Primera cooperativa de luz de Neuquén: todo sucedió por 43 pesos

Los vecinos de la ciudad descontentos por el mal servicio y el alto costo del kilowatt resolvieron crear su propia usina. Así nació lo que hoy se conoce como CALF.

Cuarenta y tres centavos moneda nacional por cada kilowatt de energía eléctrica fueron los desencadenantes de una de las primeras cooperativas de la ciudad de Neuquén.

En la década del treinta el servicio de electricidad era prestado por la empresa Usinas Argentinas, de capitales ingleses y argentinos. La firma tenía pleno y absoluto control sobre el precio y la calidad de la prestación.
Los vecinos de la capital estaban descontentos con el mal servicio prestado y con abonar 43 centavos por kilowatt, valor muy por encima del precio establecido a nivela nacional.

En varias reuniones en las que se discutía esta situación, Merino Villanueva propuso avanzar con la idea de conformar una cooperativa de vecinos.

“Luego de informarse de la situación general del sector eléctrico, conocieron que se estaba pagando muy alto el precio por el kilowatt, comparado con el valor nacional. Esto incitó la decisión de convocar a una asamblea de vecinos para el 30 de julio de 1933”, se relata en los archivos del museo Paraje Confluencia.

La convocatoria se realizó en el antiguo hotel Confluencia, que funcionaba en la esquina de avenida Argentina e Independencia, donde actualmente se encuentra el Banco Provincia de Neuquén.
La moción fue aprobada por todos y los vecinos pusieron manos a obra para recolectar el dinero necesario para poner en funcionamiento la cooperativa. Era necesario comprar motores, instalar las líneas eléctricas y construir un edificio.
Para eso se pusieron a la venta acciones de la futura entidad a un valor de 100 pesos cada una.

Dato

100
pesos moneda nacional fue el costo que se le puso a cada acción de la entidad, para afrontar los gastos iniciales. de construcción y compra de materiales.

“Había distintas formas de pagar, algunos pagaba cuotas a razón de 2 pesos por mes y otros más. De esta forma el pueblo de Neuquén crearía su propia usina, ganando en independencia, mostrando ser un pueblo pujante y luchador”, reflejan los documentos históricos.

El nombre que se eligió fue Cooperativa de Luz y Fuerza, que luego cambiaría a Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza de Neuquén Limitada. Hoy se la conoce como CALF.

El primer Consejo Directivo estaba presidido por Ángel Pérez, su vicepresidente fue José Rosa. El secretario era Andrés Alacaraz y el prosecretario, Evaristo Lucero.
Otros nombres también fueron parte del primer directorio, como Luis Ramón, Eduardo Castro Rendón, Remigio Bosch, Vicente Chrestía y Javier Salvadó, entre otros.


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