De Barbie a Volver al futuro: los stands vintage que sorprenden en la Semana de la Juventud en Bariloche
La 30 edición de la Semana de la Juventud reúne a estudiantes de Bariloche con stands inspirados en décadas pasadas, música y propuestas gastronómicas. Entre competencias y sueños de viaje de egresados, los jóvenes comparten una experiencia que también fortalece los vínculos y deja recuerdos.
La Semana de la Juventud llegó a la edición 30 en Bariloche. Foto: Chino Leiva
En medio de una llovizna constante, sonaba “Ñam Fri Frufi” en el Centro Cívico de Bariloche. “Voy a cuidar de mi amorcito que mordió el vidrio por demás otra vez”, cantaba una joven, mientras algunos chicos del público, debajo del escenario, se animaban a bailar. A unos metros, un grupo de muchachas disfrazadas de vacas también se movían, divertidas como podían, con sus trajes inflados. La gente recorrían los stands y los turistas no pasaban inadvertidos, con paragüas.
El auto de la película “Volver al futuro”, Moulin Rouge, el Pacman, una rockola, Barbie y hasta un stand adornado con un atractivo estilo hippie de los años 70, entre otros, forman parte de la 30 edición de la Semana de la Juventud, organizada por el Concejo Municipal. En esta oportunidad, la consigna fue «Vintage, lo viejo funciona».

En esta oportunidad, el evento llega con seis premios para los cursos ganadores. El primero consiste un viaje a Carlos Paz, Córdoba; el segundo y el tercero es una “experiencia en Bariloche”, le siguen dos excursiones a la Isla Victoria y la mejor hinchada también se lleva un reconocimiento con una cena para todo el curso en el restaurante Le Garden.
La Semana de la Juventud, que termina este domingo, convoca a estudiantes de distintos establecimientos educativos de la región que participan en competencias de coreografías, talentos musicales, stands, actividades deportivas, producciones audiovisuales y elaboración de tragos sin alcohol, entre otras. También se realizó una Expo Laboral y una Audiencia Pública Juvenil.

A lo largo de toda la semana, los cursos suman puntos mediante su desempeño en las diferentes actividades.
Guillermo, del colegio San Esteban, terminaba de coordinar el funcionamiento de su stand. “Apostamos por un stand que vende tickets de teatro y estamos vendiendo hamburguesas y tacos de molleja, pollo deshuesado y vegetariano. También vendemos nachos con cibulet y cheddar y waffles con distintas opciones de relleno”, describió.
El joven calificó la experiencia como “super linda porque pudimos compartir mucho más tiempo juntos y es una hermosa forma de despedirnos: hacer este último gran evento juntos. Fue super gratificante”.

Martina, del Instituto Patagónico, señalaba orgullosa un auto enorme arriba del stand que representaba el clásico “Volver al futuro”. “Está hecho de cartón y lo hizo un compañero. Tenemos un montón de comida para vender, desde tortas, chocotortas, tiramisú, lemon pie”, contó y aseguró que el dinero recaudado será dividido entre todos sus compañeros para el viaje de egresados.
Martina reconoció que, desde pequeña, soñaba con atender un stand en la Semana de la Juventud. “Veía a los chicos de quinto participar de todo y me daban ganas de estar acá. Es increíble que ahora esté sucediendo”, dijo.

Brisa, del CET 25, la Escuela de Hotelería, desplegaba una amplia oferta gastronómica en el stand. “Desde hamburguesas hasta tacos de bondiola. Papas fritas, licuados, buñuelos, alfajores de maicena y mucho más. Gracias a Dios, el colegio nos dejó producir las cosas en la institución”, agradeció.
Reconoció que todo el mes fue “movilizante”: “Teníamos que hacer una coreo, el audiovisual y queremos ganar porque no tenemos la posibilidad de irnos de viaje de egresados. Estuvimos seis años juntos, casi que somos una familia y nos encantaría irnos juntos”, dijo. Advirtió también que el dinero recaudado lo usarán para pagar la cena del egreso.

Mateo y Francisco, del colegio Don Bosco, contaron que la elección de su stand que simula una camioneta con flores fue compleja. “Al principio, nos inspiramos en Scooby-Doo, pero como no era muy de la época optamos por la era hippie. Los padres se pusieron la 10 y nos ayudaron”, reconocieron. También admitieron que como curso no son muy unidos, de modo que organizar y preparar las actividades para la Semana de la Juventud ayudó al grupo.

En medio de una llovizna constante, sonaba “Ñam Fri Frufi” en el Centro Cívico de Bariloche. “Voy a cuidar de mi amorcito que mordió el vidrio por demás otra vez”, cantaba una joven, mientras algunos chicos del público, debajo del escenario, se animaban a bailar. A unos metros, un grupo de muchachas disfrazadas de vacas también se movían, divertidas como podían, con sus trajes inflados. La gente recorrían los stands y los turistas no pasaban inadvertidos, con paragüas.
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