Empleo

Recicla residuos de Vaca Muerta para crear diseños para un público exclusivo

La diseñadora Ornella Basilotta viajó a Neuquén a contactarse con hilanderas y terminó subyugada por los residuos de las bolsas contenedoras de arena de la industria petrolera neuquina.

Ornella Basilotta viajó desde Buenos Aires a Neuquén a buscar fibras naturales. No le fue muy bien en la misión. Pero justo cuando estaba por emprender su regreso un amigo la invita a recorrer una planta tratadora de residuos de petróleo en Vaca Muerta. Este hecho le abrió un nuevo rumbo a esta joven diseñadora.

Ornella piensa sus diseños a partir del compromiso que su marca tiene con el medio ambiente y la responsabilidad social como empresa.

Ella sabía que la moda era la segunda industria más contaminadora del medio ambiente después de la del petróleo. En el recorrido, mientras que le decían que la explotación de Vaca Muerta insume 10 millones de toneladas de arena por año sus ojos estaban clavados en los residuos de bolsas de arena del lugar. “Esto es lo que vine a buscar” se dijo.

Sobre ese click profundizamos en esta entrevista.

- “Basilotta” es una marca que tiene 10 años en el mercado. Somos cuatro hermanos fundadores que trabajamos juntos. Y hace tres años comenzamos un cambio hacia la moda responsable. Yo había entrado en una crisis laboral donde ya no me sentía cómoda con lo que estaba haciendo. Comencé muy joven en este rubro; hoy tengo 38 años, soy madre y eso me hizo replantearme varias cosas. Mi hija de 8 años me repetía que quería hacerlo mismo que yo cuando sea grande; la idea no me cerraba. Entonces me di cuenta que tenía que hacer algo para que ella se sienta orgullosa en el futuro. Quería educar desde ese lugar.

"Buscamos hacer un producto útil, funcional, duradero, sostenible y certificado".

En ese momento lanzó la primer cápsula de moda sustentable “Pachamama detox”, todo realizada en fibras naturales. Por ello es que decide viajar a Neuquén para “encontrarme con las chicas de Huellas Hilandería porque quería tejer estas lanas con máquinas industriales de acá de Buenos Aires”.

“Esto fracasó porque los talleres no querían meter estas lanas en máquina por ser semi industriales; decían que no iba a quedar un producto de calidad. En ese viaje tuve la oportunidad de conocer una planta de residuos petroleros (que aún no estaba instalada en Añelo) y en ese recorrido veo los bolsones. Enseguida lo percibí como un textil; en un minuto se me ocurrieron mil cosas para hacer”.

Al otro día, ya en Buenos Aires, le comenta sus ideas a sus hermanos. De inmediato todos se alinearon para llevarla adelante un nuevo desafío.

Así nace “Fracking Backpack”, una línea de accesorios realizada con residuos de bolsones plásticos que descartan las petroleras en Vaca Muerta, inspirada en todas las personas que van y vienen a Neuquén por trabajo.

La línea "Fracking Backpack se inspira en "toda la gente que va y viene a Añelo", comentó Ornella a "Río Negro".

“Al principio no fue fácil; tuvimos que capacitar primero a nuestro equipo para que entendieran hacia dónde queríamos ir y luego buscar los talleres que estuvieran alineados a nuestro propósito y capacitarlos para poder confeccionar los productos”, afirma Ornella.

“Cuando me refiero a talleres alineados a nuestro propósito lo digo porque nuestro objetivo no solo es generar un impacto ambiental positivo sino también un impacto social. Es por ello que armamos un circuito de producción con diferentes cooperativas de trabajo y unidades productivas, fomentando el trabajo justo - algo que en la industria de la moda es muy complicado-. Se sabe que la industria textil es muy informal y cruel”, agrega.

Fabrican bolsos de viaje, fundas para computadoras, necessaires, mochilas y pantuflas.

“En Neuquén estamos trabajando con la cooperativa de separación de residuos urbanos “Las emprendedoras”, donde trabajan más de 40 personas que viven en la zona. Antes hacían reciclados informales, hoy tienen un trabajo digno y un sueldo fijo”.

“Armar este circuito nos llevó un año y hoy logramos que varias operadoras separen sus residuos en origen y lo lleven a este lugar, donde lo acondicionan para que nosotros lo recibamos en nuestra fábrica y a través de un proceso industrial que le hacemos lo transformemos en un textil super resistente”, sostiene.

En el mundo existe un nuevo consumidor denominado LOHAS (lifestyle of Health and sustainability), que son todas esas personas que realizan compras de forma consciente y que saben que cada decisión que toman tiene un impacto. La mayoría de ellos tienen entre 25 y 38 años. “En Argentina aun este es un mercado emergente pero entendemos que es hacia donde va el mundo y aunque sea un camino más largo es un compromiso asumido para “Basilotta” y todo nuestro equipo. Es nuestro paradigma de producción de ahora en adelante”.

Desde la planta de tratamiento de residuos Comarsa, en Añelo, le envían a Ornella unos 250 bolsones lavador por semana. En Buenos Aires, ella los esteriliza con calor y acondiciona para luego mandarlos a confección en cooperativas textiles.

Es una apasionada de la industria textil. “Mi abuela tenía su máquina y se confeccionaba sus propios vestidos. Yo amaba ir a su casa y aprender hasta que un día me regaló la máquina. Es así como a los 10 años ya sabía coser”, comenta con orgullo.

Mis productos son premium no por el target al que apuntamos vender sino por la calidad que logramos. Creemos que para poder reciclar mucho material y generar trabajo tenemos que vender; de lo contrario la cosa no funciona. Es clave, entonces, que el producto sea impecable. Para esto exploramos el material y trabajamos junto al INTI para exponer el material a diferentes pruebas de resistencia y durabilidad. Acabo de terminar un posgrado de desarrollo sustentable y medio ambiente en la UCA, que me dio muchísimos conocimientos para implementar en este proyecto”.

"El residuo que nosotros usamos se quema en su mayoría; en nuestra empresa lo reciclamos. Así, al ser utilizado se reduce la huella de carbono. Esta movida genera mano de obra con diferentes cooperativas. Esto marco un diferencial para nuestra marca", afirma Ornella.

“Empecé a estudiar diseño en la Universidad de Palermo y en el 2001 no pude seguir la carrera y me puse a trabajar con una diseñadora de alta costura. Desde ahí siempre trabajé en el rubro en el área de diseño. Hice miles de cursos, moldería industrial, producción, diseño de colección... Si me preguntás que soy digo diseñadora, creativa pero, por sobretodo, una emprendedora”.

En los últimos seis meses ganaron el premio al mejor emprendimiento sustentable en Makers in BA; recibieron el premio al mejor diseño sustentable en la Feria Puro Diseño 2019 y obtuvieron el sello al buen diseño argentino otorgado por el ministerio de Desarrollo de Producción de Nación. “Esto no solo nos da mucha felicidad sino que nos motiva para seguir adelante y seguir apostando al desarrollo de productos a partir de los residuos”, concluye Ornella.

Ornella, en el mundo del reciclado.

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