El trueque ayuda a la economía de cientos de familias en Cutral Co y Plaza Huincul
Funciona de lunes a lunes de 14 a 17 en barrios de ambas localidades. Unos 80 feriantes ofrecen desde comida casera hasta ropa y calzado.
En los últimos meses, cientos de familias de la comarca petrolera le encuentran la vuelta a la economía diaria en el trueque. Aunque casi no es estrictamente el intercambio entre un producto y otro, la posibilidad de ofrecer mercadería diversa durante unas tres horas y a precios accesibles mantienen el espíritu. Muchos de los feriantes como les gusta nombrarse recorren los diferentes espacios que se habilitan y así, prácticamente de lunes a lunes hay feria.
En Otaño, la sede vecinal situada en el corazón de uno de los barrios más antiguos de la Plaza Huincul, las puertas del salón abren los martes a las 14. Sin embargo, una hora antes los feriantes llegan con sus bolsos cargados de la mercadería que pondrán en la mesa. Forman fila para garantizarse un buen lugar en el interior del local para cuando se abran las puertas.
Las horas de siesta desaparecen en el ir y venir de los vecinos que buscan satisfacer alguna necesidad con precios más amigables. “Es una actividad a la que cada vez concurre más gente, acá vienen alrededor de 80 feriantes”, explica Nelson Álvarez, presidente del barrio.
Relata que la feria del trueque es un clásico en la barriada y que hace más de dos décadas que funciona. Se conoce desde que existían los llamados “créditos”, que tenían un valor fijado con su equivalencia en pesos.
Aunque con el correr del tiempo hubo modificaciones en la modalidad de intercambio siempre fue una manera de afrontar la economía familiar. “Para ellos (por los feriantes) es muy importante que está disponible el lugar porque tienen la posibilidad de ofrecer algo más barato y no como en un comercio, donde tienen que pagar impuestos”, aclara.
Mónica, que tiene dos hijas y cuatro nietos explica que concurre al “trueque” desde toda la vida. Ella rescata también que participaba cuando el intercambio se hacía con los «créditos» y trocaba los productos. Su propuesta es elaborar comida, los domingos cuando la feria está en la zona rural al sur de Cutral Co, conocida como Monte Hermoso.

“Yo ofrezco empanadas, hamburguesas, tardas de choclo, de verdura, pan casero, pero solo los domingos”, explica y el resto de los días –como en barrio Otaño- lleva ropa y productos de kiosco como golosinas y galletitas.
La vecina sostiene que ahora entre los propios feriantes suele utilizarse la modalidad de trueque. “Si yo tengo algo a 500 y el producto que me ofrece mi compañero es de 600 pesos, la diferencia la pagamos con dinero, en eso no tenemos problema”, aclara.
Las ferias recorren los diferentes lugares en las dos ciudades y a diferencia de las otras que existen solo e fin de semana, donde quienes tienen sus productos deben pagar por el stand; en estos casos, no. El cronograma marca que los lunes está habilitada la feria en el barrio Brentana (Cutral Co); los martes y jueves en Otaño (Huincul); los miércoles en Unión; el viernes en barrio Progreso; mientras que sábado y domingo en la zona rural de Monte Hermoso. En todos los casos es de 14 a 17 o 17:30.
Según los lugares, hay diferentes condiciones, pero los feriantes que siguen todo el circuito, ya saben y están preparados. En el caso de Huincul, la comisión barrial les provee las mesas y limpian el salón para que esté todo en condiciones. A cambio, piden una colaboración de 30 pesos por día de feria para que se pueda comprar los elementos de limpieza.
Algunas de las personas participantes vienen a ofrecer sus productos como verduras y frutas desde Picún Leufú y Sauzal Bonito, según explica el presidente barrial de Otaño. La variedad de propuestas es amplia. Hay panificación de una emprendedora de zona de charas de Huincul, y “somos muchos los que ya sabemos que pasamos por acá y compramos algo rico para el mate de la tarde”, dice Álvarez.
La comisión vecinal organiza el ingreso y garantiza que los productos estén sectorizados: comida por un lado, ropa y calzado por el otro, o plantas y electrodomésticos pequeños. Los días donde el clima no acompaña, la venta o intercambio se mueve poco y nada, pero sin dudas, el más popular y que mayor concurrencia de gente tiene es el de Monte Hermoso, los domingos, desde las 14. “A todos nos ayuda, las cosas están cada vez más caras y si, esto siempre es una ayuda”, concluye Mónica. “Para ellos es muy importante, un día que no se puede hacer el trueque es como un día laboral que pierden y en consecuencia, sus ganancias”, concluye el vecinalista.
“A mí me sirve. Compro todo así y me va bien. Por lo menos me ayuda. Soy mamá sola y no es lo único que hago porque trabajo por un programa, pero el resto me ayuda”, dice Mónica.