Prisión preventiva para la pareja que esclavizó a la niña de Lugano
La jueza procesó al hombre y la mujer, de unos 40 años, por los delitos de reducción a la servidumbre y lesiones gravísimas, por lo que continuarán detenidos.
BUENOS AIRES
La jueza María Gabriela Lanz procesó esta noche con prisión preventiva a la pareja que esclavizó durante nueve años a una niña a quien mantuvo en un garage con un perro y un mono
Además, ordenó la apertura de una causa para que se investigue al juzgado de Quilmes que dio la guarda de la niña a la pareja, y a la asistente social que interviene en el expediente.
La niña, que actualmente tiene 15 años, se recupera en una institución especializada del partido bonaerense de Quilmes, permaneció los últimos nueve años esclavizada y encerrada en un garage con un perro y un mono, ingiriendo esporádicamente levadura de cerveza, pan y agua, lo que le provocó un retraso madurativo producto de la inanición.
La Secretaría de Niñez y Adolescencia bonaerense informó que la primera intervención en el caso de la niña tuvo lugar el 29 de noviembre del 2013 durante una audiencia en el Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil 1 de Quilmes, donde los guardadores comparecieron “en forma compulsiva” y fueron separados de la menor de edad.
La niña fue rescatada por la Justicia y permanece internada en un hospital con un peso de sólo 20 kilos.
El espeluznante caso se inició en 2001 cuando la madre biológica de la víctima, madre de otros siete hijos y de situación social empobrecida, la entregó con intervención de un juzgado civil, en “guarda provisoria” a la pareja, en esta capital.
La figura casi transparente de la niña contrastaba con la del mono, perfectamente alimentado, con un agregado: la niña describió al declarar en el sistema de Cámara Gesell que era castigada y golpeada incluso con cinturones por sus captores cuando comía las sobras que dejaba el animal.
Durante los últimos nueve años la víctima sólo salió del garage en dos oportunidades, según describió.
En el allanamiento, los investigadores encontraron cientos de elementos que vinculaban a la pareja, ambos de unos 40 años de edad, con San La Muerte, un ritual pagano rechazado por la Iglesia Católica.
DyN
BUENOS AIRES
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