Se diluye el nexo UCR-Lavagna
Fuerte tensión interna en el radicalismo que busca dónde depositar la culpa. Bonaerenses en la mira. dfgsddfgsd
BUENOS AIRES (ABA).-«La coalición UNA se terminó, ahora el radicalismo recupera su plena identidad». En la frase del secretario general del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, Carlos Maestro, se expresa cómo interpretan en el partido fundado por Leandro Alem el futuro del acuerdo con Roberto Lavagna.
Este último encabezó ayer una conferencia de prensa junto al titular de la UCR, Gerardo Morales, para anunciar que continuarán trabajando en la defensa del programa de la concertación que defendió el ex ministro de Economía como candidato a presidente de la Nación.
Pero hay claras señales como para afirmar que, luego del análisis que se impusieron las fuerzas que integraron la alianza electoral, la relación política no volverá a ser la misma.
En reuniones reservadas que siguieron a la elección del domingo pasado, se sumaron las voces de dirigentes radicales del interior que expresaron su molestia por el modo en que Lavagna «peronizó» su discurso sobre el cierre de la campaña.
Tal situación, entienden, los afectó y tuvo como efecto que en muchas jurisdicciones el voto opositor se canalizara mayoritariamente hacia Elisa Carrió. «Así ocurrió en mi provincia y salvo tal vez en Río Negro- en el resto de la Patagonia», sostuvo el ex gobernador chubutense Maestro.
Por su parte, Lavagna respondió a esa crítica que los medios y las encuestas instalaron que Carrió podía llegar al ballottage, por lo que el llamado «voto útil» terminó derivando hacia la ex jefa del ARI.
El ex ministro de Duhalde y Kirchner, calificó de «razonable» al resultado electoral de su fuerza teniendo en cuenta «la escasez de recursos» con que se manejó.
Pero más allá de interpretaciones, la conducción de la UCR apuesta a consolidar un fuerte frente opositor (que duda si el lavagnismo está dispuesto a seguir), incluso con otras fuerzas parlamentarias como la Coalición Cívica, PRO y los partidos provinciales. «El objetivo siguiente será las parlamentarias de 2009», indicó Maestro.
En el diván poselectoral, los dardos no fueron sólo hacia fuera, sino también se puso sobre la superficie una fuerte autocrítica. Se traducirá en una especie de ultimátum hacia la dirigencia bonaerense para que se autodepure, sino se forzará una renovación, dijeron voceros del comité nacional.
En el radicalismo insisten en calificar de «definitivo» el alejamiento de los radicales K. Y en cierta forma se regodearon de cómo el kirchnerismo fogoneó en Mendoza al candidato a gobernador justicialista por sobre el de Julio Cobos; y en Río Negro como senador al oficialista Miguel Pichetto.
Moderado, Lavagna destacó que va a trabajar para evitar la división de la sociedad y que pondrá énfasis en lo institucional reclamando por la anulación de la reforma del Consejo de la Magistratura y en contra de los decretos de necesidad y urgencia y de los superpoderes. Ese podrá ser el punto de unión que mantenga una frágil alianza con el radicalismo, fuera de los tiempos electorales.
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