Quedó postrada por un micro que arrancó antes

Sufrió un grave accidente al bajar de un colectivo.

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- María Elena Díaz tiene 46 años y vive en el barrio Don Antonio de Plottier, en una humilde vivienda. Puertas adentro el calor humano compensa las muchas carencias y pesares que María Elena padece. Desde hace veinte días su vida se ha vuelto un calvario debido a un accidente que la dejó postrada. En el 333 de la calle Los Radales María Elena convive con su marido Ramón que padece hemiplejia en la pierna derecha, su hija y sus cuatro nietos. Y con ellos vive también Pedro, su hijo de 17 años, que -como ella- está postrado como consecuencia de una parálisis cerebral.

«Yo era el sustento de mi familia y a pesar de que no tenía una salud buena siempre me he cuidado porque día y noche estoy destinada a cuidar a mi hijo y mi marido», se lamenta María Elena. Nada le ha sido sencillo a María Elena pero todo empeoró el 7 de octubre cuando quiso descender del coche 164 de la línea 100 de Centenario. «Mi marido tocó el timbre y el colectivo paró en Santa Cruz y Bachman. Primero bajó una señora y cuando estábamos bajando nosotros el colectivo arrancó y me enganchó la pierna», explica María Elena y agrega: «Mi marido alcanzó a bajarse justo pero yo, que tengo hernia de disco no, y todo el peso del cuerpo se me fue sobre el lado derecho y me agarró un dolor horrible».

Según María Elena su marido se acercó al chofer a decirle lo que había pasado, pero el reclamo fue en vano ya que al minuto el colectivo continuó con su recorrido dejando a la mujer en medio de la calle y sin poder caminar.

En el hospital local le diagnosticaron traumatismo de cadera y le recetaron un calmante que cuesta 60 pesos l caja. Además le solicitaron una serie de radiografías para poder determinar si no hay lesiones en algún otro sector y placas que cuestan 110 pesos. «Nosotros vivimos con una pensión de 220 pesos y no podemos gastar 170 en doctores», explicó Ramón. Es por esto que al día siguiente radicaron la denuncia en la Comisaría 7 de Plottier. Con la denuncia y las recetas médicas Ramón concurrió a las oficinas de la empresa, ubicadas en Centenario, donde le solicitaron un presupuesto para cada caso. Mientras María Elena permanecía en su casa sin poder cuidar de su hijo discapacitado, Ramón presentó los presupuestos requeridos. Pasaron más de quince días desde entonces y la respuesta de la empresa no llega a la casa de los Díaz.

Desde la firma Centenario Fernanda Moure, su abogada, aseguró que no se van a abonar los gastos médicos solicitados ya que no creen que el accidente haya realmente ocurrido.

«Hablamos con el chofer y negó lo que dice esta señora, con el apoyo de dos testigos», señaló Moure a la vez que agregó que «además si accedemos a pagarle estos gastos abrimos la puerta a una denuncia mayor», fue sincera la abogada. Entre tanto desde la humilde casa de la calle Los Radales María Elena manifiesta que no quiere que le den dinero porque sí, «lo que pido solamente es que me paguen los remedios que tengo que tomar por culpa de ellos».