De San Martín de los Andes a Alaska: la aventura en moto de tres amigos que incluye el Mundial de Fútbol
Los tres motociclistas patagónicos partieron el primero de mayo y llevan recorridos 14.800 kilómetros.
El banderazo previo al primer partido de la selección argentina. Foto: gentileza
El sueño nació el Día del Amigo el año pasado en San Martín de los Andes. Cuando llegó el momento de chocar las copas para el brindis, alguien sugirió: «¿Y si hacemos Alaska en moto el próximo año?». Los otros dos amigos asintieron entusiasmados. El plan quedó en suspenso hasta que, en enero, uno de los tres insistió con el viaje. Hubo quórum y así empezaron los preparativos. Pero además de Alaska, el objetivo fue estar presente en el primer partido de Argentina en el Mundial de Fútbol.
El primero de mayo comenzó la travesía desde San Martín de los Andes que ya lleva 14.800 kilómetros recorridos. Con motos BMW 1200 GS, los tres amigos cruzaron a Chile, atravesaron las rutas de Perú, Ecuador y Colombia donde embarcaron hasta Panamá. Y recorrieron Centroamérica hasta llegar a México, donde cruzaron a Estados Unidos por Laredo, una ciudad al sur de Texas.
«Emprendimos el viaje a Alaska con la intención de acompañar a la selección porque es un sentimiento. Pero no sabíamos bien en qué partido podríamos estar. Suponíamos que sería el primero. Se fueron alineando los planetas para que lleguemos a Kansas en moto», describió Aníbal de Andrade.
Kansas City se encuentra en el límite occidental de Misuri y es conocida por sus galerías de arte, mercados de granjeros, clubes de jazz, estadios deportivos de vanguardia, teatros, un zoológico y las parrilladas. Allí Argentina disputó el primer partido del Mundial contra Argelia en el Arrowhead Stadium.

Al desembarcar en la ciudad, los neuquinos se enteraron del banderazo convocado por hinchas argentinos en el Mill Creek Park, a unos 40 kilómetros del centro y sin dudarlo, emprendieron el camino por la autopista. Al llegar, no podían creer lo que veían: infinidad de camisetas celestes y blancas, banderas con el rostro de Maradona y el número 10 de Messi, bombos y hasta asados improvisados en el parque. No faltaban las estrofas de «Muchachos». «Había una marea de gente. Bombos, música, cánticos. Habría unos mil argentinos cantando hasta cualquier hora de la madrugada, haciendo choripanes», recalcó Aníbal. Entre los hinchas de distintos rincones del país, resaltaban familiares de los jugadores que ocasionaban una euforia aun mayor.
Al igual que Aníbal, Sergio Monzón y Gabriel Fernández reconocieron que la efervescencia por el Mundial es «una locura única, inexplicable». «Hay que vivirlo para poder explicarlo. Es como estar en casa, como cuando vas a alguna plaza y te terminás abrazando con otra gente que ni conocés por la emoción. Acá estás en otro país, pero es la misma euforia«, coincidieron.

Después del banderazo, los tres amigos optaron por recorrer el predio donde se hospeda la selección argentina. «Los jugadores justo volvían de entrenar en un micro. Veíamos por las ventanas que levantaban sus manos saludando. No distinguíamos quiénes eran, pero la gente que estaba ahí estaba como loca. Gritaba, tocaba bocina. También nos topamos con argelinos y cero problema. Muy buena onda. El clima es el mejor», dijo.
Los neuquinos ya saben que no podrán ver en vivo y en directo el segundo partido de la selección argentina en Dallas porque deben continuar su viaje rumbo a Alaska para evitar inconvenientes con el hielo y la nieve. Sin embargo, prometieron que si Argentina logra llegar a la semifinal, viajarán en avión a la ciudad donde se dispute ese encuentro para alentar la celeste y blanca.
«Todavía tenemos 8 mil kilómetros rumbo a Alaska lo que nos representa unos 30 días. La idea es llegar entre el 10 y 20 de julio para no encontrarnos con hielo. Es el sueño de la mayoría de moteros: hacer Ushuaia – Alaska. Nosotros optamos por salir de San Martín. El viaje estuvo previsto para tres o cuatro meses, pero uno nunca sabe con qué sorpresa se puede encontrar en el camino», indicó Aníbal.

Los 30 días previos al desembarco en Alaska contemplan la Ruta 66, el Cañón del Colorado y ciudades como San Francisco y Los Ángeles. «Lo cierto es que no tenemos ninguna ruta, no hay nada planeado. Somos tres locos que se levantan a la mañana y recién ahí arman el camino, sin tener nada organizado«, señaló.
En Alaska, el objetivo es visitar Anchorage, la ciudad más grande conocida por sus sitios culturales, incluido el Centro del Patrimonio Nativo de Alaska. Además, es una vía de acceso a las áreas naturales cercanas y las montañas, como Chugach, Kenai y Talkeetna.

En lo que va del viaje, los motociclistas reconocieron que las rutas más complejas se encontraron en Perú. «Es un tráfico muy difícil, son desordenados y vale todo. Van en contramano, por la vereda, por la izquierda, por la derecha. Da Igual. Es un país desordenado y la pasas mal manejando. A un compañero lo chocó un colectivo en la autopista y tuvo la suerte de no caerse, pero pudo pasar a mayores», reconoció Aníbal al tiempo que destacó el paisaje paradisíaco de rutas de Ecuador, Guatemala y Costa Rica.
«A lo largo de todo el camino, cada vez que nos paraban para pedir la documentación, explicábamos que éramos argentinos y que viajábamos al Mundial y la pregunta era: ‘¿Van a ver a Messi? Entonces, sigan’. Muchos nos alentaban. Era una buena estrategia», comentó risueño Aníbal satisfecho de saber que cumplirá su doble sueño, junto a dos amigos.

Sergio Monzón dirige una fábrica de aberturas, Gabriel Fernández es dueño de una farmacia y Aníbal de Andrade es distribuidor para una empresa de lácteos. Son oriundos de Buenos Aires, pero se conocieron hace 15 años en San Martín de los Andes. «Somos fierreros y hemos viajado hasta para ver la Fórmula Uno», se definieron.
El sueño nació el Día del Amigo el año pasado en San Martín de los Andes. Cuando llegó el momento de chocar las copas para el brindis, alguien sugirió: "¿Y si hacemos Alaska en moto el próximo año?". Los otros dos amigos asintieron entusiasmados. El plan quedó en suspenso hasta que, en enero, uno de los tres insistió con el viaje. Hubo quórum y así empezaron los preparativos. Pero además de Alaska, el objetivo fue estar presente en el primer partido de Argentina en el Mundial de Fútbol.
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