Qué significa que el cannabis medicinal ya no esté en la lista de drogas peligrosas de la ONU

El consumo recreativo seguirá prohibido.

Más de 50 países han adoptado programas de cannabis medicinal como Argentina. Canadá, Uruguay y 15 estados de Estados Unidos han legalizado su uso recreativo.  (Crédito: Unsplash/David Gabrić)

Más de 50 países han adoptado programas de cannabis medicinal como Argentina. Canadá, Uruguay y 15 estados de Estados Unidos han legalizado su uso recreativo. (Crédito: Unsplash/David Gabrić)

La Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas retiró al cannabis de su lista de narcóticos de riesgo. Al revisar una serie de recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la marihuana y sus derivados, la Comisión de Estupefacientes se centró en la decisión de eliminar el cannabis de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes de 1961, donde figuraba junto a opioides adictivos y letales como la heroína.

La decisión se tomó ayer a través de una votación en la que participaron representantes de 53 Estados en la Comisión de Estupefacientes. Se aprobó entonces la eliminación del cannabis de los programas de control de estupefacientes más estrictos, donde estuvo durante 59 años y así se había desalentado su uso con fines médicos. Hubo 27 votos a favor, 25 en contra y una abstención. Argentina no participó.

El cannabis medicinal consiste en moléculas derivadas de la planta de cannabis. Su indicación para pacientes epilepsia refractaria se hace a través de un producto con bajo porcentaje de THC y alto de CBD.

Con respecto al uso recreativo de cannabis, la evidencia científica hoy demuestra que ningún nivel de consumo es inocuo. Se calcula que, en el 2013, 181,8 millones de personas de 15 a 64 años consumieron cannabis sin fines médicos en todo el mundo, según la OMS.

Entre los países que votaron en contra en la comisión de ONU el miércoles pasado, estuvo Chile. Argumentó que “existe una relación directa entre el uso de cannabis y el aumento de la posibilidad de padecer depresiones, déficit cognitivo, ansiedad, y síntomas psicóticos, entre otros aspectos. Mientras que el representante de Japón afirmó que el uso no médico de la planta “podría dar lugar a impactos sociales y de salud negativos, especialmente entre los jóvenes”.

Al removerse al cannabis de las sustancias peligrosas, se daría luz verde a una mayor investigación científica sobre las propiedades medicinales de la planta y puede hacer que los países legalicen la droga para uso medicinal y reconsideren las leyes sobre su uso recreativo.

“Este cambio de perspectiva resulta crucial para repensar las políticas de drogas y reformar las legislaciones vigentes, hacia un modelo de regulación que tenga como centro la promoción de la salud pública”, expresó el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la organización no gubernamental de Argentina.

En marzo del año pasado, la Organización Mundial de la Salud había publicado un informe sobre la marihuana. Allí aclaró que algunos de sus derivados como “el cannabidiol (CBD), un compuesto no intoxicante, no deben estar sujetos a controles internacionales ya que ha asumido un papel destacado en las llamadas terapias del bienestar en los últimos años al tiempo que ha creado una industria de miles de millones de dólares”, según el comunicado de Naciones Unidas.

Actualmente, más de 50 países han adoptado programas de cannabis medicinal, mientras que Canadá, Uruguay y 15 estados de Estados Unidos han legalizado su uso recreativo. México y Luxemburgo también están estudiando esta posibilidad.

En la Argentina, rige la Ley Nacional de investigación médica y científica de uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados. El 12 de noviembre pasado se promulgó la reglamentación de esa norma, que surgió a partir de consensos entre las autoridades sanitarias, las sociedades científicas, los organismos públicos involucrados y organizaciones no gubernamentales.

Facilita la investigación científica con cannabis y reconoce que los médicos tienen su rol para acompañar a los pacientes que necesiten tratamientos con cannabis basados en la evidencia científica.

En Patagonia, para evitar el consumo de cannabis medicinal en concentraciones inadecuadas o directamente falso, se preparan para abrir cuatro laboratorios de análisis químicos en los próximos meses. Esos laboratorios permitirán tener más seguridad sobre el contenido de los aceites de cannabis que la gente obtiene por autocultivo o por compra.

El Probien en Neuquén, el Centro Nacional Patagónico (Cenpat), en Puerto Madryn, Chubut, el Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (Ipatec), en Bariloche, y la Universidad Nacional de Río Negro, en Viedma, forman parte de la Red de Cannabis Medicinal, nucleadas por el Conicet, que comenzarán a realizar análisis de muestras.


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