Se resquebraja Libia: la región petrolera declaró su autonomía

Redacción

Por Redacción

BENGASI.- Cuatro meses después de derribada la dictadura de Muamar Gaddafi, la frágil cohesión de Libia se resquebraja. El este del país, nicho de los principales yacimientos petroleros, pateó ayer el tablero y proclamó su autogobierno. El pulso de la región de la Cirenaica a las nuevas autoridades de Trípoli, a las que acusa de marginarla, se une al desafío de las milicias armadas que controlan el país y amenazan con poner en jaque la transición. Con el futuro del petróleo libio, la mayoría de los analistas acertaron. Lo dijeron los expertos de la petrolera italiana Eni y lo han hecho los más prudentes informadores de Barclays o JP Morgan que advertían de dificultades varias hasta la reorganización del país y recomendaban prudencia antes de proclamar la normalidad en el negocio. En una asamblea celebrada en Bengasi, capital del oriente libio y cuna de la rebelión que acabó con Gaddafi hace cuatro meses, 3.000 jefes de tribus y de milicias constituyeron el Consejo de la Cirenaica. Este organismo administrará “los asuntos regionales y defenderá el derecho de sus ciudadanos”. No fue un grito de independencia: la asamblea se cuidó de reiterar su lealtad al Consejo Nacional de Transición (CNT), a quien considera “símbolo de la unidad del país y representante legítimo en los círculos internacionales”. Pero sí fue una durísima advertencia a las autoridades interinas de cara al futuro: el este quiere que Libia siga un modelo federal como el que se implantó tras la independencia, con el rey Idris, con tres regiones: Cirenaica (este); Tripolitania (oeste), y Fezzan (sur). La respuesta del Gobierno interino no tardó en llegar. Mustafá Abdelyalil, presidente del CNT –y originario del oriente–, dijo ayer que todo era un complot financiado por “países extranjeros” (que no especificó) y que ese movimiento amenazaba “con romper la integridad nacional”. El malestar viene de lejos. La Cirenaica esgrime un memorial de agravios que se remonta a la dictadura de Gaddafi, que discriminó a una región que nunca le ocultó su rechazo. El régimen se enriqueció con el petróleo (el 70% del crudo procede de los yacimientos orientales) pero, dicen, apenas invirtió en la zona. Y a las afrentas históricas se superponen las recientes. “El CNT se ha trasladado a Trípoli, y aquí viene solo al final de mes. Todo lo han centralizado en la capital, y nos han marginado. Es la misma rutina de antes”, declaró Yalal al Gallal, empresario y ex portavoz del CNT, que reprocha además a los tripolitanos su “tardanza” en levantarse contra el régimen. El sistema federal fue abandonado en Libia en 1963. Anteriormente, el país estaba dividido en tres regiones administrativas: Tripolitania, Cirenaica y Fezzan. Fuentes: (AFP/ El País)


BENGASI.- Cuatro meses después de derribada la dictadura de Muamar Gaddafi, la frágil cohesión de Libia se resquebraja. El este del país, nicho de los principales yacimientos petroleros, pateó ayer el tablero y proclamó su autogobierno. El pulso de la región de la Cirenaica a las nuevas autoridades de Trípoli, a las que acusa de marginarla, se une al desafío de las milicias armadas que controlan el país y amenazan con poner en jaque la transición. Con el futuro del petróleo libio, la mayoría de los analistas acertaron. Lo dijeron los expertos de la petrolera italiana Eni y lo han hecho los más prudentes informadores de Barclays o JP Morgan que advertían de dificultades varias hasta la reorganización del país y recomendaban prudencia antes de proclamar la normalidad en el negocio. En una asamblea celebrada en Bengasi, capital del oriente libio y cuna de la rebelión que acabó con Gaddafi hace cuatro meses, 3.000 jefes de tribus y de milicias constituyeron el Consejo de la Cirenaica. Este organismo administrará “los asuntos regionales y defenderá el derecho de sus ciudadanos”. No fue un grito de independencia: la asamblea se cuidó de reiterar su lealtad al Consejo Nacional de Transición (CNT), a quien considera “símbolo de la unidad del país y representante legítimo en los círculos internacionales”. Pero sí fue una durísima advertencia a las autoridades interinas de cara al futuro: el este quiere que Libia siga un modelo federal como el que se implantó tras la independencia, con el rey Idris, con tres regiones: Cirenaica (este); Tripolitania (oeste), y Fezzan (sur). La respuesta del Gobierno interino no tardó en llegar. Mustafá Abdelyalil, presidente del CNT –y originario del oriente–, dijo ayer que todo era un complot financiado por “países extranjeros” (que no especificó) y que ese movimiento amenazaba “con romper la integridad nacional”. El malestar viene de lejos. La Cirenaica esgrime un memorial de agravios que se remonta a la dictadura de Gaddafi, que discriminó a una región que nunca le ocultó su rechazo. El régimen se enriqueció con el petróleo (el 70% del crudo procede de los yacimientos orientales) pero, dicen, apenas invirtió en la zona. Y a las afrentas históricas se superponen las recientes. “El CNT se ha trasladado a Trípoli, y aquí viene solo al final de mes. Todo lo han centralizado en la capital, y nos han marginado. Es la misma rutina de antes”, declaró Yalal al Gallal, empresario y ex portavoz del CNT, que reprocha además a los tripolitanos su “tardanza” en levantarse contra el régimen. El sistema federal fue abandonado en Libia en 1963. Anteriormente, el país estaba dividido en tres regiones administrativas: Tripolitania, Cirenaica y Fezzan. Fuentes: (AFP/ El País)

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