Seguirlo, pensarlo, contarlo…
Cambia la sociedad argentina, en términos que deja interrogantes sobre la dirección de esa mutación. “Si tendrá un espacio donde el reacomodamiento se resuelva en su propia dialéctica, o por el contrario si se convertirá en lógica permanente por tiempos cuya duración hoy no podemos determinar”, suele reflexionar Manuel Mora y Araujo.
• El desafío más complejo que tiene un gobierno neuquino es el conflicto social, una realidad que define parte del perfil de la provincia… Suele señalar el senador nacional por el MPN Horacio Lores cuando reflexiona sobre una provincia que lo llevó a la política y a la que desde su formación intelectual como médico sanitarista comenzó a explorar y conocer hace 40 años.
Le asisten razones: en Neuquén ha hecho carne aceleradamente a partir, al promediar los 90, del conflicto social. Todo en el marco del profundo reacomodamiento en que ingresó la economía a partir de ese tiempo y que en la provincia desencadenó –vía la privatización de empresas nacionales– desocupación. Una mirada rápida pero no ligera en su intensidad.
Con esta realidad a modo de escenario, en el seno de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Comahue, germinó a partir del 2007 el Grupo de Estudios Sociales de la Patagonia Norte. Su conformación es interdisciplinaria. Está integrado por sociólogos, antropólogos, historiadores, licenciados en ciencias políticas, psicólogos y estudiantes, que desde aquel año se abocan al estudio de “las acciones colectivas –reza en alguna medida su carta de presentación–, las relaciones, las contradicciones y conflictos de clase y el análisis de grupos socioeconómicos en el marco de una sociedad –la neuquina– que ha sido reconfigurada en las últimas cuatro décadas. Definido como un plano académico que “no busca la neutralidad valorativa, apenas tiene la pretensión de objetividad, esa que emerge del reconocimiento del otro, de sus luchas, de sus limitaciones pero fundamentalmente de su potencial” en tanto colectivo en movimiento.
El Grupo de Estudios Sociales de la Patagonia surge a poco de que Cutral Co y Plaza Huincul se convirtieran en cuna del movimiento piquetero.
Y precisamente fue del seno de este grupo que nació sin lugar a dudas un libro que, aun opinable en mucho de su contenido, es de hecho una de las más sólidas investigaciones sobre las características que asume el conflicto social en el país: “Protesta y organización. Los trabajadores desocupados en la provincia del Neuquén”, del sociólogo José Luis Bonifacio.
Con impecable prólogo de Maristella Svampa –un ensayo en sí mismo–, desde consideraciones teórico-metodológicas que hablan de la robustez de su formación, Bonifacio desmenuza pacientemente contradicciones, vicios, cinismo en el manejo de intereses que definen al sistema político y económico neuquino, que determina desde hace medio siglo el Movimiento Popular Neuquino (MPN).
El trabajo, denso y complejo para quien va a buscar nada más que información, explica pacientemente el nacimiento del piquetero y del proceso que lo construyó.
Ahora, el Grupo de Estudios Sociales de la Patagonia Norte publica “Luchas sociales en Neuquén a inicios del Siglo XXI”.
Del trabajo participa un grupo de docentes e investigadores de la UNC: Lorena Rosales, Ana Matus, Marcela Alejandra Parra, Paola Vernizzi, Laura Blanco, María Laura Martínez, Mauricio Vidal, María Sol Martín y José Bonifacio.
Siempre desde muy definidos encuadres metodológicos, algunos de los trabajos avanzan sobre temas que estaban pendientes de relato, de reflexión. Uno de ellos –por caso– hace a las contradicciones que en el espacio temporal en que fue germinando y consolidando la cultura de la protesta social en la provincia emergieron entre los movimientos sociales y los sindicatos neuquinos.
Un tema que hace a una dialéctica –en términos de relación– definida por la tensión. Espacios de poder en discusión. Y, fundamentalmente, metodologías para el reclamo, muy divorciadas.
Por caso:
• En los movimientos, la acción es directa y desinstitucionalizada y surge de las demandas inmediatas de los sujetos organizados. Para los sindicatos, la acción está condicionada por los estatutos de donde emergen las reglas para la toma de decisiones y el plasmarla.
• En los sindicatos, al estar regidos por normas burocráticas, las relaciones a su interior tienden a asumir un carácter vertical. En el interior de los movimientos, las relaciones tienden hacia la horizontalidad y el rechazo de la estructuración de burocracias.
• La dirigencia sindical moviliza a sus afiliados en sus lugares de trabajo. En los movimientos sociales surge de activistas que militan en el territorio. En el caso de los movimientos de desocupados, en el barrio. Constituían –dice Bonifacio– parte de la clase trabajadora que había sido desplazada como fuerza de trabajo en el nuevo modelo social de acumulación. La novedad fue que consiguieron movilizarse y organizarse para hacer escuchar sus reclamos ante el Estado. En el curso de sus luchas habían aprendido que –a pesar de que su fuerza de trabajo no era requerida– disponían de poder a partir de la capacidad de interrumpir los circuitos productivos poniendo en movimiento un renovado repertorio de acciones colectivas.
• El Estado –que en un primer momento los había condenado a la invisibilidad social– debió “hacer algo” con esta porción de los trabajadores excluidos, dado que los piqueteros consiguieron politizar sus necesidades a través de la protesta y la organización colectiva.
• En materia de elección de conducciones, en los sindicatos se opta vía elecciones, método que compromete incluso a las estructuras más burocratizadas. En los movimientos, todas las tomas de decisiones se resuelven vía asambleas y se defiende la democracia directa a ese fin.
Además, este trabajo del Grupo de Estudios Sociales de la Patagonia Norte pone en dos de sus capítulos al conflicto docente como una de las constantes más dinámicas del conflicto social que definen hoy a Neuquén.
Una provincia que, como lo señala el senador Lores, se define al menos en parte asumiendo el conflicto social como una de sus marcas más irreductibles.
Carlos torrengo
carlostorrengo@hotmail.com
CONFLICTO SOCIAL
(Continúa en la página 24)
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