Por primera vez en Sudamérica productores ganaderos recibieron pagos por bonos de carbono por 1,2 millones de dólares: cómo funciona el sistema

Mediante el Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana (SARA en inglés) la plataforma de regeneración Ruuts, dio un paso fundamental en la consolidación del mercado de carbono a través del pago a los productores por 1,2 millones de dólares. Una herramienta clave para el desarrollo del agro.

Redacción

Por Redacción

Ganadería regenerativa en Argentina.

Ganadería regenerativa en Argentina.

Ruuts, la plataforma de regeneración que desde hace más de 15 años trabaja con productores ganaderos en Sudamérica, dio un paso clave en la consolidación del mercado de carbono como herramienta real de desarrollo del agro: a través de su programa SARA (Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana, en inglés), comenzó a pagarles a los productores que forman parte del programa por los créditos de carbono generados en sus campos.

Con esta acción, Ruuts posiciona a SARA como el primer programa de ganadería regenerativa a escala de Sudamérica en trasladar ingresos concretos por carbono a los productores que lo hicieron posible. El hito llega pocos meses después de que SARA alcanzara la primera emisión de créditos de carbono verificados (VCUs) por Verra bajo la metodología VM0042, un logro que consolidó al programa como uno de los pioneros a nivel mundial bajo este estándar y el más grande de Sudamérica en emitir créditos de carbono. Para Ruuts, la plataforma que desarrolló SARA junto a Ovis 21 y Anthesis, ese trabajo se traduce ahora en un beneficio económico directo para las familias productoras que vienen implementando planificación holística del pastoreo en sus campos.

«Los créditos de carbono son el catalizador de un cambio que venimos impulsando hace más de 17 años en la producción ganadera Sudamericana. La ganadería regenerativa tiene tantos atributos que tarde o temprano se volverá la norma, pero creemos que este hito va a transformar un crecimiento orgánico en uno exponencial porque la humanidad así lo necesita y está dispuesto a pagarlo», afirmó Pablo F. Borrelli, CEO de Ruuts.

“Hace más de cuatro años, cuando conocí a Pablo F. Borrelli y al equipo, me impresionó la determinación y el sentido de propósito que tiene Ruuts. El impacto que están generando en productores y nodos (su red en terreno) cambia vidas. Lograr esto requiere una enorme dosis de coraje, integridad y perseverancia, y hoy ya lo están haciendo en cuatro programas de gran escala. Es impresionante», señaló Geert Eenhoorn, Director de Desarrollo de Proyectos de Carbono en Anthesis.


Productores como protagonistas del cambio



Los productores que participan en SARA son pioneros de una nueva generación de productores de servicios ecosistémicos, que integran la producción ganadera con la regeneración del suelo. El pago por carbono se suma a las mejoras que ya venían viendo en la rentabilidad de sus campos gracias a un cambio en el manejo, realizado en conjunto con el equipo de técnicos de Ruuts, Ovis 21 y su red de Nodos distribuidos a lo largo de Argentina y Paraguay, confirmando que es posible regenerar el suelo y mejorar indicadores productivos y el margen bruto al mismo tiempo.

Gerardo Fioretti, productor a cargo de La Jota y Los Migueles en la Depresión del Salado, aplica este tipo de manejo desde 2019. El pastoreo planificado le permitió aumentar la carga del establecimiento y mejorar los índices de salud del suelo y los pastizales sin necesidad de insumos. Ese proceso de regeneración se tradujo en resultados concretos con el programa SARA: «Estamos anotados con Ruuts para cobrar bonos de carbono y, de hecho, lo estamos haciendo. Este es el primer año donde ya hemos tenido resultados muy alentadores para nosotros, de alrededor de 3 toneladas por hectárea por año promedio de fijación de carbono, y estamos cobrando los primeros bonos que se vendieron en este trimestre. Estamos muy contentos con el resultado».

El programa está basado en el Manejo Holístico, una herramienta de gestión para tomar decisiones que tiene en cuenta el negocio, el ambiente y la calidad de vida de las personas. Se trata de un manejo adaptativo que se aplica al contexto específico de cada campo y a cada realidad.


Ciencia, datos y sabiduría de campo



Detrás de cada pago hay un sistema de Medición, Reporte y Verificación (MRV) que combina monitoreo ecológico avanzado, modelización de carbono y conocimiento de campo. Ese trabajo se realiza a través de los nodos, la red descentralizada de técnicos acreditados de Ovis 21, formados en la Escuela de Regeneración y años de mentoreo, que llevan adelante, no solo el asesoramiento técnico al productor, si no tambien medición de indicadores ecológicos como biodiversidad, cobertura de suelo, infiltración de agua y carbono en suelo.

Toda esa información se registra en la App de Monitoreo de Ruuts, integrada con imágenes satelitales. Es ese cruce entre tecnología y trabajo de campo el que permite convertir cada hectárea regenerada en un crédito verificable.


Un modelo que ya está escalando



Una parte de los 209.244 créditos verificados ya se colocó en el mercado, mientras que el volumen restante está listo para ser adquirido por nuevos compradores. Esta demanda permite retribuir a los productores por el carbono capturado y actúa como un incentivo adicional para incorporar más hectáreas a la red. El programa avanza a ritmo firme y espera desembolsar 30.000.000 de dólares por año para 2030. Cada pago confirma que el modelo escala con éxito, demostrando que la regeneración del suelo es plenamente viable y rentable en la práctica diaria.

Datos destacados



• SARA: el primer programa de ganadería regenerativa de Sudamérica en pagarle a sus productores por créditos de carbono.

• 209.244 créditos de carbono verificados (VCUs) emitidos por Verra bajo metodología VM0042.

• Programa desarrollado por Ruuts, Ovis 21 y Anthesis Group

• Sistema MRV alineado al estándar GRASS, con monitoreo satelital y de campo.

• Créditos con co-beneficios ambientales y sociales: biodiversidad, agua, bienestar rural.

• Un valor promedio de US$ 27 por hectárea para el productor generado a través del mercado de carbono en la primera etapa del programa.

• US$ 1.200.000 vendidos, cobrados y repartidos por SARA a través de la venta de créditos de carbono en su primer ciclo de comercialización.

El programa SARA (South American Regenerative Agriculture) funciona como una iniciativa que recompensa económicamente a productores ganaderos en Sudamérica por aplicar prácticas de ganadería regenerativa que capturan carbono en el suelo.


Cómo es su funcionamiento paso a paso



• Implementación de prácticas: Los productores aplican un manejo holístico del pastoreo para imitar el movimiento natural de los herbívoros, lo que mejora la salud del suelo, la biodiversidad y la infiltración de agua.

Medición, Reporte y Verificación (MRV): Un equipo de técnicos acreditados recopila datos en terreno sobre el estado del suelo y la vegetación, combinando esta información con modelización de carbono e imágenes satelitales a través de herramientas digitales.

Certificación internacional: Las mejoras cuantificadas permiten emitir créditos de carbono de alta calidad que son validados y certificados bajo la metodología VM0042 de Verra, el estándar mundial más reconocido.

Modelo agrupado: El programa agrupa a múltiples establecimientos de diferentes tamaños (desde pequeños hasta grandes campos) en un solo reporte de monitoreo anual, lo que reduce drásticamente los costos y facilita el acceso a los mercados internacionales.

Los bonos del Programa SARA son adquiridos principalmente por grandes corporaciones internacionales y empresas locales que operan en el mercado voluntario de carbono.

Como estos créditos están certificados internacionalmente bajo el estándar de Verra, atraen a compradores de alta exigencia que buscan mitigar su huella ambiental o cumplir con metas de carbono neutralidad.


¿Qué tipos de empresas compran estos bonos?



Industrias pesadas y de energía: Compañías petroleras, gasíferas y multinacionales energéticas que necesitan compensar de manera obligatoria o voluntaria sus elevados volúmenes de emisiones de gases de efecto invernadero.

• Aerolíneas y transporte marítimo: Es uno de los sectores con mayor demanda global debido a regulaciones internacionales de mitigación y la presión de sus usuarios por vuelos más sustentables.

• Empresas agroindustriales y de consumo: Compañías de la cadena de alimentos y retail que miden su huella de carbono y buscan neutralizar el impacto de su cadena de valor.

• Plataformas e intermediarios globales: Firmas especializadas en carteras ambientales (como Native o Anthesis Group) adquieren estos créditos para luego ofrecérselos empaquetados a inversores de todo el mundo. En el plano local, también se comercializan mediante bolsas de activos ambientales.


¿Por qué eligen específicamente los bonos de SARA?



Las empresas no compran cualquier bono; buscan créditos que cuenten una «historia real». SARA es muy atractivo porque ofrece remociones de carbono basadas en la naturaleza con altos beneficios adicionales (co-benefits): no solo capturan carbono en el suelo, sino que promueven el bienestar animal, la recuperación de la biodiversidad y la reactivación económica de las comunidades rurales de Sudamérica.

El Programa SARA concretó un hito histórico al realizar su primera emisión masiva de créditos verificados por Verra, distribuyendo US$ 1,2 millones entre los productores ganaderos participantes de la región.

El precio de mercado de cada bono de carbono (que equivale a 1 tonelada de CO₂e capturada) se sitúa actualmente en torno a los US$ 18 por tonelada en plataformas locales como MEVA de la Bolsa de Cereales de Córdoba. A nivel internacional, los proyectos de remoción de alta calidad (ARR) con excelentes calificaciones de integridad pueden cotizar incluso por encima de los US$ 35.


¿Cuánto rinde económicamente para el productor?



El impacto en el bolsillo del ganadero varía según la capacidad de captura de su suelo y el nivel de adopción del pastoreo holístico, pero los datos consolidados del programa arrojan las siguientes métricas clave:

Retorno por superficie: En promedio, el mercado de carbono está generando un valor estimado de US$ 27 por hectárea para el productor en las etapas iniciales de comercialización.

Volumen de captura: Los establecimientos bajo manejo regenerativo logran secuestrar un promedio de 2,5 toneladas de CO₂e por hectárea al año gracias a la mejora orgánica del suelo.

• Beneficios productivos extra: Más allá del bono, la transición genera en promedio un 33% de aumento en la productividad ganadera para el segundo año y una reducción del 65% en el uso de fertilizantes químicos.


El rol de los intermediarios y la distribución del dinero



Para que un productor en Sudamérica acceda a estos dólares, el programa SARA funciona bajo una alianza de actores clave que estructuran la cadena de valor:

• Desarrolladores y Tecnológicos (Ruuts): Es la empresa que coordina el programa global, aporta la plataforma digital para la carga de datos (MRV) y gestiona ante Verra.

Aliados en terreno ( en Argentina): Aportan la red de técnicos y «nodos» que visitan los campos para medir los indicadores biológicos reales (biodiversidad, infiltración de agua, estado del pastizal).

El acuerdo comercial: El productor firma un contrato de 5 años (renovable automáticamente) donde cede temporalmente los derechos de comercialización del carbono a SARA. A cambio, el programa garantiza que la gran mayoría de los ingresos netos de la venta van directo al ganadero, absorbiendo los costosos gastos de auditoría internacional que un productor independiente no podría pagar por su cuenta.

El contacto en la región es: Pedro Helling, director de Simbiosis, NODO de Ruuts para Río Negro y Neuquén. Tel: 298-4291868


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Ruuts, la plataforma de regeneración que desde hace más de 15 años trabaja con productores ganaderos en Sudamérica, dio un paso clave en la consolidación del mercado de carbono como herramienta real de desarrollo del agro: a través de su programa SARA (Programa de Ganadería Regenerativa Sudamericana, en inglés), comenzó a pagarles a los productores que forman parte del programa por los créditos de carbono generados en sus campos.

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