Consumos problemáticos: el plan de Neuquén para derribar prejuicios en la atención médica de personas gestantes

El Ministerio de Salud de Neuquén elaboró pautas para incorporar a la práctica profesional. “Es una problemática que hay que ver en clave de época”, remarcaron desde el área.

Por Elena Egea

El Ministerio de Salud de Neuquén elaboró un nuevo documento para integrar a las prácticas profesionales: “Pautas para un abordaje integral de personas gestantes atravesadas por prácticas de consumo problemático de sustancias psicoactivas”. Busca visibilizar gestaciones en contextos de alta vulnerabilidad, ofrecer herramientas y consolidar una política pública basada en derechos y reducción de daños. “Es una problemática que hay que ver en clave de época, en clave de complejidad”, remarcó la psicóloga Mariangeles Martínez, referente de la Dirección de Maternidad e Infancia.


Estas pautas se apoyan en la experiencia acumulada por los equipos perinatales que atienden a embarazos atravesados por consumos, violencia y pobreza. La trabajadora social y referente de la Dirección Provincial de Salud Mental Comunitaria, Verónica Domínguez, informó que contempla el acompañamiento del “binomio”, es decir, a la persona gestante y al bebé.


El documento se apoya en el Plan Provincial de Salud 2024-2027 y en la Ley de Salud Mental. Retoma definiciones sobre consumos problemáticos, incorpora la perspectiva de género y diversidad y propone leer cada embarazo en su contexto social, económico y cultural.


Lejos de un enfoque punitivo, las especialistas insisten en que la respuesta sanitaria no puede reducir la problemática a una falla individual de voluntad. Pretenden quitar el estigma y desarmar frases del estilo: “¿Cómo una mujer que tiene que maternar se va a drogar?”. Domínguez remarcó que estas representaciones sociales desmotivan los controles perinatales frente al miedo de la judicialización.

Las principales «pautas para un abordaje integral de personas gestantes atravesadas por prácticas de consumo problemático» en Neuquén


El documento fija principios éticos y clínicos claros. Promueve una primera escucha respetuosa, sin prejuicios, con confidencialidad garantizada y consentimiento informado. Propone que los equipos registren la trayectoria de vida de la persona, y no solo su historia gineco-obstétrica. Hace hincapié en que el consumo en personas gestantes siempre representa una situación problemática, aunque su lectura exige una mirada integral que incluya violencia, falta de vivienda, dificultades para alimentar a la familia y otras vulneraciones.


Martínez subrayó que el consumo de sustancias se inserta dentro de “gestaciones que se dan en contextos de vulnerabilidad”. Domínguez añadió que el objetivo no apunta a minimizar el hecho, sino a intervenir de forma temprana: “Este problema ya está presente, ¿cómo lo acompañamos de la mejor forma? Desde un enfoque de derecho, pero también acompañando para que la situación no llegue a un daño mayor”.


Martínez sostuvo que es “necesaria la coordinación intersectorial, interministerial, interinstitucional”. Salud debe articular con otras áreas como Desarrollo Social, Familia, dispositivos comunitarios, entre otros organismos competentes. El documento sugiere fortalecer redes familiares, barriales e institucionales, y respaldar la labor de programas que trabajan con enfoque de derechos y reducción de daños, como la Casa de Mujeres “Las Resilientes” en Neuquén capital.


Un capítulo clave aborda la lactancia. El informe recuerda que la persona que gesta no está obligada a amamantar y que el consumo de sustancias, por sí mismo, no implica una contraindicación automática. Propone una evaluación caso por caso que contemple el estado de la madre, las condiciones del recién nacido y la toxicidad de las sustancias. En consumos ocasionales, la recomendación se orienta a espaciar tomas o usar leche almacenada, mientras que en consumos crónicos, el riesgo suele superar los beneficios y se sugiere recurrir a alternativas seguras.

(Foto: Matías Subat).


El proceso de redacción llevó meses de trabajo y sucesivas rondas de consulta. Participaron el Comité de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, médicos toxicólogos y profesionales de Medicina General y de Salud Ambiental, la Dirección de Maternidad e Infancia de la Dirección Provincial de Gestión para la Salud, la Dirección Provincial de Salud Mental Comunitaria, y la Dirección de Legal y Técnica de la misma Dirección Provincial de Gestión para la Salud. También hicieron sus aportes los equipos que abordan la temática en territorio, que acercaron sus experiencias cotidianas.


“Estos documentos deben ser letra viva, después requieren revisiones, nuevos aportes”, enfatizó Martínez. Ambas especialistas confían en que, con estas orientaciones, Neuquén podrá acompañar mejor las trayectorias de vida de las personas gestantes atravesadas por consumos problemáticos. “La idea es intentar que sea un sistema de salud lo más alojable posible, más accesible, más respetuoso”, anheló Verónica Domínguez.

Cómo podría impactar la reforma de la Ley de Salud Mental


La Ley Nacional de Salud Mental 26.657 ve a los consumos problemáticos como padecimientos sociosanitarios, atravesados por determinantes sociales, económicos y culturales. Brinda respuestas centradas en la comunidad, con dispositivos abiertos, intersectoriales y bajo una perspectiva de derechos humanos.


La referente de la Dirección de Maternidad e Infancia, Mariangeles Martínez, y la referente de la Dirección Provincial de Salud Mental Comunitaria, Verónica Domínguez, afirmaron que las reformas que impulsa el gobierno de Javier Milei, tal como se conocieron en borradores y discursos oficiales, van en sentido contrario. Advirtieron que al hablar en términos de “trastornos” se coloca el eje en la responsabilidad individual y deja de lado la dimensión multicausal de los consumos.


Para personas gestantes, ese giro puede tener efectos graves. Señalaron que un esquema de dispositivos cerrados y menos comunitario tiende a aumentar la distancia con el sistema de salud: refuerza el miedo a la judicialización, al castigo institucional y a perder la tenencia de los hijos.


Además, las modificaciones propuestas debilitan la obligación del Estado de garantizar redes y dispositivos comunitarios, justo el corazón de las pautas elaboradas por el Ministerio de Salud: casas de medio camino, equipos territoriales, espacios grupales con enfoque de género y reducción de daños.


Para las profesionales, esta reforma sería un grave retroceso para los pacientes de salud mental. Frente a ese escenario, plantean sostener en Neuquén una línea de trabajo basada en derechos, comunidad y reducción de daños, como condición mínima para proteger a las personas gestantes y a sus hijas e hijos.


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