Ruta 22: Nación inyectó fondos pero el riesgo de parálisis sigue latente

Las protestas de la semana pasada en la Sección 5 hicieron visible la fragilidad del vínculo entre las empresas que ejecutan la obra y Vialidad Nacional.



Los trabajos para construir 10 kilómetros de autopista se reactivaron en abril. Dos meses después hay incertidumbre sobre el ritmo para el segundo semestre. Foto Yamil Regules.

Los trabajos para construir 10 kilómetros de autopista se reactivaron en abril. Dos meses después hay incertidumbre sobre el ritmo para el segundo semestre. Foto Yamil Regules.

La aparición repentina de 53 millones de pesos evitó la semana pasada que se paralizaran una vez más las obras de ampliación de la Ruta 22, entre Fernández Oro y Cipolletti.

La suspensión de un grupo de trabajadores ya estaba definida y la reacción de la Uocra fue inmediata, advirtiendo que no permitirían mover una sola máquina si esos operarios no eran, al menos, reasignados a otra obra.

Hasta ahí lo conocido. Pero hay otra historia detrás de esa protesta, que revela la fragilidad del proyecto para convertir en autopista los 10 kilómetros más complicados para los usuarios del camino más importante del Alto Valle.

La relación entre la UTE CPC-CN Sapag y Vialidad Nacional no atraviesa el mejor momento.

En realidad, nunca hubo momentos óptimos desde el 2015 a la fecha, pero el primer semestre de este 2019 termina con un nivel de desconfianza mutua que hasta ahora no se había experimentado.

La prueba concreta de estos problemas está en la intervención del gobierno rionegrino.

La administración provincial no tiene responsabilidad formal en la ejecución del proyecto, pero el gobernador Alberto Weretilneck detectó que la relación entre funcionarios nacionales y empresarios no fluía. Y como las esquirlas del mal humor social siempre trascienden a las dos partes principales del contrato, el mandatario encomendó al ministro de Obras Públicas, Carlos Valeri, un rol de intermediación para evitar problemas mayores.

Las suspensiones de la semana pasada se rumoreaban desde hace 15 días.

Valeri se contactó una y otra vez con el coordinador de Gestión de Vialidad Nacional, Eduardo Plasencia, el funcionario más valorado dentro del organismo por parte de los referentes provinciales de Obras Públicas. Lo mismo hizo con referentes de la firma CPC, que tiene más protagonismo dentro de la UTE para la ejecución de esta obra.

De un lado y de otro hubo argumentos que para el ministro rionegrino fueron atendibles.

En el caso de la Ruta 22 eran 15 puestos de trabajo en riesgo, sobre un total de 52 contratados en abril para reactivar la obra. Plasencia le hizo saber que mientras hablaba con él, trataba de frenar 300 despidos en otra obra, por razones similares. Un ejemplo contundente para ratificar que la Ruta 22 es importante, pero no prioritaria para Nación.

Y desde el sector empresario transmitieron que es cierto que el monto de atraso en los pagos por la Ruta 22 no era significativo, pero en el global de obras adjudicadas por Nación a las dos compañías, los certificados impagos rondaban los 500 millones de pesos. Con ese contexto, el margen de tolerancia es casi nulo.

Lo concreto es que la plata apareció. Con la virtual paralización de las obras instalada en los medios de comunicación, los fondos se destrabaron rápido y la paz regresó.

¿Por cuánto tiempo? Nadie lo sabe.

Vialidad Nacional expone lo difícil que es trabajar con la empresa de Cristóbal López, intervenida a raíz de las causas judiciales contra su propietario.

Por su parte desde la UTE no quieren avanzar un centímetro más allá de lo efectivamente cobrado. Es un año electoral y saben que un cambio de gobierno los volvería a dejar en medio de un proceso de revisión de licitaciones y presupuestos.

El plazo de finalización de la Sección 5 se mantiene en los papeles para el 2020, pero a esta altura nadie pueda asegurar siquiera cuántos obreros estarán trabajando el mes que viene en medio de las colectoras.


Autopista o autovía, tema de debate hoy para los candidatos de Roca


El futuro de la Ruta 22 será uno de los ejes del debate público que protagonizarán hoy tres candidatos a intendentes de Roca.

Desde las 18.30, en la sede de la Cámara de Agricultura, Industria y Comercio, María Emilia Soria (FpV), Andrés Barresi (Juntos Somos Río Negro) y Mario Álvarez (Unión Vecinal) presentarán sus propuestas para gobernar la ciudad desde diciembre.

Además de la Ruta 22, los ejes temáticos definidos por la entidad organizadora serán control de la venta en la vía pública, modernización y transparencia del Estado, incentivo del comercio local, servicios públicos, actividad petrolera y productiva, desarrollo urbanístico, desarrollo social y participación ciudadana.

“Son temas puntuales que la cámara viene trabajando y temas de interés general. La Ruta 22 es muy importante para nosotros, no sólo que se termine, sino que tenga todas las medidas de seguridad”, sostuvo el presidente de la CAIC, Martín Ancatén.

Sobre los otros candidatos a intendente, dos desistieron de participar -Carlos Alberto Castro (FIT) y Analía D’orrio (PUL), en tanto que la postulante del MAS, Elena Correa, dijo sentirse discriminada, asegurando que no fue invitada a participar.

En la cuerda floja

15
obreros de los 52 que están trabajando en el tramo Fernández Oro – Cipolletti iban a ser suspendidos, generando una reacción del gremio Uocra.

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