“Quiero creer”
Es lo que mi corazón desea. Es lo que mi mente necesita para encontrar algo de paz. Quiero creer en la Justicia, quiero que la verdad y el sentido común prevalezcan. Hoy tendría que estar preparando tu cumple, comprando los ingredientes para hacer una torta adornada con un 24 gigante, preparando la casa para reunir a la familia y festejar tus logros, tus sueños. Tendría… Pero qué cruel es la vida (¿o las personas?) que con la avaricia a flor de piel propició todo para que hoy no estés a nuestro lado. Otro día sin tu cálida sonrisa, sin tu optimismo sin fin, sin tus besos, tus abrazos, tus “Hola má”. Pretenden ponerle un precio a tu vida. ¿Cuánto vale la vida de un hijo? ¿Cuánto vale cada beso, cada abrazo, cada sueño, cada día que no estás a mi lado? ¿Son suficientes 280 horas de labor comunitaria? En los años de tu vida vos, total y desinteresadamente, diste más tiempo que ese en ayudar a quien lo necesitara. Amigos, compañeros, conocidos, algún transeúnte en apuros, alguna abuelita que sin querer te aplastó la mano, y puedo seguir recordando muchas más, muchísimas personas se acercaron a agradecerme por la buena persona que habías sido, porque de un modo u otro habías sido el artífice de su bienestar y felicidad actual. ¿Cómo hago para asimilar que 280 horas y 10.000 pesos sean el precio de tu joven vida? ¿Eso vale el dolor de no tenerte más? ¿De no verte convertido en un buen hombre, de no verte enamorado y formando una familia, de no tener nietos a los que cuidar y llenar de besos? Y por sobre todo, no tener tus abrazos interminables donde cualquier mamá se sentiría orgullosa y agradecida por tener un hijo así. Lo peor de esto es que tu ausencia se podría haber evitado. Lo quieren llamar accidente, yo lo llamo desidia acompañada de usura y mezquindad de quien es totalmente responsable de que hoy te esté llorando. Siempre me dijiste que fuera fuerte, que debía aprender a sobrellevar los problemas con garra y perseverancia. Nunca imaginé que tendría que aplicarlo a estas circunstancias, donde trato de seguir cada día sin tu presencia, sin tu sonrisa. Nada ni nadie te va a devolver, pero te aseguro aunque me lleve el resto de mis días que no voy a permitir que insulten tu memoria. Eras brillante, eras luz, y tu luz será mi guía. Quiero creer en la Justicia. Verónica M. Argimón DNI 22.012.720 Cinco Saltos
Verónica M. Argimón DNI 22.012.720 Cinco Saltos