Día del Animal | Tratar a perros y gatos como humanos: la tendencia que preocupa a especialistas

La creciente tendencia a tratar a perros y gatos como si fueran humanos enciende alertas entre especialistas de la UBA, quienes advierten que, aunque el vínculo afectivo se fortalece, la proyección de conductas y necesidades humanas puede afectar su bienestar y generar problemas de convivencia.

Redacción

Por Redacción

Cada vez más personas en Argentina tratan a sus animales de compañía como si fueran humanos: les celebran cumpleaños, los visten, los pasean en cochecitos e incluso les crean perfiles en redes sociales.

Crece la humanización de las mascotas y especialistas advierten


Aunque a simple vista se trata de prácticas inofensivas, especialistas de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) alertan sobre los riesgos que esta tendencia puede implicar tanto para los animales como para la convivencia responsable.

El fenómeno, conocido como antropomorfización, consiste en atribuir características y emociones humanas a seres no humanos. “Es una forma habitual en la que interpretamos el mundo, pero debemos estar atentos cuando ese sesgo afecta el vínculo con los animales”, explicó Laura Rial, docente de la Cátedra de Bienestar Animal y Etología de la UBA.

El contexto ayuda a entender este cambio cultural. Según datos de la Encuesta Anual de Hogares 2022, la tenencia de perros y gatos creció 9,3 puntos porcentuales entre 2003 y 2022. Solo en la Ciudad de Buenos Aires se contabilizaron más de 860 mil mascotas, lo que refleja una transformación en el rol que ocupan dentro de los hogares: ya no están relegados a patios o cocinas, sino que forman parte activa de la vida familiar, con rutinas que incluyen camas compartidas, ropa y hasta alimentación gourmet.

Sin embargo, los especialistas remarcan que el problema no es el afecto, sino la proyección de expectativas humanas sobre animales con necesidades propias. Interpretar conductas desde una lógica humana —como pensar que un perro actúa “por despecho”— puede derivar en prácticas inadecuadas que afectan su bienestar.

Perros y gatos requieren condiciones específicas para desarrollarse de manera saludable. Los primeros necesitan explorar mediante el olfato, interactuar con otros perros y mantener rutinas claras. Los gatos, en tanto, precisan controlar su entorno, acceder a espacios elevados y expresar conductas naturales como cazar o arañar. Cuando estas necesidades se ven limitadas, pueden aparecer signos de estrés, frustración o problemas de conducta.

En este sentido, los expertos destacan la importancia de encontrar un equilibrio: brindar cariño, pero también establecer límites claros, rutinas previsibles y una estimulación adecuada. “Los animales no conocen las reglas humanas, por lo que es nuestra responsabilidad guiarlos con coherencia y respeto”, subrayó Rial.

La creciente humanización de las mascotas plantea así un desafío cultural y ético. Los especialistas coinciden en que la clave está en comprender y respetar a los animales como tales, reconociendo su propia forma de vivir, sentir y comunicarse, para construir un vínculo más sano y duradero.


Cada vez más personas en Argentina tratan a sus animales de compañía como si fueran humanos: les celebran cumpleaños, los visten, los pasean en cochecitos e incluso les crean perfiles en redes sociales.

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