“Recuerdos de abuelas”
Hace un tiempo, charlando con mi tía Teresa, de 90 años, me contó que cuando yo era muy pequeño y apenas sabía hablar, la tomaba de la mano y le decía “a pachá” (a pasear) y que ella me contestaba que estaba cansada. Yo insistía en el “a pachá” y ella se levantaba y me llevaba a pasear. En uno de esos paseos se sentó en un bloque de cemento que tenía petróleo y se ensució el vestido, el que le quedó manchado, y pasado el tiempo cada vez que lo veía los recordaba y suspiraba con placer diciendo ‘ahh el nene’. Con mi otra abuela recibí una enseñanza interesante, ella era regordita y de piernas delgadas y siempre se vestía de pollera, entonces mis hermanas comentando entre ellas decían que la abuela era como un barrilito con piernas finitas. Entonces, de acuerdo con lo que escuché y sin pensar ni saber que podía ofender, dije mi conclusión delante de ella… “la abuela es un barril con patas”. Lógicamente que no le gustó y me dijo sabiamente, comprendiendo mi ingenuidad, que eso no estaba bien “o a vos te gustaría que yo te dijera que sos un escarabajo” y pese a ser muy pequeño aprendí que a veces las palabras ofenden. Bueno, creo que como estas experiencias vividas muchos padres las viven a diario con sus hijos, pero a veces, ya sea sea por trabajo o por falta de experiencia, los hijos no reciben en el momento justo esa enseñanza tan necesaria, principalmente cuando son muy pequeños, porque todo lo que aprendan será importantísimo para cuando sean adultos. Probablemente por no haber una continua comunicación, muchas veces los niños no saben lo que está bien y lo que está mal, entonces con más edad, piensan que se las saben todas, son fáciles de influenciar por personas llenas de codicia, sin sentimientos, que inducen a muchos jóvenes en caminos equivocados e inciertos. En cambio si hay mejor comunicación entre padres e hijos, muchos inescrupulosos no podrían inducirlos para mal. Mi padre le dio sus condolencias a un amigo por su hijo que había sido asesinado en el Proceso y éste le contestó que murió en su ley. Creo que quizás esa muerte podría haberse evitado y que tal vez hubo falta de comunicación de padre a hijo, porque si hubiera habido diálogo entre ambos, probablemente, le hubiera dicho: “No hijo, matando o poniendo bombas no es el camino y así no se soluciona , busquemos una mejor salida”. Por eso di los dos ejemplos de mis abuelas. Éstas supieron comprender al niño y también enseñarle en su error, por eso pienso que si muchos padres dialogaran más con sus hijos, seguramente muchos jóvenes no estarían en la política errónea, como estuvieron algunos, arriesgando su vida por ideales, exponiéndose a los tiros o secuestros, por ejemplo. Creo que charlando y enseñando con sutileza a los niños va a ser mucho más difícil que entren en el camino equivocado como el de las drogas, la delincuencia, la violencia, y todos nos veremos beneficiados porque en la juventud está el futuro. Horacio Marcote DNI 11.233.956 Neuquén
Horacio Marcote DNI 11.233.956 Neuquén