Procesos paralelos
No hay simulación. Weretilneck y Pesatti creen en caminos distintos. También Soria y Pichetto. Pero esas bifurcaciones todavía son aleatorias porque la política rionegrina se tornó contradictoria dentro de un país fugitivo.
Hay sí una coincidencia entre Weretilneck y Soria. Ambos sellarán definiciones en noviembre o diciembre.
“Antes no habrá candidaturas y serán aquellos que mejor midan”, prevé el roquense. Otorga pleno poder a Fernando Lanza, quien ya cumple con un primer sondeo.
Weretilneck estima ese mismo tiempo para estructurar al Juntos 2019, estimulado porque los tiempos de las elecciones rionegrinas serán los suyos. Las fechas saldrán de sus decretos. Ratifica un diseño puramente provincial aunque no cierra nada y otea la evolución nacional.
Gana tiempo en favor de la candidatura de Fabián Zgaib, entusiasmado con su novel protagonismo. Nación sabe por Weretilneck que ese ministro es su elegido. El aviso no fue casual sino que fue otra muestra de su esfuerzo para despegarse de Pesatti, hoy furibundo delegado antimacrista en Río Negro.
El lunes, el vicegobernador suspendió su actividad (una reunión en Río Colorado) para concurrir a C5N y fustigar a la administración nacional. Antes, el domingo, Weretilneck se había corrido más en una entrevista con “Río Negro”. “Lo hace por su fanatismo con Cristina”, dijo, y lo pegó a la expresidenta. Lo puso en ese lugar de la “grieta” donde él nunca estará.
Minimiza –igualmente– ese antagonismo pero incorporó un límite en sus declaraciones: “la gobernabilidad”. ¿De qué habla? Se refiere a hechos, y en especial en la Legislatura. El gobernador siempre valoró el alineamiento de su vice y, en ese sentido, por ahora, no tiene por qué preocuparse. Por caso, Pesatti persiste en estas horas en rechazar que Ricardo Arroyo tenga su bloque, desprendimiento de la bancada oficialista que generaría un conducto institucional y alentaría otras partidas. El vice niega esa apertura a otro pedido del legislador, expresado en una formal y crítica misiva. Así, lo de Pesatti se restringe a la resistencia dialéctica al posicionamiento de Weretilneck, a pesar de que –como él siempre dice– las palabras abren las puertas a los hechos. ¿Será así?
“Hay que esperar”, repite Soria. Esa dilación incomoda a dirigentes ansiosos de cierta garantía. El intendente prioriza el curso nacional y evitará todo movimiento que pueda constituirse en un paso en falso. Así, esquiva reunirse con Miguel Pichetto, envalentonado con su candidatura presidencial. El jueves visitó San Juan y abrazó al gobernador Sergio Uñac en favor del Peronismo Federal. Volverán a juntarse el jueves 9 en La Plata en un acto que el senador abraza como propio.
Una exitosa proyección de ese desgloce peronista conformaría una contrariedad para Soria, pues esa división bajaría a Río Negro. Lo obligaría a definirse entre kirchneristas y justicialistas. Sería un atentado a su consolidada confluencia de fuerzas que –aún con rencores y dudas– persiste. Otro suceso resultó en este armado. El viernes venció la presentación de congresales del PJ. De una treintena de eventuales compulsas, sólo Catriel inscribió dos listas –que son dos congresales en un centenar por elegir– y sería la única confrontación en la interna del 19 de agosto. En general, la dirigencia enlazada con Pichetto se incorporó e integrará el Congreso, pues se alistan Ariel Rivero, Javier Iud, Alejandro Marinao, entre otros. Existió una excepción para seguir: Juan Manuel Pichetto no integró a los suyos en Viedma. No todo es perfecto en la muestra de cohesión, que interesa a Soria.
Un día antes, el roquense se entusiasmó con otra información: el fallo que anuló la intervención del PJ nacional, que lideraba Luis Barrionuevo. Llegó el reposo al aventarse cualquier aventurada idea intervencionista y su consecuente implosión en Río Negro.
Weretilneck y Soria aguardan e ignoran inquietudes próximas. Ambos tienen una semejanza: casi no confían en nadie que no sean ellos.
Pesatti ahonda su diferencia dialéctica con Weretilneck, pero ratifica –por ahora– su lealtad en los hechos. Persiste en estas horas en rechazar que Ricardo Arroyo tenga su bloque.
Soria expone otra muestra de cohesión interna –listas de congresales– pero se inquieta con el proceso nacional del PJ. “Hay que esperar”, repite el intendente.
Panorama de río negro
Datos
- Pesatti ahonda su diferencia dialéctica con Weretilneck, pero ratifica –por ahora– su lealtad en los hechos. Persiste en estas horas en rechazar que Ricardo Arroyo tenga su bloque.
- Soria expone otra muestra de cohesión interna –listas de congresales– pero se inquieta con el proceso nacional del PJ. “Hay que esperar”, repite el intendente.