulmonares mediante la tos, o por aspiraciones de vómito en casos de alcoholismo), y también por la inhalación de líquidos cáusticos o abrasivos o gases venenosos.

El programa nacional de vacunación establece la gratuidad de la inyección en hospitales, centros de salud, obras sociales y prepagas. Existen varios tipos:

• Antineumocócica, indicada para mayores de 65 años y entre 5 y 64 años con factores de riesgo como enfermedades debilitantes (diabetes, alcoholismo, enfermedades cardíacas, fumadores crónicos), con deficiencias en el sistema inmunológico (infección por virus de inmunodeficiencia adquirida, trasplantados, quimioterapia por cáncer) y con enfermedades pulmonares (asma, enfisema, EPOC).

• Antigripal (antivirus de la influenza H1N1), indicada en niños de 6 a 24 meses de edad, embarazadas, puérperas hasta 10 días después del parto, mayores de 65 años y personal de salud; personas entre los 2 años y los 64 años inclusive con factores de riesgo como la obesidad, síndromes genéticos, enfermedades respiratorias crónicas, asma, enfermedades cardíacas, inmunodeficiencias, trasplantados, oncológicos y patología renal. Aparte de las vacunas, otra de las maneras de luchar contra la neumonía es no fumar, ya que el tabaco deteriora la capacidad defensiva del pulmón. Además nunca hay que automedicarse con antibióticos, y en caso de ser recetados hay que respetar siempre la prescripción del médico.

*Titular de la Academia Nacional de Medicina y presidente de la Fundación Argentina del Tórax


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