La fruticultura de Río Negro y Neuquén da una primera gran señal para la temporada 2026-2027
La campaña frutícola arrancó con una excelente floración en los manzanos y perales del Alto Valle. Es una condición necesaria para alcanzar una gran cosecha, pero no suficiente: todavía faltan meses de riesgos climáticos y etapas clave para que ese potencial se transforme en fruta.
Cuadro de peras Packham's en Villa Regina: los árboles están repletos de flores. Foto: Florencia Salto.
Desde la segunda mitad de septiembre, las chacras del Alto Valle cambiaron de color. Manzanos y perales aparecen literalmente explotados de flores, con cuadros enteros teñidos de blanco y rosa. El espectáculo también se percibe en el aire: el aroma de las flores acompaña el paisaje y confirma que la primavera ya está instalada en la principal región frutícola de la Patagonia. Río Negro Rural consultó a empresarios, ingenieros y funcionarios del sector para comprobar si esa impresión que se ve a simple vista también tiene un correlato productivo. Y la respuesta es contundente: la campaña frutícola 2026-27 comenzó con una muy buena, en muchos casos excelente, floración.
Todos coinciden: una gran floración
Las distintas miradas consultadas coinciden en un punto: tanto los perales como los manzanos presentan una floración abundante y muy buena.
“En los cuadros que recorrí, los árboles están bellamente llenos de flores”, describió Raquel Brevi, de Frutas Brevi. Y resumió el significado de esta primera etapa con una frase sencilla: “Es bueno tener flores, porque son los futuros frutos”.
Cristina Cervi, responsable de Producción Primaria de Mario Cervi e Hijos S.A, fue todavía más gráfica: “Está todo explotado de flores”. Desde Tres Ases, su presidente Gabriel Grisanti también destacó la importancia de este momento del ciclo productivo. “La floración es el origen que luego da el fruto y es una época que genera mucha energía”, señaló.

La observación se repite entre quienes recorren diariamente las chacras. Un ingeniero agrónomo a cargo de varios establecimientos del Alto Valle confirmó que está viendo “muchas flores en peras y manzanas”. En las peras ya hay numerosas plantas que comenzaron a perder pétalos, mientras que la manzana se encuentra en plena floración.
Facundo Fernández, secretario de Fruticultura de Río Negro, coincidió: “Hoy se puede decir que la floración viene muy bien en peras y manzanas”.
La importancia de esta primera señal está en que las flores son el punto de partida de la futura fruta. Una buena floración ofrece, en principio, un mayor potencial de producción, siempre que las siguientes etapas (polinización, cuaje, crecimiento y desarrollo de los frutos) se den sin inconvenientes.
Las causas de una excelente floración en la fruticultura del Alto Valle
El contexto también resulta relevante. La campaña anterior estuvo afectada por tormentas de granizo, heladas y problemas vinculados con la polinización, lo que dejó una menor cantidad de fruta en las plantas. Ese escenario, paradójicamente, puede haber favorecido la preparación de los montes para la nueva temporada. “Después de un año en el cual hubo una merma importante, la planta tiene potencial productivo pleno”, explicó Fernández.
En otras palabras, las plantas tuvieron menos demanda productiva en la campaña anterior. “Por decirlo de alguna manera, las plantas quedaron ‘más descansadas’ para esta campaña”, explicó el secretario de Fruticultura.
A esto se suma otro elemento: las condiciones de humedad. “Tuvimos un invierno húmedo que ayudó”, señaló Fernández, quien destacó además el aspecto que presenta actualmente el Valle: “Está muy lindo”.

Pero una gran cantidad de flores también implica un desafío de manejo. Daniel Arno, de Frutas Cachorrita, advirtió sobre la necesidad de actuar en las próximas semanas para evitar que la abundante floración de esta temporada termine afectando la siguiente.
“Para que no haya añerismo el año que viene hay que tratar de poner el raleador químico la semana que viene, que es la fecha clave”, explicó. El objetivo es regular la carga: “Si se ralea bastante, quedan dardos libres para que pueda florecer el año que viene”.
Es decir, el buen comienzo de la campaña también requiere decisiones de manejo para que una planta cargada de flores y quizás luego de frutos no quede excesivamente exigida.
Una buena floración en Río Negro y Neuquén, pero todavía falta mucho
La postal primaveral es alentadora, pero la cosecha todavía está lejos. Entre una flor cubierta de pétalos y una fruta lista para ser recolectada quedan varias etapas y, con ellas, numerosos riesgos.
El primero es climático. Fernández recordó que todavía existe riesgo de heladas hasta la primera semana de noviembre. Y el granizo representa una amenaza que se mantiene prácticamente hasta la cosecha. A eso se suma ahora un factor inmediato: la lluvia.
El ingeniero agrónomo ya mencionado señaló que la humedad de estos días genera atención especialmente por el cuaje. “Veremos cómo termina con la lluvia ahora, por el tema del cuaje”, explicó en un día casualmente lluvioso. El antecedente de la temporada pasada también está presente: “El año pasado la lluvia complicó en la manzana”.

Oscar Celestino, de Celestino Hermanos, también puso el foco en este aspecto. “En este estado fenológico, esta lluvia no es buena”, señaló. José Luis Patalano, de Juan Patalano e Hijos, también fue cauto: «Con estas lluvias y con este clima, debemos esperar al cuaje.
Así, la campaña 2026-27 entrega por ahora una primera señal claramente positiva: las plantas están llenas de flores y el Valle se tiñó intensamente de blanco y rosa. Las condiciones de los próximos días y semanas determinarán cuánto de ese potencial logra transformarse primero en cuaje y después en fruta.
La primavera recién comienza y todavía quedan heladas, tormentas, granizo y decisiones de manejo por delante. Pero, al menos en esta primera estación del ciclo, la fruticultura del Alto Valle tiene un motivo concreto para mirar la nueva campaña con expectativa.
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Desde la segunda mitad de septiembre, las chacras del Alto Valle cambiaron de color. Manzanos y perales aparecen literalmente explotados de flores, con cuadros enteros teñidos de blanco y rosa. El espectáculo también se percibe en el aire: el aroma de las flores acompaña el paisaje y confirma que la primavera ya está instalada en la principal región frutícola de la Patagonia. Río Negro Rural consultó a empresarios, ingenieros y funcionarios del sector para comprobar si esa impresión que se ve a simple vista también tiene un correlato productivo. Y la respuesta es contundente: la campaña frutícola 2026-27 comenzó con una muy buena, en muchos casos excelente, floración.
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