¿Conviene podar los rosales en julio? El error que muchos cometen en invierno y puede afectar la floración

Julio es uno de los mejores meses para podar los rosales en gran parte de Argentina, pero hacerlo de forma incorrecta puede debilitar la planta y reducir la cantidad de flores en primavera. Qué recomiendan los especialistas y cuáles son los errores más frecuentes.

Redacción

Por Redacción

Una vez terminada la poda, es recomendable revisar el estado del suelo y retirar hojas secas acumuladas alrededor del rosal.

Una vez terminada la poda, es recomendable revisar el estado del suelo y retirar hojas secas acumuladas alrededor del rosal.

Con la llegada del invierno, muchos jardines entran en una etapa de descanso. Sin embargo, para quienes tienen rosales, julio representa un momento clave del año. La poda invernal ayuda a renovar la planta, estimular nuevos brotes y favorecer una floración más abundante cuando regresen las temperaturas templadas.

Aunque se trata de una tarea sencilla, existen errores muy comunes que pueden perjudicar el desarrollo del rosal. Conocer el momento adecuado y la forma correcta de realizar el corte puede marcar la diferencia entre una planta vigorosa y una con pocas flores.

¿Por qué julio es un buen mes para podar los rosales?


Durante el invierno, la mayoría de los rosales entra en reposo vegetativo. En esta etapa la planta reduce su actividad, lo que permite realizar una poda sin generar un estrés excesivo.

Además, eliminar ramas viejas, secas o enfermas mejora la circulación de aire, disminuye el riesgo de enfermedades y favorece el crecimiento de nuevos tallos fuertes durante la primavera.

El error que muchos cometen al podar los rosales


Uno de los errores más frecuentes es podar demasiado temprano, cuando todavía no llegaron las heladas más intensas, o hacerlo demasiado tarde, cuando la planta ya comenzó a emitir nuevos brotes.

Fotos gentileza.-

También es habitual dejar ramas secas o cruzadas pensando que aportarán más flores. En realidad, esas ramas consumen energía y dificultan el desarrollo de los nuevos brotes.

Otro fallo común es realizar cortes rectos o demasiado alejados de la yema. Lo recomendable es hacer un corte limpio, apenas por encima de una yema orientada hacia el exterior, con una leve inclinación para facilitar el escurrimiento del agua de lluvia.

Cómo podar correctamente un rosal


Para obtener mejores resultados, los especialistas aconsejan:

  • Utilizar tijeras bien afiladas y desinfectadas.
  • Eliminar ramas secas, débiles, rotas o enfermas.
  • Quitar los tallos que crecen hacia el interior de la planta.
  • Conservar entre tres y cinco ramas principales fuertes.
  • Realizar los cortes aproximadamente medio centímetro por encima de una yema que mire hacia afuera.
  • Retirar del suelo todas las ramas cortadas para evitar la aparición de hongos.

Qué hacer después de la poda


Una vez terminada la poda, es recomendable revisar el estado del suelo y retirar hojas secas acumuladas alrededor del rosal.

Si bien algunos jardineros aplican fertilizantes inmediatamente, la mayoría de los especialistas aconseja esperar hasta que comiencen a aparecer los primeros brotes primaverales. Durante el invierno también conviene controlar el riego, ya que el exceso de humedad favorece el desarrollo de enfermedades.

Con una poda realizada en el momento adecuado y algunos cuidados básicos, los rosales llegarán a la primavera con mayor vigor y ofrecerán una floración mucho más abundante durante toda la temporada.


Con la llegada del invierno, muchos jardines entran en una etapa de descanso. Sin embargo, para quienes tienen rosales, julio representa un momento clave del año. La poda invernal ayuda a renovar la planta, estimular nuevos brotes y favorecer una floración más abundante cuando regresen las temperaturas templadas.

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