“Río Negro” con Pablo Avelluto: Cambiemos inaugura el siglo XXI en la política argentina
El ministro de Cultura de la Nación habló con “Río Negro” a pocos días del triunfo electoral de Cambiemos. Analiza los resultados de los comicios y augura el fin de la lógica política del siglo XX y la construcción de espacios que ayuden a salir de la confrontación.
El ministerio de Cultura de la Nación viene de organizar hace apenas un mes el ciclo “Ideas”, donde juntó a Gérard Biard, director de la ácida revista satírica “Charlie Hebdo”, y al intelectual islámico Tariq Ramadan en un debate con durísimos cruces.
Un año antes había organizado “Diálogos Globales: ¿es posible la convivencia después de la polarización?”.
En entrevista con “Río Negro”, el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, afirma que su apuesta es salir de la lógica confrontativa y construir puentes.
Asegura que la memoria es necesaria, pero debe abrirle el paso al debate de los problemas contemporáneos. Y opina que la victoria de Cambiemos pone en evidencia el fin de la lógica política del siglo XX.
P- Se ganó la batalla electoral en 2015. ¿Se ganó la batalla cultural en esta última elección?
R- No me gusta la expresión de batalla cultural. Lo que percibí el domingo 22 fue la sensación de que el pasado había pasado y empezó el futuro que nunca empezaba. Fue un alivio, para un gobierno que siempre está dando examen, que estamos representando lo que la sociedad está demandando. Esas transformaciones que se están produciendo y que no se daban nunca en la política. La política del kirchnerismo interpretaba a la sociedad con anteojos y una biblioteca que atrasaban 40 años, y estamos intentado construir una narración contemporánea de la política, de este siglo, de la gente que está viva ahora.
P- ¿La sensación de que el siglo XXI empezó?
R- Sí, y de que el XX terminó. Es un proceso, hay una consistencia, no somos un accidente, un desvío en la historia política argentina, o el producto de un error del kirchnerismo en 2015. Somos el resultado lógico de una transformación cultural, social, generacional. Estaba esa idea de que el peronismo va a volver, se va reorganizar, es el partido del orden, de la gobernabilidad.
P- ¿Y cree que no va a volver?
R- Yo creo que el siglo XX no va a volver. El peronismo, para volver como forma política, tendrá que abandonar los modos de expresión del siglo XX. El formato político (liderazgo mesiánico, verticalidad, la trivialización de los poderes), esa lógica ya no existe. Sea lo que sea que construya va a tener que estar a la altura de la época.
P- Habla de lo que ha representado el peronismo. ¿Qué expresaría culturalmente Cambiemos?
R- Una modificación radical, un modo contemporáneo de pensar el poder, más horizontal, un modo de pensar la pluralidad: que las ideas de los demás pueden ser tan o más valiosas que las mías; la idea de que no hay atajos, de que la política podía resolver los problemas de la sociedad en cortísimo plazo. Hoy hay un alto grado de consenso en la sociedad de que esto es laburo, acuerdo y perseverancia.
P- ¿Es una idea de modernización?
R- Yo no sé si modernización porque denota una idea tecnocrática que no compartimos, pero sí una apuesta por lo contemporáneo. Más que modernización es la construcción, sea de la administración pública, la educación o la cultura, de una actualización. Uno de los problemas del debate intelectual en Argentina es que quedó muy puertas adentro, aislado, periférico. Ahora, en la discusión entre Gerad Biard, de “Charlie Hebdo”, y el intelectual supercontrovertido islámico de Tariq Ramadan, ellos mismo decían que el debate no lo podrían haber tenido en París. Discusiones sobre libertad de expresión, el islam, terrorismo, la discusión sobre los usos de la memoria, son discusiones que estaban obstaculizadas porque nos habíamos puesto a mirarnos el ombligo desde una retórica que tenía 40 años, donde hay buenos y malos que combaten desde tiempos ancestrales. Esa versión ya pasó.
P- ¿Ya no es importante la memoria?
R- Sí es importante la memoria, el pasado, lo que creo es que hay un momento en el que el pasado empieza a pasar. Las políticas públicas de Verdad, Memoria y Justicia están muy bien, pero no podemos pasarnos los próximos 40 años hablando de los últimos 40. Los problemas de hoy, de los derechos humanos de hoy, lo tienen el 28% de personas que viven en la pobreza, y eso hay que resolverlo hoy, porque esa gente está viva y hay que darle la oportunidad de salir.
La centralidad del debate sobre la memoria tiene que dejar paso a la centralidad de los debates contemporáneos sobre problemas contemporáneos.
P- El año pasado armó el debate de si era posible volver a entenderse, en términos de polarización. ¿No hay que preguntarlo de nuevo después de esta elección?
R- Sí, la polarización es estructural a la política, y no es un fenómeno local: España y Cataluña; Estados Unidos con Trump; Sudáfrica y el apartheid. Me he puesto a estudiar y veo en estas sociedades polarizadas que los mecanismos de conversación empiezan a ser significativos, la necesidad de construir puentes en la sociedad civil. Si yo antepongo la identidad ideológica de quien enuncia una posición, quizás me estoy perdiendo una solución interesante. Parte de la transformación y del mandato de las elecciones es que salgamos de esa lógica. El elemento que suaviza esa grieta es recuperar en el primer plano el vínculo afectivo, familiar, laboral o la capacidad creativa en nuestro caso. En eso estamos pensando.
P- Después de la victoria, ¿cuál es el riesgo de la creación de una hegemonía?
R- Creo que en nuestro caso los riesgos son muy bajos. Lo que aparece es un sentido de responsabilidad. Todavía tenemos el 28% de pobres, inflación, el déficit fiscal… Los grandes logros de nuestro gobierno están por venir aún, da cierta inmunidad al agrandamiento.
P- No hay intelectuales orgánicos del macrismo.
R- La idea de intelectual oficial para mi es como un oxímoron. Pero hay gente pensándonos en el campo intelectual, que más allá de que voten o no voten a Macri ven que Cambiemos no es el monstruo político que muchas veces el sistema intelectual, político, periodístico ha pensado. Para pensarlo hacen falta anteojos nuevos.
P- Horacio González ha dicho que Macri se peronizó.
R- No creo en eso. Preferí otra frase de Horacio: “Los subestimamos”. En eso sí estoy de acuerdo. Creo que la subestimación de Macri, su equipo, y sus votantes, ha sido un elemento que lejos de debilitar ha fortalecido.
Un problema de nuestros intelectuales es la utilización de categorizaciones del pasado en fenómenos contemporáneos que no encajan. Es como tratar de aplicar las categorías de izquierda y derecha sobre los faraones egipcios.
“La política del kirchnerismo interpretaba a la sociedad con anteojos y una biblioteca que atrasaban 40 años”,
considera el funcionario nacional al evaluar el resultado electoral.
“El elemento que suaviza esa grieta es recuperar en el primer plano el vínculo afectivo, familiar, laboral o la capacidad creativa”,
cree Pablo Avelutto, quien piensa estrategias para salir de la confrontación.
El ministro de Cultura de la Nación piensa en futuro y busca nuevas formas y categorías para analizar la realidad, alejadas de la vieja política.
PATAGONIA
P- ¿Qué ve en la Patagonia en términos culturales?
R- Lo primero que hicimos fue una reflexión histórica. A veces pareciera que, gobierno que llega, gobierno que descubre la Patagonia. Los planes y las políticas para la Patagonia tienen una historia de logros, de fracasos y abandono, y ese fue el primer punto sobre el que trabajamos. Uno de los desafíos que asumimos en el ministerio fue darle una matriz más federal, porque de todas las instituciones que dependen de este ministerio, museos, institutos, organismos, la enorme mayoría está físicamente en Buenos Aires. En ese sentido, lo que fuimos haciendo fue fomentar el trabajo del Instituto Nacional del Teatro, fomentar el Incaa. Del 25 hasta este domingo tuvimos la Fiesta Provincial del Teatro en Río Negro. Sabíamos que uno de los principales problemas es la formación de técnicos teatrales y elegimos la Patagonia para hacer la diplomatura en escenotecnia junto a la UNA. Ahora se hace en Santa Cruz el encuentro de orquestas. Tenemos la sede del Bellas Artes en Neuquén. Siempre hay más para hacer que lo que uno hace.
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