Prisión para el chef que asesinó al comerciante
Purgará 12 años de cárcel por homicidio simple. El crimen de Aguayo fue en el lago Pellegrini.
CIPOLLETTI
CIPOLLETTI (AC).- La Cámara Primera condenó a 12 años de prisión a Luis Eugenio Ramón Vidal Allende por el crimen de Constantino Aguayo, el comerciante del lago Pellegrini que fue atacado con una piedra envuelta en una franela. Los jueces consideraron que no se pudo acreditar que el imputado haya entrado al negocio a robar y entonces le atribuyeron el delito de “homicidio simple”. Tuvieron en cuenta la brutalidad del hecho pero también la falta de antecedentes y la educación escolar del acusado.
Constantino Aguayo tenía 73 años y era el propietario del almacén Mi Casita, de la península de Ruca Co. El hombre fue asesinado a golpes con una piedra, que estaba envuelta en una franela, y también fue salvajemente golpeado con botellas de vidrio, que contenían alcohol. El agresor, según la acusación de la Fiscalía, le robó dinero, paquetes de cigarrillos, una campera y otros objetos personales. Eso ocurrió el 2 de agosto de 2012. Un proveedor de leña entró al comercio y encontró el negocio revuelto. En el fondo estaba el cuerpo de la víctima.
Según la investigación, ese mismo día varios testigos observaron a Vidal Allende con la mano lastimada no sólo en el lago Pellegrini, sino también en Cinco Saltos. El acusado tiene 62 años y estuvo 25 años en Miami, donde se dedicaba a la cocina internacional. Alquilaba en el lago Pellegrini, vivía solo y la gente de la comunidad lo tenía etiquetado como un hombre extraño. La mujer que declaró en la primera audiencia comentó que aparentemente había tenido mucho dinero, aunque en el último tiempo se lo veía con “problemas económicos” porque siempre le pedía víveres prestados (azúcar, elementos de limpieza). En la indagatoria, el imputado se mostró quebrado y dijo que no recordaba absolutamente nada de lo que pasó y que se quiso morir cuando se enteró por los medios que había cometido un crimen tan sangriento.
El tribunal que juzgó a Vidal Allende acreditó su responsabilidad en el homicidio pero no consideró “el desapoderamiento por parte del imputado de varios atados de cigarrillos de distintas marcas y dinero en efectivo que la víctima tenía separado en una caja . Si bien en el domicilio del encartado fueron habidos algunos atados de cigarrillos (cuatro sin abrir y uno abierto) lo cierto es que los mismos no tenían ninguna particularidad que permita en esta instancia afirmar que provenían del local comercial de la víctima, es más los de marca Boxer no se pueden apreciar”, dice la sentencia.
En los alegatos, la defensa puso especial énfasis en el desarrollo del concepto de la existencia de un agente estresor extremo a fin de abonar la postura de la interrupción momentánea de la capacidad de pensar con claridad de su asistido que lo podría haber llevado a cometer el hecho delictivo. Respecto de este argumento los jueces opinaron: “lo cierto es que tanto el desarrollo como las conclusiones de la pericia psiquiátrica señalan esta cuestión como una hipótesis dentro del marco de un rosario de hipótesis posibles que podrían haberse dado en el hecho investigado, es casi como intentar buscar en la ciencia una explicación que los hechos no nos han podido brindar por falta de un testigo presencial”. Sobre la base de estos argumentos le atribuyeron el delito de “homicidio simple” y le aplicaron 12 años de prisión. Se apartaron del mínimo por la brutalidad del ataque pero también tuvieron en cuenta la falta de antecedentes de Vidal Allende, su educación y su medio de vida. Ayer en la lectura de la sentencia, los familiares se mostraron poco conformes con el resultado. Es que el fiscal de cámara Ricardo Maggi había solicitado prisión perpetua. El tribunal estuvo presidido por la camarista Alejandra Berenguer e integrado por los vocales Julio Sueldo y Álvaro Meynet.