Selección Argentina: fútbol, determinación y coraje

Fue una verdadera exhibición ante un combinado siempre difícil como el uruguayo. Hubo muchos puntos altos en el plano individual y en casi en todo el partido mantuvo la intensidad colectiva.




Pasó apenas un mes del partido ante Bolivia. Fue en aquella noche mágica que la selección esperó por casi tres décadas para ofrendarle a su gente la Copa América conquistada en Brasil. Tres goles de Lionel Messi, la vuelta del público con un aforo del 30% después de un año y medio y las lágrimas de todos para recomponer un vínculo tantas veces mancillado entre la gente y su seleccionado.

Anoche, ese romance tuvo una nueva cita para consolidar la relación entre un equipo que jugó un partido brillante en la victoria 3-0 ante Uruguay, y el hincha que gozó como nunca en este ciclo de Lionel Scaloni que ya lleva un invicto de 24 partidos.
La Selección llegaba a este encuentro en paz consigo mismo. Sin ese lastre incómodo y doloroso que se acumuló en finales perdidas y que hoy, carente de esa mochila cruel, se traduce en miradas francas cara a cara con la gente.

Anoche fueron más de 36 mil espectadores (50% de la capacidad del Monumental) los que vivieron el clásico del Río de la Plata como una fiesta, en el segundo partido de esta triple fecha de Eliminatorias luego del 0-0 ante Paraguay en Asunción.
En este juego no estuvo Lautaro Martínez, y sin el goleador en el ciclo de Lionel Scaloni, Argentina cortó una serie de 20 encuentros marcando goles. Anoche ante los charrúas el delantero del Inter volvió a ser parte del equipo y tuvo las suyas, pero durante los primeros 45’ intensos ante la Celeste las figuras destacadas fueron otras.

Primero Emiliano Martínez, quien fue la bestia negra de ese gran delantero que es Luis Suárez. El Pistolero activó el ataque uruguayo en los primeros minutos y en tres ocasiones claras, dos fueron salvadas por el Dibu y la restante dio en el palo.


Mientras el ‘1’ hacía su trabajo, del medio para adelante Rodrigo De Paul comenzaba a edificar su partidazo en el Monumental. Metió dos asistencias goleadoras que ni Lautaro y Lo Celso aprovecharon para abrir el partido, hasta que a los 38’ apareció el genio de Messi, al que le bastó una asistencia no resuelta por Nico González para festejar un nuevo gol en la selección, un lugar que alguna vez le fue incómodo y que hoy disfruta como nunca antes.


Uruguay, que había tenido tres claras para anotar, todas en los pies de Luis Suárez, no salía de su asombro y se desconcentró. Por el contrario, Argentina salió a forzar toda salida visitante para provocar el error y tal presión tuvo su resultado a los 43’ cuando De Paul tomó un balón suelto en el área y decretó el 2-0 antes del descanso. Otro signo de maduración como equipo, que sabe reconocer debilidades ajenas y saca provecho de ello.


Argentina, no sólo no le dio chances en toda la etapa final a Uruguay, sino que brindó una verdadera exhibición que no terminó con un resultado más abultado por las salvadas de Muslera, que de todas maneras no pudo impedir que Lautaro anotara su gol, luego de una (nueva) asistencia de De Paul, que anoche jugó un partido de fútbol total. El volante del Atlético Madrid jugó, asistió, relevó posiciones y llegó a la red.

Hacía mucho que Argentina no jugaba un partido ideal como el de anoche. Exceptuando los primeros minutos, el seleccionado cerró un juego perfecto en un clásico con el siempre bravo Uruguay.
Fue un signo vital del crecimiento de un equipo que ilusiona, que sabe a lo que juega y que derrocha confianza como hacía muchos años una selección no reflejaba, mucho menos ante su gente.

Es la ‘Scaloneta’, que a pesar de alcanzar la gloria al cortar con la sequía de 28 años, está decidida a seguir haciendo historia desde una concepción de equipo que sabe lo que quiere y lo más importante: tiene elementos para que las ideas queden en el campo y no sólo en el pizarrón.


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