Radiografía de la causa

Redacción

Por Redacción

Maciel era barrendero de la municipalidad de Cipolletti y en la madrugada del 13 de julio del 2010 manipuló una bolsa y activó una bomba de fabricación casera que estaba en el interior. El explosivo había sido colocado en la vereda de la Escuela de Policía y de la Brigada de Investigaciones, que funcionaba en un edificio contiguo de la calle Fernández Oro. Eso ocurrió a las 3 de la mañana y un par de horas después, un grupo especializado pudo desactivar otra bomba que había quedado abandonada en la ventana de la empresa Telefónica, sobre la calle Miguel Muñoz, a pocos metros de la Comisaría Cuarta.

Después del atentado, la agrupación chilena anarquista “Liberación Total” se adjudicó el ataque y dijo en internet que el blanco era un policía y que habían asesinado a Maciel por error.

Los investigadores se abocaron a la pista chilena pero la causa nunca tuvo imputados ni testigos directos y mucho menos pruebas convincentes para sostener esa hipótesis. Se especuló también con la posibilidad de que el hecho tuviera vinculaciones con el negocio del narcotráfico en la región.

La Justicia provincial tuvo la causa los primeros cuatro meses y después, por una cuestión de competencia, pasó al fuero Federal. Los expedientes se enviaron al Juzgado Federal de Roca y allí se escucharon los testimonios de cuatro personas que declararon bajo la modalidad de identidad reservada. Se entrecruzaron llamados, realizaron escuchas y analizaron las imágenes de una cámara de seguridad pero ninguna de las medidas permitió grandes avances.

En 2012 el primer abogado de los Maciel solicitó que la Justicia Federal de Roca cruzara información con el Juzgado de Neuquén que investiga el asesinato del policía José Aigo ante la sospecha de que existían conexiones entre ambos casos. Nada de eso prosperó. Luego la familia se quedó sin asesoramiento jurídico y entonces inició un trámite ante la Justicia Federal para que les asignaran un nuevo letrado. Por resolución, se constituyó en querellante Gabriela Labat, que es una de las abogadas de la Defensoría Pública.

“Río Negro” mantuvo una entrevista con la funcionaria y la asesora repasó todas medidas realizadas desde que accedieron al expediente. Informó que la causa se elevó a la delegación de la Policía Federal de Buenos Aires y que allí un grupo de especialistas confeccionó un informe con el posible mecanismo del hecho y con la descripción del tipo de explosivo que se utilizó y como pudo haberse colocado.

“Vino a declarar como testigo el policía que estuvo a cargo de la evaluación en Buenos Aires y trajo un croquis muy grande donde estableció distintos puntos en un plano, entre ellos el lugar donde se encontraba Maciel y sus demás compañeros barrenderos. Allí se determinó que, al momento del atentado, una persona pasaba caminando por la estación de servicios”, detalló Labat.

Además se utilizaron mecanismos especiales para ampliar esa toma, que surgió de una filmación. “Con esa información podríamos identificar a la persona o al menos elaborar un identikit”, dijo.

La abogada detalló que solicitaron informes sobre todos los celulares que estuvieron prendidos en la zona comprendida dentro del croquis que hizo la Policía Federal. “El área que fijaron al comienzo de la causa era muy reducida pero después la Policía Federal amplió el radio, era de 50 metros y se llevó a 400 metros a la redonda y en todo ese espectro buscaremos averiguar los posibles intercambios telefónicos, para eso se ampliaron los oficios a todas las compañías de celulares”, indicó la querellante. Continuó: “Es una prueba muy técnica y específica porque se hace un entrecruzamiento telefónico por celdas”.

Para las próximas semanas, la funcionaria tiene prevista testimoniales donde buscará obtener nuevos datos en relación a cómo está la investigación en este momento.

-¿Usted tiene una hipótesis? -se le preguntó.

-La investigación tuvo varios puntos, pero se hizo un direccionamiento bastante desperdigonado. Ahora estamos tratando de acaparar, ya algunas vías están cerradas.

-¿Cómo siguen?

-Depende del resultado de estas pruebas; en principio, hubo dos posibilidades: la del narcotráfico y la pista chilena. Ahora estamos viendo si había más cámaras en otros lugares y vamos a pedir testimoniales a las personas que estuvieron de guardia en la Escuela de Policías.

-¿Y el tiempo?

-Se hace todo más difícil después de tanto tiempo, hay cosas que se deberían haber impulsado en el primer momento. La ayuda de la Policía Federal con este croquis es muy importante porque aportó datos que no surgían de forma primigenia. Y el juez Jorge García Davini le está imprimiendo celeridad. Todas las pruebas que hemos propuesto han sido diligenciadas, aceptadas, hay un acelere en la investigación.

Agencia Cipolletti.-


Maciel era barrendero de la municipalidad de Cipolletti y en la madrugada del 13 de julio del 2010 manipuló una bolsa y activó una bomba de fabricación casera que estaba en el interior. El explosivo había sido colocado en la vereda de la Escuela de Policía y de la Brigada de Investigaciones, que funcionaba en un edificio contiguo de la calle Fernández Oro. Eso ocurrió a las 3 de la mañana y un par de horas después, un grupo especializado pudo desactivar otra bomba que había quedado abandonada en la ventana de la empresa Telefónica, sobre la calle Miguel Muñoz, a pocos metros de la Comisaría Cuarta.

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