Antes de regar, ajustar: la puesta a punto que define el éxito de la campaña
El período de receso de riego entre campañas es la ventana ideal para revisar los sistemas de riego presurizado en el norte de la Patagonia y el centro de La Pampa. Desde el INTA AER 25 de Mayo destacan que un mantenimiento preventivo no solo evita costosas roturas de urgencia, sino que garantiza la máxima eficiencia en el uso del agua y la energía.
El receso es el momento ideal para poner a punto los equipos, antes del inicio de la temporada. Foto: gentileza INTA AER 25 de Mayo.
En regiones semiáridas como el centro de La Pampa y el norte de la Patagonia, el riego presurizado —ya sea por pivote central, aspersión o goteo— no es un simple complemento, sino la condición fundamental que hace posible la producción de cultivos extensivos, forraje y hortícolas con estabilidad en sus rendimientos año tras año. Como pilar de la producción agropecuaria en Argentina, contar con un sistema de riego bien mantenido es la máxima garantía para aplicar el agua de forma eficiente, uniforme y sin pérdidas.
El período de receso entre campañas o los momentos de parada del equipo se presentan como la oportunidad ideal para realizar tareas de mantenimiento integral que, con el cultivo en marcha, no se podrían hacer sin afectar seriamente la producción. Anticiparse en este momento no solo evita paradas y reparaciones de urgencia en los picos de mayor demanda hídrica, sino que reduce costos, optimiza el uso de la energía, extiende la vida útil de los equipos y asegura que el sistema arranque funcionando al máximo de su capacidad.
A continuación, las claves técnicas esenciales a revisar antes de que comience la próxima campaña:
1. Estación de bombeo y sistema eléctrico
El sistema eléctrico y el estado general de la estación de bombeo son la base de todo el equipo. Las recomendaciones clave son:
- Contactores y llaves de arranque: Revisar detalladamente su estado, ajuste, funcionamiento y realizar una limpieza profunda de contactos.
- Arrancadores suaves (soft starters): Comprobar que su programación y funcionamiento sean correctos.
- Limpieza general: Retirar polvo, tierra y elementos que puedan obstruir la ventilación o afectar el funcionamiento de tableros, motores y todo el sector de bombeo.
- Reemplazo preventivo: Identificar y cambiar componentes que hayan cumplido su ciclo de vida útil (contactos desgastados, cableado deteriorado, terminales oxidados) antes de que fallen en plena campaña.
2. Bombas: El corazón del sistema
Antes de guardar el equipo o volver a ponerlo en marcha, es fundamental evaluar las bombas para detectar desgastes o pérdidas de rendimiento:
- Caudales y presiones: Verificar los valores actuales de trabajo y compararlos con los datos de diseño original del sistema.
- Sellos y bolilleros: Inspeccionar y reemplazar los rodamientos y sellos mecánicos que presenten pérdidas o desgaste excesivo, evitando así fugas y daños mayores al eje o al motor.
- Monitoreo general: Controlar el estado general de motores, rodamientos nivel de aceite lubricante y acoplamientos, dejando un registro técnico de lo verificado.
3. Pivote central: Atención a las partes móviles
Al ser el equipo con mayor cantidad de componentes en movimiento, el pivote requiere un chequeo minucioso en cada receso:
- Neumáticos: Controlar y ajustar la presión de los neumáticos de todas las torres según las especificaciones del fabricante.
- Transmisiones: Verificar los niveles de aceite en las cajas reductoras de las masas, completando o reemplazando el fluido según corresponda.
- Motorreductores: Comprobar el buen funcionamiento de cada uno, asegurándose de que no presenten ruidos anormales, recalentamiento ni pérdidas de lubricante.
- Electricidad en torres: Revisar, ajustar y limpiar los contactores del sistema eléctrico de cada torre.
- Reemplazar preventivamente cualquier pieza mecánica o eléctrica que esté al final de su vida útil para no condicionar el arranque.
4. Aspersores, reguladores y pluviometría
La uniformidad del riego impacta directamente en el rinde y depende de que cada emisor entregue el caudal exacto para el que fue diseñado.
- Prueba de pluviometría: Realizar un ensayo a campo y comparar los resultados obtenidos con los valores esperados según el diseño del equipo.
- Estado de aspersores: Comprobar minuciosamente las boquillas, las placas deflectoras y los mecanismos de giro.
- Reguladores de presión: Controlar que estén operativos y entregando la presión de trabajo correcta en cada salida.
- Configuración de toberas: Verificar que las toberas instaladas correspondan con la cartilla pluviométrica del equipo, corrigiendo las desgastadas o las que estén cambiadas de posición.
El valor de un diagnóstico a tiempo
Un diagnóstico hidráulico periódico —que analice caudales, presiones y la pluviometría real del equipo— permite detectar a tiempo pérdidas de eficiencia que no siempre se perciben a simple vista. Invertir tiempo en estas revisiones es una decisión estratégica que se traduce de manera directa en una mayor rentabilidad y sustentabilidad para el establecimiento. Conscientes de este desafío, desde el INTA AER 25 de Mayo se trabaja activamente para asesorar y acompañar a los técnicos y productores en estas evaluaciones, brindando el soporte necesario para que cada gota cuente y la próxima campaña comience con el máximo potencial.
Para conocer más sobre el trabajo que desarrolla el INTA AER 25 de Mayo en Evaluación y Gestión Eficiente del Riego en Sistemas Presurizados, así como las herramientas y servicios disponibles para productores, asesores e instituciones, invitamos a visitar la siguiente ficha tecnológica aquí.
(*) Ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente – Agencia de Extensión Rural 25 de Mayo, La Pampa.
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En regiones semiáridas como el centro de La Pampa y el norte de la Patagonia, el riego presurizado —ya sea por pivote central, aspersión o goteo— no es un simple complemento, sino la condición fundamental que hace posible la producción de cultivos extensivos, forraje y hortícolas con estabilidad en sus rendimientos año tras año. Como pilar de la producción agropecuaria en Argentina, contar con un sistema de riego bien mantenido es la máxima garantía para aplicar el agua de forma eficiente, uniforme y sin pérdidas.
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