Así celebran las colectividades europeo-argentinas en la Fiesta de la Nieve en Bariloche
El segundo día de la Fiesta de la Nieve en Bariloche tuvo un paseo lleno de tradicionales europeo-argentinas, comidas y bailes típicos. El centro fue un verdadero mosaico intercultural.
El paseo de las Colectividades quedó habilitado este viernes y continúa hasta el domingo, en la Fiesta Nacional de la Nieve. Foto: Chino Leiva
La segunda jornada de la Fiesta de la Nieve arrancó desde el mediodía, con un recorrido lúdico montado sobre la calle Mitre, que desembocaba en el paseo de las colectividades, con su escenario propio frente al Banco Nación.
Entre Quaglia y Villegas, este año las colectividades revivieron en su modalidad invernal, con sus tradicionales comidas y bailes típicos. Croatas, españoles, alemanes, rusos, italianos, húngaros, daneses y vascos se preparaban desde temprano para tener todo listo para la apertura de los stands, que estarán hasta el domingo.
Feria de las Colectividades en la Fiesta de la Nieve
Las casas, con sus banderines, flores y carteles, albergaban a las familias que, a pesar del frío, vestían las ropas típicas: polleras, chalecos y camisas, sombreros y vestidos se movían dentro de las pequeñas cocinas y mostradores.

“Nosotros somos todos argentinos que quieren honrar a abuelos o padres que han venido de Europa, sus comidas, sus bailes, sus tradiciones. Nos hace muy bien y somos una gran familia”, contó Cecilia Rupa, presidenta de la Asociación Civil Amigos de las Colectividades Europeo-Argentinas, de la que forma parte hace 20 años, y aclaró que “es mucho esfuerzo poder participar, pero tuvimos una buena sincronía con la Municipalidad que nos ayudó con la logística y el armado de los stands”.
Después de dos años sin participar de la Fiesta de la Nieve, las colectividades volvieron a la Mitre como en su primera edición, en 1978. La última fiesta propia, en 2023, fue un golpe fuerte para las familias que forman parte de la organización. Dentro de la organización coinciden en que “cuesta que se involucren las nuevas generaciones, que quieran trabajar de manera voluntaria”, admitió Luis Galarreta, integrante de la asociación vasca de Bariloche.
Si bien está de acuerdo, Carlos Gallmann, de la colectividad suiza, logró que varios de sus hijos y nietos lo acompañaran en la jornada del viernes. Él llegó a Bariloche en 1949, junto con sus padres que fueron inmigrantes suizos primero en Misiones y luego en la Patagonia, y participó de las primeras fiestas de las colectividades.
“Traíamos nieve desde el cerro Otto, para poner en la pista de esquí que se armaba acá en el centro, y para decorar los stands. Todo era distinto”, relató Gallmann. Vestido con las ropas típicas, llegó a las once de la mañana para colaborar con el armado del stand, donde venden los clásicos waffles, chocolate caliente, las pizzas de la colectividad italiana y los chorizos alpinos de los eslovenos. Este año no estarán las clásicas rabas de la colectividad vasca, que fueron reemplazadas por la txistorra, un embutido originario de Navarra.

Las casas de madera y techo a dos aguas, montadas en medio de la calle, ya estaban concurridas desde temprano, cuando turistas y locales se acercaban a preguntar desde qué hora estarían abiertas. “Ojalá vuelvan a hacer la fiesta, no es Bariloche sin ese evento”, dice una mujer mayor que se acerca al stand suizo durante el mediodía.
Este año, como el espacio es reducido, fueron cuatro las casas que alojaron a las doce colectividades europeo-argentinas: la húngara, pintada de blanca, donde se podía encontrar también comidas vascas y portuguesas, la alemana, compartida con Austria y Dinamarca, la suiza, compartida con Italia y Eslovenia, y la croata, que simula ladrillos de piedra, donde estarán también españoles y rusos.

“Acá hay que llegar con la panza llena”, bromean desde el stand ruso, donde ofrecen vodka, café a la turca, vino jerez y cerveza. También tienen la clásica torta pavlova. Marisol Lipsis, miembro de la colectividad española, cuenta que hace una semana que están trozando pollos y cortando ajos, para el pollo al ajillo que venden desde este viernes.
Otras colectividades, como la eslovena, que vende chorizo alpino, tuvieron que empezar las preparaciones hace más de un mes. “Además de comprar los insumos, cocinar y organizar el armado de las casas, hubo que retomar el contacto con las maestras de danzas, los espacios en las academias, en los colegios, preparar los bailes. Es todo un gran esfuerzo, esperemos que nos vaya bien”, enfatizó Rupa, vestida con un tapado y un sombrero verde, desde la casa de su colectividad, la alemana, y agrega que “ojalá podamos seguir participando”.
Datos
- $10.000
- Es el valor del clásico pancho con chucrut, en el stand de Alemania. Cuestas 10.000 pesos el sándwich de cerdo o las txistorras de los vascos.
DATOS
- $8.000
- Es el valor del clásico pancho con chucrut, en el stand de Alemania. Cuestas 10.000 pesos el sándwich de cerdo o las txistorras de los vascos.

Juegos y deportes en la Fiesta Nacional de la Nieve
Desde temprano, un tobogán inflable frente a los arcos del Centro Cívico llamaba la atención de chicos y chicas, que no se privaban de subir, tirarse, y seguir recorriendo la calle convertida en plaza: un jenga gigante, un slack-line, y varios juegos de lógica o de precisión, como el sudoku, el tatetí, o el cornhole, que consiste en una tabla con un hueco cuadrado, donde se deben embocar una bolsitas de tela rellenas con maíz.

Una familia de turistas brasileros trataba de hacer encajar las bolsitas, mientras Paulina y sus cuatro hijos paseaban por entre los juegos, aún sin decidirse por ninguno. Ella empuja la silla de ruedas de su hijo, y cuenta que se encontraron con el evento “de casualidad”. Son de Chiloé y es su primera vez en Bariloche.
En otro de los juegos, montado sobre una mesa, Ludmila y su pareja miran jugar a sus dos hijas pequeñas. “Vinimos en esta fecha sin saber que estaba la Fiesta de la Nieve. Fue una gran sorpresa”, señaló la mujer, que es de Rosario y ya conocía la ciudad, aunque nunca había venido con sus hijas.

Los juegos, habilitados tanto para niños como para adultos, ocupan toda la primera cuadra de la Mitre. “El adulto viene, participa y es parte también. Es una regresión al poder jugar, que a veces lo dejamos de lado como adultos. Los inflables están orientados a los chicos pero si hubiera para adultos seguro tendríamos varios ahí”, comentó Santiago Navarro, Director de deportes federados dentro de la Subsecretaría de Deportes de Bariloche.


La segunda jornada de la Fiesta de la Nieve arrancó desde el mediodía, con un recorrido lúdico montado sobre la calle Mitre, que desembocaba en el paseo de las colectividades, con su escenario propio frente al Banco Nación.
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