Rafael Ontiveros: una buena historia
El joven cineasta de General Conesa acaba de estrenar su primera película de ficción.
VIEDMA (AV).- El miércoles pasado se estrenó en el cine Gama de Viedma “El último motor chico”, primer largometraje de ficción realizado íntegramente en General Conesa. Esta producción independiente estuvo a cargo del cineasta Rafael Ontiveros. Mientras las grandes pantallas se adaptan a los nuevos gustos del público masivo, hay artistas que mantienen una impronta que crece y se desarrolla al margen de las exigencias del gran mercado audiovisual. ¿Sus herramientas? Solo una buena historia y ganas de filmar. En entrevista con “Río Negro” el realizador Ontiveros comentó los pormenores de este nuevo filme con alma local, y de las vicisitudes de hacer cine independiente. Como tantas veces, el inicio de la aventura comienza en una sala de un cine. El filme anterior de Ontiveros se llama “El último motor grande”, y fue estrenado el 29 de marzo del 2012 en el cine Gama. “Justo cuando terminábamos la proyección, después de que Juan Popovich contara un cuento –había noventa y cinco personas– alguien del público, no recordamos bien quién fue, tiró el “¿para cuándo el último motor chico?”. Así que con Juan nos miramos, nos gustó el desafío en el momento, y dijimos que bueno, que para la próxima volvemos con el último motor chico. Y acá estamos. Volvimos a donde nació la idea, al cine Gama”, comentó Ontiveros. En esta película, Juan sigue siendo Juan, pero esta vez conocemos a su nieto, que tiene 21 años y que se llama Leandro Roco. Se trata de un músico que recorre las calles del pueblo y que prefiere estar con los amigos guitarreando en vez de aprender el oficio que el abuelo le quiere dejar como herencia. En la película se ve que tienen una muy buena relación, pero las cosas se van desgastando cuando Roco ya no se presenta al taller a trabajar porque se la pasa tocando la guitarra. Hay un quiebre en la película, lo cual produce un desenlace. “Estacionamos en Conesa, clavamos una cámara, un micrófono, yo actué junto al Perro Viejo (Juan). Hicimos una pequeña charla, que aparece a mitad de película, sobre Roco que pasaba la gorra, y andaba guitarreando por ahí. Juan le hace una pequeña crítica a su nieto. Ése fue el inicio. A partir de ahí arrancamos con un proceso de rodaje muy natural, con la ayuda de muchísimos vecinos. Cuando digo natural me refiero a que utilizamos los lugares tal cual como son. Tratando de hacer cine ‘económico’, con ganas de filmar. No había que armar set de filmación ni nada. Yo no soy mucho de esa idea. Me gusta más el cine ‘rústico’, como le llama Juan Popovich. Así definió él mismo a esta película. Porque charlábamos un rato de cómo iba a ser la escena, de cómo iba a seguir la película, clavábamos la cámara y el micrófono, y salía la escena. Si no nos cerraba la escena volvíamos a repetirla. La película fue pensada para una edición rápida. Si hay algunas escenas que tienen más construcción, que están más elaboradas. Como por ejemplo las partes de Chaplin o algunos que requieren de planos detalles y planos generales, que requieren construir una sensación se podría decir”, explicó el joven cineasta. Los planes del realizador es llevar el filme a varias localidades.
El equipo de producción completo de la película que tuvo su estreno el miércoles.
Emanuel Lagos emanuellagos@yahoo.com.ar