“¿Quién tiene la máquina de impedir?”



“¿Quién tiene la máquina política que impide el desarrollo?”, se preguntan Horacio Martínez y Osvaldo Moretti, dos productores de Guerrico. Ellos fueron partícipes hace unos años de las gestiones que condujeron a la prometida construcción de un plan de viviendas. Recuerdan como si fuera hoy aquél 20 de diciembre de 1998 cuando el por entonces gobernador Pablo Verani efectuó el anuncio.

“Vamos a hacer una combinación de planes del IPPV de distintos tipos”, dijo ese domingo Verani ante la mirada emocionada de un grupo de pobladores. Verani no sólo participaba como funcionario, también como productor del lugar.

Más de 150 familias depositaron sus esperanzas en un listado de supuestos beneficiarios del plan. Había un terreno, de unas 2 hectáreas, ubicado sobre la ruta chica a unos 12 kilómetros del casco urbano de Allen.

Las visitas del ex mandatario provincial se sucedieron por entonces, con la compañía de las autoridades municipales encabezadas por el ex intendente Ulises Gentile.

Sin embargo, nada se concretó.

Hasta el 2001 continuaron los reclamos, pero desde entonces las voces se han ido acallando a fuerza de las falsas promesas.

Hoy las tierras donde se planificó el supuesto barrio están en medio de un conflicto judicial. Pesa un embargo sobre ellas y, además, a poco de haber sido adquiridas, se denunció el pago de un presunto sobreprecio en su compra por parte del municipio de Allen.

De todos modos los chacareros tratan de recuperar el aliento para el reclamo. Esperan que el asentamiento poblacional deje de ser sólo un comentario y se transforme algún día en ladrillos y techos reales. Por eso mantienen vivos los proyectos, que van más allá de la urbanidad.

Una de las propuestas ambiciosas que presentaron en su momento y que aún repiten, habla del impulso de Guerrico como un polo de desarrollo industrial y minero. Proyectan la apertura hacia el norte de la calle rural 4 (cerca de 'la chacra de Verani') para tener un acceso rápido y fácil hacia las canteras y los hornos de ladrillos, y una vía de escape ante una eventual catástrofe hídrica. Además mantienen el anhelo de la pavimentación de la calle 3 (la que pasa por la escuela 68) para recategorizar todo el sector, que incluye a la Isla 19, otro importante polo de desarrollo hacia el sur.

Nota asociada: Había una vez… una Estación Guerrico, un pueblo que no pudo ser

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