El increíble cambio de un campo de 80.000 hectáreas en San Juan: de estancia productiva a parque nacional
Antes de convertirse en un área protegida, El Leoncito fue escenario de una intensa actividad rural en el Valle de Calingasta. La historia detrás de uno de los paisajes más particulares de San Juan.
La antigua estancia El Leoncito, en el Valle de Calingasta, llegó a ocupar unas 80.000 hectáreas antes de convertirse en parte del actual Parque Nacional El Leoncito. Foto: imagen generada con IA.
Hoy, donde los visitantes llegan para conocer uno de los mejores cielos del país, alguna vez hubo una enorme explotación rural. El territorio del actual Parque Nacional El Leoncito, en San Juan, fue durante décadas una estancia de unas 80.000 hectáreas, con producción ganadera y agrícola y una comunidad que desarrollaba allí buena parte de su vida cotidiana.
El contraste es llamativo: un espacio que actualmente está destinado a conservar la naturaleza y el patrimonio fue, durante buena parte del siglo XX, un establecimiento productivo.
La historia de ese cambio permite conocer una faceta menos conocida del parque ubicado en el departamento de Calingasta.
Un campo enorme en medio de la cordillera
Durante la década de 1930, la estancia El Leoncito tenía una superficie cercana a las 80.000 hectáreas y contaba con trabajadores permanentes y sus familias.
El establecimiento estaba organizado alrededor de distintas actividades rurales. Había sectores destinados al ganado, cultivos y sistemas de riego que permitían aprovechar las condiciones del valle.
Pero además de producir, la estancia funcionaba como una pequeña comunidad. Allí se desarrollaban tareas vinculadas al mantenimiento del establecimiento y también se elaboraban alimentos para quienes vivían en el lugar.
Entre ellos aparecían quesos, dulces y otros productos derivados de la leche.
Los datos sobre aquella etapa forman parte de una investigación publicada en Etnografías Contemporáneas y fueron retomados por el medio TN.
Las huellas que todavía permanecen
La antigua actividad rural no desapareció completamente del paisaje. Quienes recorren actualmente el área pueden encontrar vestigios de aquella etapa, entre ellos el casco histórico, antiguos potreros, acequias y un manzanar.
Son elementos que permiten reconstruir cómo era la vida en este sector del Valle de Calingasta antes de que la conservación de los ambientes naturales pasara a ser el principal objetivo del territorio.
El cambio que comenzó en los años 90
La transformación institucional del lugar comenzó en 1994, cuando el Estado nacional creó la Reserva Natural Estricta El Leoncito mediante el Decreto 46/94.
La protección buscaba preservar los ambientes naturales del área y también sus valores culturales.
La etapa siguiente llegó en 2002, cuando el Congreso sancionó la Ley 25.656, que convirtió al área en el Parque Nacional El Leoncito.
Desde entonces, la superficie protegida pasó a abarcar unas 89.700 hectáreas.
Del trabajo rural a la observación de las estrellas
El presente del lugar tiene poco que ver con aquella antigua estancia.
El Leoncito es actualmente reconocido especialmente por sus condiciones excepcionales para la observación astronómica. La calidad de sus cielos permitió el desarrollo de importantes instalaciones científicas y convirtió al parque en un destino de interés tanto turístico como astronómico.
Pero debajo de ese cielo que hoy atrae a quienes buscan observar las estrellas permanece otra historia.
Hoy, donde los visitantes llegan para conocer uno de los mejores cielos del país, alguna vez hubo una enorme explotación rural. El territorio del actual Parque Nacional El Leoncito, en San Juan, fue durante décadas una estancia de unas 80.000 hectáreas, con producción ganadera y agrícola y una comunidad que desarrollaba allí buena parte de su vida cotidiana.
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