Reclaman en el Club Sapere por el estado de las instalaciones y la falta de inversión

Un grupo autoconvocado de padres, jugadores y profesores de la institución mantienen una protesta contra la comisión directiva. El presidente, Juan Carlos Lucumán, lo consideró como "una jugada política" de la comisión vecinal.





El clima en el Club Sapere está tenso en las última semanas a partir del reclamo de un grupo de autoconvocados de la comunidad deportiva del club que pide por mejores condiciones en las instalaciones.

La protesta está encabezada por padres de jugadores de inferiores, futbolistas de primera división y profesores. Critican el estado de los espacios comunes y la falta de acompañamiento y de inversión por parte de los dirigentes.

A partir del martes 28 de septiembre, los entrenamientos de fútbol se han visto interrumpidos por las protestas y los pedidos de reuniones del grupo de autoconvocados. Aseguran que no conocen a toda la comisión directiva y cuando se juntaron solo asistieron el presidente, un vocal y la secretaria. Sin una respuesta concreta, el reclamo se mantiene.

El presidente de Sapere es Juan Carlos Lucumán, que actualmente también preside interinamente Lifune tras la renuncia de Luis Sánchez, ministro de Deportes de Neuquén.

La situación tiene un entramado complicado y Lucumán consideró que se trata de una «jugada política» que involucra a la comisión vecinal que supo tener como presidente a su hermano Marcelino.

«Nosotros hicimos un par de reuniones con ellos. Estamos en desacuerdo con lo que hicieron. Los chicos deben estar primero, no les pueden prohibir entrenar y jugar», expresó el presidente.

«Reconocemos que tenemos falencia, no nos podemos levantar de la pandemia que nos mató como a todo el mundo. Hacen falta reparaciones pero nada les alcanza, no sé a dónde quieren llegar«, añadió.

El titular del Funebrero agregó que «algunos papás hace dos semanas que están en el club. Tuvimos una reunión de comisión y evaluamos los pedidos. Hablaremos con los padres que se quieran sumar y trabajar. No entiendo la postura. El daño no es contra mí, es contra los chicos».

Además, tomaron la decisión de reemplazar a dos de los profesores que estaban en el reclamo para que se puedan retomar los entrenamientos. Según Lucumán también forman parte de la comisión vecinal y lo hacen con una intención política.

Su hermano, Marcelino, estuvo en el club desde sus inicios y fue parte durante mucho tiempo pero el año pasado se apartó. Con críticas a la actual gestión, está distanciado y planea presentarse en la asamblea de renovación de autoridades del 2022 liderando una lista opositora.

Además, aseguró que apoya el reclamo pero que no fue impulsado por él. «Apoyo la decisión porque conozco de adentro lo que pasa, me han llamado jugadores y padres, pero no lo generé. Fue espontáneo, no lo esperaba. Me llamaron para que los apoye, lo hago, pienso igual que ellos», señaló.

Marcelino comentó que no está en contacto con su hermano Juan Carlos. «Tengo una diferencia de criterios y objetivos. Hay un estado de abandono y un deterioro progresivo», afirmó.

«No estamos en contacto, hemos discutido de esto. No nos llamamos más. Yo dirigí, armé el departamento de inferiores, sufrí lo que pasa desde adentro», agregó.

El expresidente del Funebrero aseguró que «los jugadores no tienen ropa para jugar» y que «los de primera tuvieron que usar las mismas camisetas de la reserva» en el partido de la liga contra San Lorenzo. También añadió que «se tienen que comprar las medias porque no hay».

«No hay una organización, no hay comisión directiva, no hay proyecto deportivo, manejan y administran muy mal. Ha sido mi reproche permanente, no lo escucharon por la soberbia que tienen. Siempre fue un club social pero hoy están excluidos los chicos del barrio», dijo Marcelino.


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