Mirá cómo Chimpay transformó miles de hectáreas bajo riego y hoy impulsa nuevas producciones
La localidad rionegrina celebra su aniversario y consolida una matriz productiva que combina peras, manzanas, cerezas, ganadería intensiva y miles de hectáreas bajo riego. Pese a los desafíos climáticos, avanzan nuevas inversiones, tecnología aplicada y proyectos que transforman el paisaje productivo de la región.
La producción forma parte de la esencia de Chimpay. A pocos kilómetros del río Negro y en una región históricamente ligada al trabajo rural, la localidad mantiene una fuerte conexión con las chacras, la tierra y una actividad económica que continúa siendo uno de los grandes motores del Valle Medio.
En Chimpay conviven distintos modelos productivos. La fruticultura continúa ocupando un lugar central, especialmente con la producción de peras y manzanas, aunque en los últimos años comenzaron a crecer otros desarrollos vinculados a la horticultura, la ganadería intensiva, las pasturas y, particularmente, la producción de cerezas.
La cereza gana terreno en el Valle Medio

La cereza se transformó en una de las grandes apuestas productivas de la región. Se trata de una fruta delicada, de alto valor agregado y con fuerte demanda internacional, que requiere inversiones importantes y un manejo técnico preciso.
En el Valle Medio, las condiciones climáticas y sanitarias aparecen como un punto favorable para este tipo de cultivos, aunque el desafío productivo continúa siendo enorme. El crecimiento de nuevas plantaciones permitió que la cereza gane terreno dentro del esquema productivo local.
Productores y empresas avanzaron con sistemas de cobertura, incorporación tecnológica y nuevas variedades para sostener calidad premium y mejorar los rendimientos. En algunos establecimientos ya se utilizan mallas especiales que permiten proteger los montes frutales del exceso de sol, las lluvias y el granizo.
La cereza es especialmente sensible a la humedad durante la etapa final de crecimiento, por lo que el manejo posterior a las precipitaciones resulta clave para evitar pérdidas.
Tecnología aplicada a la producción
La tecnificación comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante en la producción regional. Incluso, en algunos cuadros productivos del Valle Medio comenzaron a utilizarse helicópteros para secar rápidamente los árboles y la fruta luego de las lluvias.
El sobrevuelo a baja altura genera una corriente de aire que ayuda a retirar la humedad acumulada sobre las cerezas y evita daños de calidad. La imagen resume el nivel de innovación que empezó a mostrar parte de la producción regional.
En la actualidad, la fruticultura exige cada vez más eficiencia, precisión y capacidad de adaptación frente a los cambios climáticos y las exigencias de los mercados internacionales.
Abate Fetel con una densidad de plantación de 3,5 x 0,30, unas 5.000 plantas por hectárea. Foto: archivo.-
La empresa Emelka consolidó un importante desarrollo productivo en la zona de Chimpay y avanzó especialmente sobre variedades de cerezas y frutas de carozo. La firma cuenta con cientos de hectáreas en producción y una estructura que combina fruticultura, empaque y comercialización.
Miles de hectáreas bajo riego transforman la producción
Pero el crecimiento productivo de Chimpay no se limita únicamente a la fruticultura. En paralelo, distintos proyectos privados comenzaron a transformar grandes extensiones rurales mediante sistemas de agricultura bajo riego y producción ganadera intensiva.
Uno de los casos más importantes es el de Grupo Faro Verde, que desarrolla desde 2008 uno de los proyectos productivos más grandes de la región. El establecimiento está ubicado a la vera del río Colorado y actualmente ya cuenta con cerca de 3.000 hectáreas desarrolladas bajo riego.
“Cuando tomamos el campo empezamos un proyecto mirándolo a largo plazo, con el objetivo de desarrollar un área bajo riego”, explicó Leandro Venacio, integrante de Grupo Faro Verde.
El proyecto comenzó inicialmente con una fuerte orientación hortícola. Durante varios años trabajaron con producción de ajo y cebolla destinada a mercados internacionales como Europa y Brasil. Sin embargo, tras los cambios vinculados a la barrera fitosanitaria del río Colorado, la empresa reconfiguró gran parte de su esquema productivo.
Actualmente avanzan sobre un sistema basado en pasturas, producción de maíz y ganadería intensiva de ciclo completo. Hoy producen sus propios terneros, realizan el engorde a pasto y completan la terminación a corral.
“Hoy convivimos con un sistema de ganadería intensiva, producción de maíz y un circuito completo donde producimos nuestros propios terneros y hacemos toda la terminación”, señaló Venacio.
Producción, forrajes y exportación
El establecimiento también produce alfalfa y forrajes que luego son comercializados hacia distintos puntos de la Patagonia, tanto en zonas cercanas a la cordillera como en regiones más australes.
Además, parte de la producción ganadera logra insertarse en cadenas exportadoras a través de frigoríficos de Río Negro. “Hay algo de nuestra carne que se exportó a Japón, aunque nuestro principal mercado sigue siendo interno, especialmente Río Negro y Santa Cruz”, comentó Venacio.
El funcionamiento del proyecto depende de un complejo sistema de ingeniería hídrica que permite aprovechar el agua del río Colorado para regar miles de hectáreas. A través de canales y drenajes, el agua circula por las zonas productivas y luego retorna nuevamente al río.
“Todo el desarrollo tiene un sistema muy sofisticado de canales y drenajes que permite regar estas hectáreas y reutilizar el agua”, explicó el empresario.
El potencial productivo de la Patagonia Norte
Para los referentes del sector, uno de los grandes potenciales de la Patagonia Norte está justamente en la disponibilidad de tierras y en las condiciones sanitarias de la región. Sin embargo, remarcan que el desafío productivo sigue siendo muy grande y requiere inversiones permanentes.
“Producir en Patagonia es un desafío enorme, pero las condiciones sanitarias y el potencial de la región son muy buenos”, afirmó Venacio.
La actividad también genera impacto económico y social en toda la región. El movimiento de chacras, campos, empaques y servicios vinculados al sector rural sostiene empleo directo e indirecto en localidades como Chimpay, Choele Choel, Luis Beltrán y Darwin.
Además, distintas empresas comenzaron a fortalecer el vínculo con las comunidades locales a través de programas sociales y trabajo conjunto con instituciones de la zona. “Buscamos estar comprometidos y vinculados con las comunidades en las que operamos”, destacó Venacio.
Un año marcado por el granizo y nuevos desafíos
El panorama productivo de este año también estuvo marcado por dificultades climáticas. Durante marzo, distintas tormentas de granizo provocaron daños importantes en sectores agrícolas y hortícolas del Valle Medio.
En algunos casos hubo pérdidas severas en producción a campo e infraestructura de invernaderos. Sin embargo, la actividad continúa apostando a nuevas inversiones, incorporación tecnológica y diversificación productiva.
La combinación entre fruticultura, ganadería, agricultura bajo riego y producción de forrajes muestra una región que sigue buscando alternativas para crecer y sostener su desarrollo.
En Chimpay, la producción no solo representa una actividad económica. También forma parte de la identidad local, del paisaje cotidiano y de una historia profundamente ligada al trabajo rural. Mientras las cerezas ganan terreno entre las chacras del Valle Medio, la localidad continúa construyendo un perfil productivo cada vez más amplio y diverso.
Comentarios