El museo de Picún Leufú suma sus primeros fósiles de dinosaurio: el histórico hallazgo junto a Italia
En una misión conjunta con la Universidad Zapienza de Roma, paleontólogos desenterraron piezas inéditas de dinosaurio, reptiles y tortugas.
En cuclillas sobre la tierra patagónica, tamizando el sedimento y buscando minuciosamente cada fósil, un grupo de paleontólogos argentinos e italianos se encontró cara a cara con la vida de hace 100 millones de años en Picún Leufú. La misión no solo trajo a la luz enormes huesos de dinosaurios cuello largo y diminutas tortuguitas, sino que marcó un hito histórico: fueron las primeras piezas resguardadas en el museo de la localidad.
La investigación no surgió de forma aislada. Forma parte de un proyecto bilateral de dos años junto a la prestigiosa Universidad Sapienza de Roma, orientada a comprender cómo era el ecosistema animal y vegetal en esta parte de la Patagonia durante el Cretácico.
El trabajo en Picún Leufú se entrelaza con las investigaciones que se vienen realizando en el cercano Bosque Petrificado de El Sauce. Allí, el equipo analizó la flora fósil para identificar las especies autóctonas del Cretácico Inferior y diseñar la cartelería informativa del predio. Las muestras cortadas en Buenos Aires revelaron que los troncos petrificados pertenecieron a antiguas coníferas emparentadas con las araucarias actuales.
Estos troncos son auténticos archivos naturales que revelan cómo era el clima patagónico. El análisis microscópico de sus anillos de crecimiento evidenció que hace 100 millones de años Neuquén no era árido, sino que contaba con estaciones muy marcadas y un régimen de lluvias abundante. Además, el estudio estratigráfico del terreno permite reconstruir cómo se formaron las rocas, determinar la antigüedad exacta del yacimiento y comprender las profundas transformaciones paleoambientales que atravesó la región.

Con esa base en marcha, comenzó la primera campaña de campo en Picún Leufú para buscar tanto restos vegetales como fósiles de animales, esta vez en la zona Cerro León. «El proyecto implica dos años. Este año entramos con todo y empezamos a tener un montón de resultados en dos localidades de la zona», relató Bellardini.
Detrás de este hito hubo un trabajo en equipo entre el contingente italiano, integrado por paleontólogos y geólogos, y los científicos locales de la Universidad Nacional y el Conicet.
El intercambio fue gratificante para ambos países: mientras el equipo europeo aportó drones de alta tecnología para realizar mapeos y reconstrucciones 3D de los yacimientos, los paleontólogos locales guiaron la exploración en terrenos vírgenes y enseñaron las técnicas tradicionales de excavación para extraer fósiles de gran tamaño, una práctica inédita para los investigadores italianos.
Aunque la Patagonia suele recibir misiones de Estados Unidos, Inglaterra o España por ser un paraíso paleontológico, Bellardini destacó que esta cooperación se distingue por su dimensión, su enfoque multidisciplinario y la gran cantidad de científicos extranjeros involucrados.
Entre los hallazgos se destacan varios saurópodos gigantes. De estos enormes dinosaurios de cuello largo se rescataron vértebras de la cola, dientes y huesos largos de las extremidades superiores e inferiores. «Son elementos que podemos comparar con otro dinosaurio que se encontró acá en el cerro hace más de 20 años. Si es igual, confirmamos otro espécimen del mismo animal; y si es diferente, tal vez estamos ante una nueva especie», celebró Bellardini.
También se encontraron pequeñas tortugas y reptiles. Buscando minuciosamente en el suelo y filtrando la tierra, hallaron fósiles de reptiles voladores y múltiples placas de caparazón. «Nos llamó la atención que fueran tan chiquitas. Evidentemente había charcos o lagunas con poblaciones de estas tortuguitas por todos lados, porque encontramos muchas y bien distintas», explicó.
Por último encontraron polen fósil que servirá para reconstruir el clima ya que tomaron muestras de sedimentos para analizar bajo el microscopio. «El polen se conserva a lo largo de los años. Lo procesamos en el laboratorio y nos dice exactamente cuál era la planta y la flora que estaba acá hace 100 millones de años», precisó el investigador.
Lo más importante es que las piezas recuperadas se trasladaron al museo local. Al ser una institución muy joven, la llegada de los primeros restos de dinosaurios generó una enorme alegría y un festejo histórico para los vecinos y las autoridades de Picún Leufú. «Bienvenidos los primeros restos fósiles de la localidad«, destacó Bellardini.
Con los fósiles guardados en casa, el equipo entró en la fase de curaduría y laboratorio antes de planificar el próximo viaje al campo. «Ahora tenemos que tomarnos un tiempo para la curaduría: venir al museo, ordenar todo, hacer el inventario y preparar estos materiales fósiles«, relató. «Mientras tanto, los colegas italianos vuelven a sus universidades para la etapa de gabinete. Una vez que tengamos todo listo y fotografiado, nos sentamos a la distancia en reuniones virtuales a discutir lo que encontramos», agregó.
La visión ya está puesta en la segunda etapa del proyecto con la meta de explorar nuevos yacimientos identificados que albergan huellas y esqueletos prehistóricos aún por descubrir. «Los paleontólogos van a volver más adelante para un nuevo trabajo de campo y de paso vamos a estudiar en detalle los materiales que ya estarán preparados».
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