Retrato del lenguaje económico y los psicofármacos inocuos

Tomás Abraham es uno de los pensadores más profundos de la Argentina actual. Acaba de publicar "La empresa de vivir", donde analiza descarnadamente la sociedad y sus obsesiones.

Redacción

Por Redacción

¿Vimos mal o hay un filósofo entre las páginas de «Gente»? ¿Que ve televisión con la misma seriedad con que otros estudian a Foucault? No son características para desechar. Sobre todo porque la palabra filósofo remite a un hombre de barba, sábana. Con el puño pegado al mentón. Sentado en una piedra. Aburrido.

Ese no es Tomás Abraham. Ni remotamente. Abraham aparece en «Gente», sí. Y ve televisión, mucha. Es provocador a la vez que seductor hasta casi el erotismo. Como todo filósofo-galán tiene admiradores y detractores.

En su último libro hace un tremendo análisis de la sociedad en los «90. Se sube al lenguaje del mercado que, aunque suene raro, hizo, en los últimos años, tanto marketing de sí mismo y lo desmenuza. El fruto de su reflexión es un libro irónico y vital. Dan ganas de leer, de aprender, de ser un poco más Abraham, después de terminarlo. Trabajo cumplido. ¿Qué puede pedir un filósofo si no provocar inquietud en la sociedad en la que vive?

Una mañana cualquiera los periodistas lo llaman. Suena el teléfono de una empresa, cuelgan confundidos. Lo intentan de nuevo. Es él nomás, en el despacho de ¡Medias Ciudadela! ¿Qué hace allí un filósofo? Nadie se atrevió a preguntarle. Pero desde ese lugar también construye sus libros.

– Medias Ciudadela. Buenos días

– Con Tomás Abraham por favor

-A: ¿Quién habla?

-P:Del «Río Negro»

-A: ¡Ah!, ¿qué tal?

-P: Una duda, ¿vive allí, en las oficinas de Medias Ciudadela?

-A: ¿Acá? No, tengo un trabajo «part time» aquí.

-P: ¿Cómo surge el tema de este libro? Porque es un libro hecho en muchas partes. Es una especie de gran rompecabezas.

-A: Un rompecabezas… está bien eso… sí. Una vez que terminé el libro «La Argentina deseada», estaba interesado en el modo en que el saber económico dominaba la cultura política y la economía era el modo, la economía financiera y en la gran economía se instalaban los dispositivos de poder que dirigían a las sociedades. Eso fue evidente en la Argentina de 1989, que con Alfonsín en el gobierno en 1984 parecía que una democracia, una voluntad democrática podía regir los destinos de la sociedad argentina y en 1989 una crisis terminal financiera y económica demostraba que esa voluntad democrática que ya estaba fisurada debía retirarse completamente de la escena y demostraba que los que realmente estaban mandando eran equipos financieros internacionales. Que, más allá del boicot y del sabotaje de carapintadas o distinto tipo de sectores que especulaban con la caída de Alfonsín, indudablemente, el no pago de la deuda externa y el retiro de la confianza de los inversores, encontró prácticamente inermes a los grupos políticos principales. Entonces la realidad económica en tanto dispositivo de poder fue una realidad palpable de un modo, quizás, distinto a cómo los argentinos estaban acostumbrados tiempos atrás como en la época de Martínez de Hoz. Pero todavía en esa época el Estado existía como una fuerza importante en la sociedad argentina, para matar, eso sin duda, pero también para obras públicas. En esa época, en los años setenta, algo se estaba construyendo: la deuda externa que Alfonsín recibió constituida. A partir de 1991, Menem y Cavallo forjan una idea para la República Argentina a través del Plan de Convertibilidad que es una sanción jurídica para una realidad en donde los poderes económicos financieros, y el gremio, y la corporación de los economistas a través de sus fundaciones como la Fundación Mediterránea… construyen un sistema mediático que va a instalar en Argentina el lenguaje del debate en el futuro, es decir en qué idioma se iba a hablar.

-P: Habla del desprecio de los intelectuales hacia los economistas y hacia la economía,y como consecuencia de ese desprecio dice que se quedan sin lenguaje, sin aprender esta especie de esperanto para comprender la realidad ¿A qué intelectuales se refiere, porque también los políticos se quedan sin lenguaje, la gente común se queda sin lenguaje?

-A: También los políticos se quedaron sin lenguaje, eso yo lo digo en el libro bastante. Fundamentalmente desde 1991 a 1995 Cavallo se dio el lujo de hablar prácticamente solo. El único que debatió con él por tevé fue Terragno. «Chacho» Alvarez cuando hacía campaña subía a los colectivos defendiendo la estabilidad porque sabía que si no tenía que bajarse del colectivo. Me refiero al mundo intelectual universitario compuesto por sociólogos, politicólogos, filósofos que se dedicaron a distintas tareas que no tenían que ver con esta realidad que se estaba imponiendo que tanto les disgustaba, no solamente esa realidad que se imponía llamada menemismo, también la globalización. Había una fuerte tendencia en nuestro país a ser historiadores hasta el año 30… diciendo que el menemismo se calcó de la Década Infame porque no tenemos otra metáfora que ésa de hace 70 años para poder explicar lo que pasa, que ignora que lo que pasa es radicalmente nuevo… me refiero a esos intelectuales que mediante una fuga hacia una especie de paraliteratura o crítica literaria o la politicología en sus distintas vertientes… bueno sí, los economistas ocuparon un lugar que iba más allá de la economía, ocuparon un lugar cultural con una solidez y consistencia que hizo callar o refugiarse en su torre de marfil a muchos.

-P: Y cuántos títulos sobre estrategias de venta deben haber salido en los últimos años.

-A: En mi libro trato de hacer una especie de especulación intentando saber de qué modo la sociedad terapéutica forma parte de esta cultura. La humillación, principal tema de la autoayuda, la literatura de autoestima y los grupos de autoayuda están trabajando sobre una subjetividad atacada, afectada, sufriente, fenómeno de nuestras sociedades. No estamos en el mundo de la histeria de Freud, estamos en el mundo de la depresión, de los fármacos y de la cocaína. Más allá de lo que se dice del marketing y de los títulos que van a seguirle, hoy en día los temas son Mercosur, política fiscal, el impuestazo, la desocupación, éstos son los temas fundantes que muestran cómo está la estructura.

-P:¿Cuál es el problema con los psicofármacos inocuos en lo adictivo pero que generan algo en las personas que las hacen sentir normales, listas para la acción como indica en su libro?

-A: Un problema es que no son problema. Hay una serie de medicamentos, drogas no adictivas que hacen sentirse bien, normal, bien, sacan del pozo depresivo. ¿Qué tiene que ver esto con la formación de las subjetividades hoy? El problema es que no es problema.

-P: Aquí surge el Viagra…

-A: En cada sociedad hay una patología y ésta es una sociedad de alto rendimiento permanente y precariedad, en el trabajo y en la conyugalidad. Esas ansiedades de gran nivel necesitan protectores, llámese psiquiatra, psicoanalista, fármaco, grupo de autoayuda o gurú.

Susana Yappert/Claudio Andrade


¿Vimos mal o hay un filósofo entre las páginas de "Gente"? ¿Que ve televisión con la misma seriedad con que otros estudian a Foucault? No son características para desechar. Sobre todo porque la palabra filósofo remite a un hombre de barba, sábana. Con el puño pegado al mentón. Sentado en una piedra. Aburrido.

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