Salario docente en Neuquén
Por Marcelo Guagliardo (*)
Los trabajadores de la educación de la provincia del Neuquén venimos reclamando desde hace ya mucho tiempo una recomposición salarial que le devuelva a la tarea de docentes, auxiliares de servicio y administrativos, dependientes del Consejo Provincial de Educación, un salario que nos permita vivir con dignidad.
La publicidad oficial y la alarmante postergación del salario docente en todo el país han generado una conciencia colectiva de que en Neuquén los docentes tenemos buenos sueldos y, según las propias palabras del actual ministro de Educación, «aquí se pagan los mejores». Ante esta situación y para poner las cosas en su lugar, es necesario retomar fuertemente el reclamo salarial y, de esa manera, disputar con los gobiernos la distribución de la riqueza que generamos los propios trabajadores.
Los docentes de Neuquén, maestros de grado -para tomar como ejemplo- tenemos un salario inicial de $ 602. A este salario se llega a partir de un básico de $ 285, que se encuentra congelado desde 1992 y hoy ocupa el 6° lugar, superado por los básicos de las provincias de Río Negro, Chubut, Chaco, Tierra del Fuego y Santiago del Estero. Un porcentaje por antigüedad que va desde el 10% a partir del primer año y hasta el 120% con más de 24 años de servicios. En el caso de los maestros rurales, un porcentaje que va entre el 15% y el 60%. Los auxiliares de servicio no tienen porcentaje por antigüedad ni por ubicación del establecimiento en el que trabajan. Tenemos luego una suma fija compuesta por $ 125 hasta los cinco años y $ 145 más de cinco. Por último hay que agregarles a todos los estatales los decretos 2.365/04 y 079/05, con los que se agregan $ 120. A los ítems mencionados se adiciona un 40% por zona desfavorable. En concepto de aportes jubilatorios y asistenciales nuestro monto es el 19%.
De esta manera se compone el salario de los trabajadores de la educación de la provincia más rica y más cara del país, con recursos cinco veces superior a cualquier otra jurisdicción si tenemos en cuenta la relación ingresos (2.500 millones de pesos) – población (500 mil habitantes). En síntesis, seis provincias pagan a sus maestros mejores salarios de bolsillo que Neuquén.
Además y como consecuencia de las sumas no bonificables y que integran casi el 50% de nuestro salario, la escala se ve sumamente afectada, repercutiendo gravemente en lo que cobran los directores, en especial en el Nivel Medio, donde los docentes mejor clasificados optan por dictar 36 horas de clase, con el esfuerzo intelectual y físico que implica atender a 500 alumnos por semana, a tener que asumir la responsabilidad de conducir una institución. Como contrapartida a lo salarial, el trabajo en las escuelas se incrementa con tareas que nada tienen que ver con las estrictamente pedagógicas, como atender problemas de conducta, violencia familiar, alimentación, comedores escolares, actividades para juntar dinero para los viajes de egresados o cooperadoras, etc, etc. Todas funciones delegadas, ante la falta de organismos que atiendan esas problemáticas que hoy más que nunca repercuten en la escuela, como único lugar público para los problemas de la comunidad. Así también el maestro pone de su ya magro bolsillo para materiales de trabajo, fotocopias, libros, lápices, siendo el único trabajador al que no se le reconoce un plus para las herramientas y ropa de labor.
Analizando el costo de vida en Neuquén, un alquiler para una familia de cuatro personas cuesta entre 600 y 700 pesos. Según un relevamiento realizado por nuestra organización, una canasta para esa misma cantidad de personas llega a la suma de 2.300 pesos. Con los actuales salarios, las privaciones alimentarias, de vestimenta, de recreación y cultura son moneda corriente entre los trabajadores y se vuelven, a la fuerza, artículos de lujo.
En conclusión, más del 60% de los trabajadores de la educación de Neuquén están por debajo de la línea de pobreza. Esta situación, agravada por la falta de inversión en infraestructura educativa que dejó a más de 20.000 alumnos sin clases desde el inicio del actual ciclo lectivo, pone en evidencia la deserción del Estado neuquino en un ámbito tan importante como trascendental para el desarrollo de la provincia y el país.
Recordemos que la bonificación por zona desfavorable se redujo un 20% en 1995 y se volvió a pagar, luego de grandes luchas, recién en el 2003. Esta expropiación ilegal al salario de todos los trabajadores del Estado provincial se fundó en la caída del valor del crudo, que por esos años se ubicaba en 12 dólares el barril. Actualmente y desde hace ya más de seis años, el precio del crudo se ha mantenido ascendente, registrando en los últimos tres años valores históricos, ubicándose actualmente en 57 dólares por barril. En 1995, 12 dólares eran 12 pesos, hoy 57 dólares representan 166,44 pesos. El salario de los trabajadores no ha tenido incremento alguno desde entonces, el costo de vida se elevó un 200% y los ingresos por regalías hidrocarburíferas de la provincia crecieron 13 veces. Si Neuquén tiene ingresos que superan ampliamente los valores de los incrementos registrados en sus gastos de funcionamiento, Neuquén es confianza ¿para quién?
Los trabajadores de la educación necesitamos un salario que nos permita vivir con dignidad, formarnos permanentemente, dedicarnos exclusivamente a nuestra tarea y no tener la obligación de sobrecargarnos de horas o cargos u otras actividades ajenas a la educación para sostener nuestras familias. Lograr la canasta familiar fijada en aproximadamente $ 1.500, por el Consejo Nacional del Salario, es el desafío de todos los trabajadores, en un país donde debe priorizarse el pago de la deuda interna y en la que cada uno de nosotros tenemos una cuota parte para cobrar a nuestra propia riqueza.
(*) Secretario general ATEN – Asociación de
Trabajadores de la Educación de Neuquén