Producción y empleo

Por Carta de lector





Durante este año 2021 una de las pocas buenas noticias que ha recibido la Argentina es que el precio de la soja ha superado la barrera de los U$S 600 la tonelada. La soja se ha transformado en un commodity, es decir, una mercancía que cotiza en las bolsas de materias primas de alcance mundial.

El productor argentino sólo obtiene el 37% del precio, en razón de que el Estado se queda con el 33% de retenciones y por la brecha cambiaria. Ahora bien, ¿qué hace el Estado con estos fondos extraordinarios?

En mi experiencia como auditor fiscal del Fondo Federal Solidario (gastos financiados con los derechos de exportación de soja, en todas sus variedades y sus derivados), siempre he criticado -desde el punto de vista técnico- el destino otorgado a esos fondos extraordinarios.

En la doctrina presupuestaria, es conveniente, por regla general, que recursos permanentes financien gastos permanentes, recursos transitorios financien gastos transitorios y recursos por única vez financien gastos por única vez. Para salir de la pobreza y la inflación, Argentina debe aplicar estos fondos extraordinarios para incrementar la producción y el trabajo. Se necesita ampliar la cantidad de hectáreas de todas las producciones regionales, su industrialización en origen, aprovechando la ventaja natural competitiva de esas materias primas y la ocupación de la mano de obra local.

El petróleo también es un commodity. La Constitución Provincial establece que las utilidades obtenidas de la producción del petróleo, gas y otros minerales no renovables, deben ser reinvertidas sobre la superficie para reponer la capacidad generadora de riqueza.

Enrique Omar Driussi

DNI 12.638.127

Neuquén


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